Esta semana hemos estado trabajando a Pablo Picasso en la escuela, no solo como un gran artista si no como alguien valiente, decidido, que se atrevió a mirar el mundo y la vida desde muchos ángulos al mismo tiempo. Alguien que rompía la forma porque la entendía.
Tras una formación académica impecable, decidió desaprender, estar abierto a cambiar: fragmentó los rostros, dibujó ojos que miran de perfil y de frente al mismo tiempo, narices desplazadas y bocas que no obedecen a la simetría. Multiplicó los puntos de vista y abrió la puerta al mundo al cubismo porque quería ir más allá de lo que vemos «simplemente», quería retar a la mente.

Picasso dijo:
» Todos los niños nacen artistas, el problema es seguir siendo artistas cuando crecemos»
Cuando observamos su obra vemos algo profundamente infantil en el mejor sentido de la palabra: vemos libertad, seguridad, atrevimiento, ruptura, juego, pensamiento. Descomponía los rostros para comprenderlos desde todos los ángulos, hacía lo que un niño hace mientras modela una pieza: la gira, la aplasta, vuelve a levantarla, la presiona, prueba, cambia, corrige. Y en este momento no existe la distracción ni el error, existe la investigación y la decisión propia.
Y, mientras explicaba como Picasso rompía la forma para entenderla mejor, los niños amasaban el barro con una concentración absoluta cuando diez minutos antes no podían estarse quietos. Entonces… concluí como otras tantas veces:
El problema no es que los niños se distraigan es que le hemos robado la posibilidad de crear. Hemos privado a su cerebro de la necesidad de crecer, de hacerse fuerte y de ser libre.
El barro como pensamiento visible
Cuando un niño modela, ocurren cosas que no siempre podemos ver:
- Piensa y organiza en tres dimensiones: gira la pieza, la observa desde distintos ángulos, anticipa el resultado. Esto activa el lóbulo parietal, implicado en la percepción espacial y la orientación.
- Toma decisiones libres constantemente. Cada pequeña elección estimula la corteza prefrontal, el área relacionada con la planificación, el autocontrol y la toma de decisiones.
- Aprende proporción sin saberlo, la está buscando, coordina lo que ve de forma real con lo que hace. Ojo y mano trabajan juntos. Aquí intervienen el cerebro y la corteza motora, afinando precisión, equilibrio y control corporal.
- Se equivoca y corrige sin presión ni dramatismo. Regula su frustración cuando algo no sale como esperaba. Entra en juego el sistema límbico, especialmente la amígdala, y aprende, mediante la práctica, a gestionar la emoción en lugar de bloquearse.
- Regula su energía a través del tacto. Se activa el sistema sensorial, especialmente la corteza somatosensorial, encargada de procesar la información táctil. La textura, la temperatura, la resistencia al material envían señales constantes al cerebro que ayudan a regular su respuesta corporal lo que influye también en el sistema nervioso autónomo, favoreciendo estados de mayor concentración y calma. Por eso muchos niños que llegan al estudio inquietos comienzan en seguida a regular su movimiento: su mente y su cuerpo entran en una vía de descarga y organización, estabilizan su respiración y su gesto se vuelve más preciso y relajado.
- Integra emoción y acción: el acto creativo conecta hemisferios, favoreciendo la comunicación a través del cuerpo calloso y fortaleciendo la integración entre nuestro pensamiento lógico y nuestra intuición, esta última tan olvidada y tan necesaria para sobrevivir y vivir.
Un niño que modela no está tan sólo «entretenido» está organizando el mundo con sus manos. En la cerámica no hay un botón de deshacer, hay asimilación y transformación, y esto les enseña algo esencial para la vida: el error existe pero no se borra, se transforma y se integra en nuestra realidad a través de aprendizaje.

Pantallas que estimulan, manos que construyen
No hace falta recordar que vivimos en una época de estímulos artificiales constantes. En la pantalla, la imagen ya está dada, construida con una intencionalidad, el ritmo de atención ya está marcado y la historia que nos quieren comunicar ya está creada. No hay un proceso en el que el niño pueda ir conociendo, imaginando, reflexionando sobre lo que sucede, y decidiendo cómo posicionarse construyendo un criterio propio, como sucede con la lectura.
Cuando trabajamos con el Arte, tenemos una experiencia creativa y eso es totalmente lo contrario a lo que sucede y os he contado en el párrafo anterior. No existe una historia hasta que el niño la crea por si mismo, tampoco una forma hasta que él la construye, no hay un resultado hasta que se ha cumplido el ciclo con paciencia. La satisfacción tras la producción, tanto para el niño, a nivel consciente como inconsciente en su desarrollo cognitivo, es impresionante. Por eso un niño no necesita que «lo callemos y lo mantengamos quieto» necesita que le demos recursos, «materia» para crear de forma real.
Crear es pensar
Cada semana, trabajando con los niños, y esta en especial, trabajando a Picasso, veo algo muy claro:
Los niños que crean, piensan mejor
No porque memoricen más, ni porque estén más quietos, no confundamos, si no porque están implicados. La creación les obliga a decidir y decidir es pensar por uno mismo. Cuando les damos un trozo de barro, un pincel…les damos tiempo, espacio mental, libertad y como conclusión les concedemos el gran regalo de crear su identidad.
Quizás la pregunta no sea por qué se distraen, o por qué no se concentran. Quizás la pregunta sea: ¿Cuánto espacio y tiempo real les estamos dando para crear? Porque un niño que crea no está perdiendo el tiempo, está construyéndose a sí mismo y su realidad.
Os propongo algo: crear no es un extra. Es una necesidad.
Crear un espacio creativo en casa
Como docente y directora de Mi primera Obra de Arte, cada vez tengo más claro, y lo defenderé siempre, que la creatividad no es una actividad complementaria. No es un premio que se da después de «lo importante». No es ni debe ser un relleno en el horario.
La creatividad de la mano de las artes plásticas es una forma de pensamiento que ayuda y potencia el desarrollo evolutivo de nuestros hijos y que trae innumerables beneficios a nivel emocional y cognitivo en cualquier etapa de la vida.
Cuando hacemos que un niño crezca a través de la creatividad, estamos posibilitando su capacidad de decidir, de imaginar soluciones, de tolerar el error, de educar su paciencia al sostener un proceso y sus resultados.
ESO ES EDUCACIÓN
En la Mi Primera Obra de Arte no buscamos que estén quietos, buscamos que estén presentes, no buscamos piezas ni obras perfectas, buscamos procesos conscientes. No buscamos artistas prodigio, si no niños que aprendan a pensar por si mismos y construyan criterio, personalidad propia, sin miedos, sin perjuicios ni juicios.
Y como tener a todos los niños a mi cargo y el de mi equipo sería muy difícil, os propongo algo: crear un pequeño espacio creativo en casa. Todos tenemos una esquinita en casa que está ahí, por la que a menudo pasamos pero que si no estuviera tampoco lo notaríamos pues no nos sirve para nada más que para pasar por ella.
Si algo me inspira como docente es observar como otros sistemas educativos priorizan la necesidad de aprender frente a la rigidez en los horarios, contenidos académicos, orden, etc… Finlandia es un ejemplo clarísimo. Allí, desde los primeros años, los niños tienen espacios pensados para explorar, tocar, experimentar y crear. En cierta ocasión, una amiga me contó como, cuando nace un niño, se retira del salón todo lo posible para hacer más cómodo el espacio de juego y de convivencia del niño con la familia durante sus primeros años de vida; o que no se les obliga a aprender a leer y… aprenden todos y ¡de qué manera! Finlandia es considerado uno de los mejores sistemas educativos del mundo y de Europa, ocupando el segundo puesto entre 167 países.

Por eso quiero animar a todas las familias a crear un pequeño espacio creativo en casa
No necesitamos más que un metro y poco más cuadrado. Pero si tomamos la decisión debéis pensar que ese espacio es suyo. Les enseñaremos a mantenerlo ordenado, a cuidarlo y lo que suceda en ese espacio mientras el niño está trabajando es su responsabilidad, pero es un espacio creativo, es decir, si algún día, alguno de sus trabajos debe quedar secando, o se escapan algunos papelitos por el suelo, o deja su manita de polvo blanco señalada en el cristal, pensemos que en menos de un abrir y cerrar de ojos, echaremos de menos tenerlos con nosotros en casa. Tenemos que ser pacientes.
Tampoco necesitamos una gran inversión, podemos ir ampliando sus materiales con el tiempo:
- Una mesa y una silla adaptada a su tamaño
- Una estantería para albergar sus utensilios y sus creaciones
- Materiales a su alcance: lápices, ceras, rotuladores, tijeras, rodillo, una pequeña plancha para modelar, pasta de secado al aire (mancha menos y se seca al aire por lo que tras unos días podrá pintar las piezas y barnizarlas).
- Recursos interactivos en los que inspirarse. Hay muchos y muy buenos. Descarguemos un poquito los dispositivos de casa de juegos y acceso a shorts y enseñémosles la ruta para acceder a estos contenidos tipo «arte para niños» en YouTube.
- Con el tiempo, podemos ir ampliando poquito a poco sus recursos artísticos, como un caballete de mesa, pinceles, lienzos y acuarela. Aunque siempre recomendaré las tiendas de Bellas Artes por su especialización, criterio y calidad en los materiales, para empezar, si son muy pequeños, hay buenos y muy baratos materiales en plataformas como Temu, Shein, que nos permiten comprar un caballete de mesa por 10 € o una batería de lienzos por 7 €. Si deciden ir a clases de Arte, esto cambiaría un poco, pues la inversión en material de calidad es importante para nuestros futuros pequeños grandes artistas.
- Mucha ilusión. Digámosles que les vamos a crear su propio miniestudio de artistas.
Al principio quizás debemos ofrecerle que vayan a su espacio a jugar y crear, pero en menos tiempo del que pensamos, los niños acceden a su pequeño estudio sin pensar cada vez que lo necesitan. No es raro ver que, tras unas semanas, ese espacio se convierte en uno de sus favoritos y cuando «queremos buscarlos…sabemos donde encontrarlos».
Gracias. Me encanta. Buscar la manera para crear, sin miedo a lo que salga, con posibilidad de finalizar el producto… El cerebro solo necesita estímulos para seguir creciendo. Gracias por acompañar estos procesos.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias a vosotros siempre por leerlo. Me alegro que os guste !! Un saludo
Me gustaMe gusta
Es muy importante que tengan un espacio donde crear y que se sientan agusto y libre, gracias por hacernos ver de otra manera el arte sumada a la infancia ❤️
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias siempre a vosotros 🥰🙏y por hacer el esfuerzo de confiar en lo que es mejor para vuestros niños 🤗
Me gustaMe gusta