Hablar de hiperactividad en la infancia es hablar de diversidad. Durante mucho tiempo no se supo cuál era la razón por la que algunos niños movían su cabeza de forma distinta. Se entendía la hiperactividad tan sólo desde la dificultad, el exceso, la ansiedad o el problema, pero… de repente TODO CAMBIÓ, y lo hizo para bien, para dar una oportunidad o miles a un cerebro del que cada vez sabemos más y mejor que no es «defectuoso» si no que funciona de forma diferente y que trabajado como corresponde, tiene posibilidades infinitas.
Buenas noticias que venían a demostrarnos que existen entrenamientos respetuosos y muy eficaces que realizados de forma correcta nos permiten acompañar a estos niños y ser testigos de un asombroso desarrollo madurativo. Una de las estimulaciones más potentes en este sentido es gracias al ARTE.
¿Qué es la hiperactividad?
La hiperactividad, de forma muy resumida, es un trastorno madurativo del neurodesarrollo que afecta al lóbulo fronto-temporal del cerebro responsable de la planificación y ejecución de tareas, el autocontrol de impulsos y, en muchas ocasiones, el control de la atención, de ahí que, a veces, se relacione con el TDAH, (Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad) . Suele manifestarse en la infancia, aunque muchas personas no son conscientes de ello hasta edades más avanzadas como primeros cursos de secundaria o incluso edades adultas. Otra de las buenas noticias es que, aun en esta etapa, la hiperactividad se puede trabajar y dar lugar a estados personales, emocionales y profesionales tremendamente satisfactorios ya que no está aparejado a un trastorno cognitivo, de hecho, niños con altas capacidades también pueden padecer trastorno por hiperactividad sencilla o combinada, ya que no implica menos capacidad de aprendizaje si no otra forma de procesar la información.

Moverse en exceso no tiene nada que ver con ser hiperactivo
Cuantas veces he escuchado a mamás o papás decir la frase de: «no para quieto, yo tengo mis sospechas de que mi hijo es hiperactivo». No y cien mil veces no.
He querido empezar con esta explicación porque la considero muy necesaria para no etiquetar erróneamente a niños, y escribo esto porque a menudo y desgraciadamente, es etiquetar lo que hacen en algunos centros y no es diagnosticar, que sería lo importante, para ofrecer la oportunidad de acompañar de forma adecuada a quienes realmente lo necesitan.
Un niño que se mueve en exceso no es hiperactivo, tiene la hiperkinesia típica, no anormal, de los niños sanos que derrochan energía. Es decir, una elevada necesidad de movimiento propia de esta etapa infantil. Son niños que corren, saltan, exploran, descargan de forma natural, niños que, en algunas ocasiones, no reconocen aún el concepto de límite o peligro incluso, por lo que no saben cuándo o cómo parar hasta que nosotros, los adultos, les acompañamos (y es muy necesario) en el aprendizaje de la auto regulación.
La hiperactividad, en cambio, no es un estado físico, aunque a veces conlleve sintomatología física aparejada, es un estado mental y neurológico. Los síntomas comienzan en el interior, en el autocontrol de los impulsos, la focalización del pensamiento, la captación ordenada de la atención y aunque también suelen manifestarse síntomas físicos como inquietud y exceso de movimiento constante, su origen no está en el cuerpo, suele ser una descarga ansiosa de no reconocimiento temprano de sí mismos. Por esto mismo, un niño puede estar perfectamente sentado y seguir manteniendo pensamientos acelerados, dificultad para concentrarse o sensación interna de desorden.
Mami, papi, profe ¿Qué ocurre en mi interior?
Desde la neurociencia sabemos que en el cerebro de un niño o un adulto hiperactivo:
- Hay menos actividad en las áreas prefrontales, responsables de la planificación, la atención y el autocontrol.
- Existe una regulación distinta de neurotransmisores como la dopamina, relacionada con la motivación, el placer y la atención.
- El cerebro busca estímulos constantes para mantenerse en un estado permanente de excitabilidad. Por eso muchos niños hiperactivos (no todos) necesitan tocar, crear o experimentar.
- Y aquí viene el verdadero problema y mi verdadera reivindicación. Tienen dificultad en clase sobre todo si los maestros no están preparados o no tienen experiencia con niños hiperactivos: castigos constantes porque, según el profesor, no atiende o no quiere estar quieto; falta de autoestima y seguridad en si mismos, porque le han colgado cada día la etiqueta de «problemático»; no quiere estudiar o hacer las tareas; se deja el examen sin contestar … ¡ Madre mía! bienvenidos al mundo real…NO ES QUE NO QUIERA, ES QUE NO PUEDE. ES HIPERACTIVO O HIPERACTIVA, un brillante en bruto… Debemos ayudarlos a crecer, pulirlos, hacerlos brillar, no tenemos que pisarlos, destrozarlos por desconocimiento o comodidad. La falta de vocación, lo siento, trae consigo falta de dedicación y, por tanto, de percepción de las necesidades educativas de tus alumnos. Y la falta de ganas de trabajar también hace que, si no tenemos ayuda de un departamento de orientación, no pongamos a disposición de esos niños los recursos necesarios para que salgan adelante. A menudo, no cuesta tanto trabajo. Un ejemplo cualquiera y básico sería adaptar las tareas para que puedan ir haciendo una a una, tengamos en cuenta que a un niño hiperactivo, que tiene dificultad en la ejecución de tareas, no puedes pedirle en una misma ocasión que conteste a cuatro instrucciones a la vez, ya que a la que hace dos ya se ha atorado.
El Arte como herramienta de regulación y desarrollo
Aquí es donde el Arte se convierte en un aliado extraordinario.
La actividades artísticas (dibujo, pintura, cerámica, escultura, música…) no solo son una forma de expresión si no que, realizadas de forma correcta, sirven a nivel de red neuronal como una experiencia neurológica completa.

Cuando un niño crea, su cerebro:
- Activa ambos hemisferios cerebrales.
- Desarrolla una conexión completa entre emoción y pensamiento.
- Encuentra una vía natural y efectiva de autoregulación. Su cerebro comienza a conectar, a focalizar, a relajarse, a parar.
Mi experiencia me ha demostrado en numerosas ocasiones que la práctica artística continuada produce cambios reales y muy beneficiosos en el cerebro infantil, especialmente en niños con hiperactividad. ¿ Cómo he podido evaluar esto? Con el paso del tiempo, la observación continuada en el aula y en el nivel de entrega y consecución de los trabajos. En los cambios de actitud, el estado de ánimo, las ganas, la participación no obligada y el tiempo de desempeño voluntario de las tareas. La capacidad de expresión artística, oral y escrita y la asimilación y expresión de la crítica artística constructiva. La mejora en los resultados académicos y en la relaciones personales con la familia y sus iguales. La mejora en la atención al orden y la planificación de los horarios semanales.
- Mejora la atención sostenida. El acto de crear requiere foco. Poco a poco, de forma controlada, el niño aprende a mantener la atención durante cada vez más tiempo ya que la motivación es libre no forzada. el cerebro decide seguir porque quiere no porque lo obligan. esto es fundamental.
- Regulación emocional. El Arte permite canalizar la frustración, enfado o exceso de energía de forma segura. Disminuye la ansiedad y mejora el equilibrio emocional.
- Aumento de la segregación de hormonas como la dopamina de forma natural. Crear produce placer. En un cerebro que está tan acostumbrado a fallar o a no terminar lo que empieza (porque así se han encargado otros de describirlo) la motivación y la satisfacción que aporta la sensación de logro es clave en un órgano que busca estímulos constantes.
- Desarrollo de autocontrol. El arte requiere paciencia y aprender a esperar en el Arte es necesario, algo de lo que un cerebro que no sabe controlar sus impulsos carece. Respetar turnos, procesos, tiempos de secado, esto que parece nimio es uno de los entrenamientos más importantes para fortalecer la corteza prefrontal. La recompensa esta cada vez más posible y más satisfactoria.
- Mejorar la coordinación y la conciencia temporal. Especialmente en actividades manuales, se refuerza la psicomotricidad, la conexión mente- cuerpo.
- Refuerzo de la autoestima y la seguridad en si mismo. Esto me parece FUNDAMENTAL. El niño se siente capaz. No hay una respuesta correcta o incorrecta, hay una respuesta que me vale siempre y que te vale a ti y que les vale a ellos, con la que somos capaces de disfrutar todos y la has creado tú, y te damos las gracias por hacernos participes de ella. Qué distinto el mensaje ¿verdad? al de …siempre está interrumpiendo el aprendizaje de sus compañeros. Eres una oportunidad de hacernos crecer con tu Arte, no un problema.
- Mejora las relaciones personales con mi familia, mis compañeros y amigos porque no me siento juzgado por ellos, no se dirigen a mi para reñirme constantemente, los noto relajados, les gusta lo que hago y creo. Me siento valorado, estoy haciendo algo bonito y me lo dicen.
El Arte y las Necesidades Educativas Especiales
Para niños con necesidades educativas especiales el Arte ofrece algo que muchas metodologías no siempre consiguen: un espacio sin juicio.
No importa cuánto tarden, cómo se muevan o cómo interpreten la tarea, el Arte se adapta al niño, no al contrario. En niños hiperactivos, esto se traduce en:
- Menos conductas disruptivas por la relajación de la ansiedad condensada.
- Más capacidad de expresión oral, artística, escrita por el aumento progresivo de confianza en sí mismos.
- Mayor sensación de relajación tras la actividad. Nuestro cerebro no ha estado bailando sin parar de un lado a otro durante un ratito, está agradecido y descansado.
- Mejor relación con el grupo.

Crear para crecer
Me gustaría añadir que la hiperactividad no es una enfermedad, no tiene que ser «curada». Es una dificultad que requiere su tiempo y su entrenamiento para enseñar a nuestro cerebro a organizarse, a sentirse seguro y a encontrar su propio ritmo, y ¿sabéis qué? Que entrenado de forma correcta puede llegar a ser un cerebro mucho más capacitado que uno que no haya tenido dificultad alguna por el mero hecho de que este entrenamiento es bueno y beneficioso para el correcto desarrollo de la mente humana y al que no se somete un cerebro que habitualmente consideramos «normal». Por lo que a igualdad de condiciones, un niño o niña hiperactiva correctamente acompañados por expertos en la materia (neuropsicólogos y maestros especializados) no solo pueden tener una desarrollo evolutivo normal si no SUPERIOR a nivel personal, emocional y profesional.
Marián Saco De Larriva
Maestra de Primaria y Lengua Extranjera
Profesora de Arte. Fundadora del Proyecto Mi Primera Obra de Arte con sede en SACCO Estudio de Arte en Villarreal
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