La Importancia de estimular las capacidades artísticas desde edades tempranas
El leit motive de “Mi Primera Obra de Arte” es la transmisión y el desarrollo de valores relacionados con el amor y el respeto a las artes plásticas desde una perspectiva de crecimiento personal de los niños y adultos, físico, cognitivo y emocional, a través del aprendizaje significativo del arte, de ahí la evolución conforme se van desarrollando las diferentes capacidades.
Para ello, cada “pequeño gran artista” y alumno adulto irá desarrollando una educación integral del arte a través de la adquisición de conocimientos, experimentación y creación de la conciencia propia de su crecimiento como artista.

En Mi Primera Obra de Arte, cada artista se siente libre para encontrar su propia forma de expresión en la pintura y la escultura y en el tratamiento de los espacios, creando así, lo que MarianSacoArtStudio defiende por encima de todo, la original identidad artística de cada niño.
“Podemos enseñar una técnica, pero jamás manipularemos la verdadera esencia creativa del niño” (Marián Saco)
Nuestra historia
Desde que era pequeña, transformaba todas las experiencias en colores, también las palabras, los días de la semana, las áreas que estudiaba en el colegio… disfrutaba de mi propio universo en el que retumbaban los ecos de color y allí vivía y crecía. Ahora, tras muchos años de maestra y mi experiencia como madre, sé que aquello no era nada raro o aislado. Los niños viven en su particular mundo de percepciones, y transforman en recuerdos agradables de colores, olores y sensaciones aquello que les gusta y que pueden percibir a través de sus sentidos; y en otros, no tan agradables, aquellos que no son buenas experiencias para ellos.
Si le pides a un niño que pinte a su maestra, si esta es para él o ella una persona cariñosa, será una muñeca llena de color, a menudo con un corazón por algún lado, alguna flor o arcoíris por otro, los ojos grandes y muy abiertos, las pestañas muy largas y una gran sonrisa. Esto no es casualidad. Los ojos, expresan sinceridad, dedicación y atención y, para ellos, los de su maestra son grandes y muy abiertos pues son un espejo en el que se ven reflejados, iguales a los de mamá o papá. Por eso es tan importante mirar a un niño a los ojos cuando queremos que les llegue lo que queremos comunicarles. En cambio, si la persona que quieren dibujar tiene poca empatía hacia los niños, es distante, estos la pintarán, literalmente, como una bruja, según el modelo o canon que tenemos aprendido en nuestra mente de lo que “tradicionalmente es una “bruja”, y los colores que la acompañarán nunca serán alegres ni diversos, más bien sin armonía y, si la tuvieran, sería monocromática y entre negros y grises o colores cuya combinación sería algo más agresiva. Esto el niño no lo sabe, pero nosotros si y constituye un ejemplo muy básico para explicar cómo los más pequeños transforman en expresión artística sus experiencias mucho antes de saber si quiera qué es la pintura.
Los niños tiene infinitas maneras de expresar sus sentimientos, aprenden con facilidad y todo, absolutamente todo, lo que vivan conforma una experiencia en su vida que determinará la percepción que tendrán del mundo y de las personas que les rodean. Por ello, desde Mi Primera Obra de Arte se trabaja, como objetivo principal, crear de la escuela un entorno confortable, tranquilo y bonito para ellos. Un espacio en el que, desde que los alumnos entran hasta que salen de ella, su realidad se pinta intima, confiada, amiga y de los colores .
Mientras me formaba en arte y ejercía como maestra en el colegio San Juan Bautista de La Salle de Córdoba, tuve la fortuna de trabajar con un gran equipo de intervención pedagógica cuyo objetivo prioritario era desarrollar las distintas áreas del conocimiento en el alumno y encontrar aquellas para las que el niño tenía una capacidad especial. Además, otra de nuestras prioridades en aquel entonces era la de reforzar y estimular el aprendizaje en niños con necesidades educativas especiales.

Conscientes de los muchísimos beneficios que la enseñanza de habilidades artísticas tenía en los alumnos durante toda la etapa educativa, inicié un proyecto en el que pude trabajar con las diferentes disciplinas artísticas en niños con ciertas dificultades como la hiperactividad y la falta de atención, a lo que iban asociadas diferentes necesidades como las de reforzar la autoestima, la seguridad en si mismos, la organización en la ejecución de tareas y la planificación, el control de los impulsos, la paciencia, entre otras muchas. Los resultados fueron muy positivos.
Esta experiencia, junto a mi gran pasión por el arte y mi vivencia propia como artista plástica, hizo que quisiera ir dando forma a mi sueño de crear una escuela de arte en la que los alumnos estuvieran verdaderamente inmersos en una atmósfera artística global, cuya formación fuera desde pequeños a adultos, mediante la estimulación temprana con los primeros y el contacto directo con experiencias artísticas para todos en general.
“Mi primera obra de arte” se funda en 2018 con el deseo de crear de ella una escuela artística multidisciplinar que abarque de forma transversal diferentes disciplinas artísticas: pintura, cerámica, escultura, como principales y fotografía, literatura, música, etc como apoyo transversal al proyecto, y que enseñe a los alumnos a ver el mundo en el que vivimos desde el arte, creándoles la conciencia de la importancia que la historia del arte ha tenido y tiene para la humanidad y desarrollando en el ellos la cultura artística y los valores de respeto y amor por ella.
En la escuela tienen acogida tanto alumnos desde edades tempranas (a partir de cuatro años), hasta etapas superiores en las que necesitan una preparación, por ejemplo, para la selectividad de bachillerato artístico u otras pruebas de acceso o adultos para iniciar o continuar con su formación artística.
«El objetivo de la educación debería ser encontrar y estimular aquellas capacidades para las que el niño ha venido dotado a este mundo. Para algunas personas el arte es una de ellas en sí misma. Para el resto, es el medio para encontrarlas». (Marián Saco)

Considero que el arte juega un papel más importante de lo que creemos en la educación de los niños. Además de estimular el aprendizaje de otras áreas, como la lectura o las matemáticas, pintar, dibujar o modelar son actividades imprescindibles para el desarrollo de la percepción, la motricidad fina o la interacción social.
Las enseñanzas artísticas, desafortunadamente relegadas a un segundo plano por muchas familias y centros escolares en nuestro país, distan mucho de ser un lujo superfluo en la educación de los niños. Diversas investigaciones han demostrado que el arte juega un papel esencial, no solo en el desarrollo de los niños, sino, además, en su aprendizaje de la lectura, la escritura y el cálculo.
La inestimable ayuda del arte
Entre esos estudios, uno realizado por la Facultad de Educación de la UCLA entre estudiantes estadounidenses de Secundaria, reveló que los que habían tenido una estrecha relación con el arte, dentro o fuera de las aulas, obtenían calificaciones notablemente más altas y tenían menos riesgos de fracaso escolar que los que carecían de esa experiencia.
Hace unos años, la prestigiosa publicación científica Nature daba cuenta de otra investigación realizada en colegios públicos de Rhode Island en la que se mostraban los resultados de una hora adicional de música y artes plásticas sobre niños de entre cinco y siete años que iban retrasados en casi todas las materias con respecto a sus compañeros de clase. Al cabo de siete meses, esos niños habían alcanzado el mismo nivel de lectura que el resto de los alumnos e incluso los habían sobrepasado en matemáticas. El director de la investigación no podía ser más claro al hacer conclusiones: “Creemos haber demostrado con datos científicos que la enseñanza artística no debe considerarse un lujo adicional, sino un componente fundamental de la educación, ya que puede ayudar a los niños a desarrollar sus capacidades en otras materias”.
Otro prominente especialista, el profesor de Harvard, Howard Gardner, pionero en los años 80 de la teoría, hoy unánimemente aceptada, estudiada y de carácter evolutivo, de las inteligencias múltiples, sostiene que “un buen sistema educativo tiene que alimentar y fomentar todas las formas de inteligencia, incluidas las relacionadas con el arte; en caso contrario, descuidaría parcelas fundamentales del potencial humano y frenaría el desarrollo cognitivo de los niños”. En este sentido, Gardner recomienda favorecer la afición de los niños por el arte en cualquiera de sus formas, no solo como un medio de expresión sino también como un modo de acercarse al mundo que los rodea.
«Puedo confirmar que el contacto con las diferentes enseñanzas artísticas y, en mi caso con las plásticas, tiene un papel muy importante en la formación y el anclaje de valores y en el desarrollo de una estable educación emocional de los niños. Prueba de ello fue mi experiencia con los alumnos, tanto pequeños como adultos, durante la pandemia.» (Marián Saco)

Como conclusión, me gustaría insistir en que pintar, dibujar, tocar un instrumento musical, modelar, cantar… son actividades básicas para el desarrollo biológico, educativo y emocional de los niños. Pero son, además, una necesidad espiritual que se extiende hasta la etapa adulta. A través de ellas aprendemos a explorar el medio que nos rodea, adquirimos conciencia de nosotros mismos y de los demás, nos sentimos crecer en retos que nos proporcionan una amplia satisfacción personal y nos aíslan del mundanal ruido en el que nos envuelve nuestra, a veces agobiante y vertiginosa, rutina de vida.
«El Arte y su conocimiento es vida, es un símbolo de amor a nosotros mismos, a nuestra historia y a aquello y aquellos que nos rodean. El Arte es… sencillamente maravilloso«

Deja un comentario