El arte de crecer: creatividad y desarrollo en la infancia.

LA IMPORTANCIA DE LAS CAPACIDADES ARTÍSTICAS PARA EL DESARROLLO COGNITIVO Y EMOCIONAL

Pintar, dibujar, tocar un instrumento musical, modelar, cantar… son actividades básicas para el desarrollo biológico, educativo y emocional de los niños. Pero son, además, una necesidad espiritual, tanto para ellos como para nosotros, los adultos. A través de estas, los más pequeños aprenden a explorar el medio que los rodea, adquieren conciencia de sí mismos y de los demás y crecen como personas más reflexivas en lo emocional y lo cognitivo.

La inestimable contribución del arte

Desarrollo personal: las actividades artísticas proporcionan oportunidades para expresar la propia creatividad, para descubrirse uno mismo; potencian la autoestima y el concepto de sí mismos. Cada obra de arte genera en el niño que la crea el sentimiento de haber alcanzado un logro, una meta y esto contribuye a desarrollar la autoestima y el valor positivo hacia la imagen que tienen de ellos mismos.

«He tenido la experiencia de trabajar con niños que eran incapaces de mostrar sus primeros trabajos a sus papás. Es hermoso observar como, cuando va pasando el tiempo, se sienten orgullosos de su trabajo y están deseando enseñarlos a compañeros, familia y amigos. Son retos muy importantes para ellos. Me encanta ver sus sonrisa ante la consecución de los mismos y la sensación de satisfacción y alegría que muestra su mirada.» (Marián Saco)

Alumna realizando un vaso en barro con la técnica del apretón y decorándolo con la técnica decorativa de adiciones

Desarrollo social: las habilidades sociales se potencian a medida que el niño aprende a cooperar en un trabajo artístico realizado en grupo o es capaz de conversar y colaborar constructivamente en el trabajo de otro compañero de forma grupal o individual. Los niños son conscientes de su contribución personal al trabajo colectivo y adquieren, además, el sentimiento de pertenecer a un grupo del que se sienten parte importante.

Desarrollo físico: los músculos más pequeños, como los que intervienen en la coordinación mano-ojo, la lateralidad y el sentido del ritmo… se desarrollan gracias a las diversas formas de expresión artística. Habilidades grafo motoras y viso espaciales son fundamentales para el correcto desarrollo cognitivo del niño.

Dibujar, pintar, modelar con arcilla, cortar, requieren movimientos precisos que conectan el cerebro, a través de los sentidos, en este caso, la vista con el tacto. Esto les ayuda a gestionar la capacidad visoespacial.

Así pues, el uso de las herramientas necesarias para la labor artística fomenta el control muscular fino de los dedos y las manos, crucial para las tareas de escritura y otras más cotidianas como abrocharse los botones o los cordones de los zapatos.

«Crear arte requiere de un planificación, de una distribución de las formas, colores y líneas en el espacio limitado. Este trabajo ayuda a mejorar la comprensión de proporciones y distancias.»

«Hay niños que no saben hacer su cama o poner un mantel porque el mero hecho de cuadrar las esquinas de la tela con la estructura material les cuesta un mundo. Tienen algunas dificultades relacionadas con el área visoespacial. Esto es frecuente en los niños que tienen dificultades de lateralidad cruzada, por ejemplo. La actividad artística les ayuda a esto y a establecer preferencias del área cerebral y la mano dominante lo cual es clave para la escritura y otras habilidades físicas; otros, no son capaces de aprovechar una hoja de papel, ya que al comenzar a escribir, les cuesta mucho trabajo centrar la escritura o el dibujo en el papel y cuando les pides que realicen un dibujo concluyen utilizando una esquina pequeña a la derecha o la izquierda del formato elegido.«

«Los niños con hiperactividad a menudo presentan dificultades para controlar sus movimientos de forma precisa, debido, a veces, a la hiperkinesia, exceso de actividad motora. Esto suele estar relacionado con la dificultad para gestionar la ansiedad y el estrés que les causa no saber cómo autocontrolar diferentes situaciones y estados. Dibujar, recortar, construir, modelar, centrarse durante cortos periodos de tiempo, les hace sentir que son capaces de tener el control físico y una gran satisfacción por conseguir terminar dicha tarea, algo harto difícil para un niño hiperactivo, lo que deriva en un aumento progresivo de su autoestima y la motivación y, por tanto, de una evolución constante en el desarrollo de dichas capacidades.»

Alumna realizando un collage con motivos orgánicos decorados con acrílico

Desarrollo del lenguaje: el arte es una forma de expresión que no se basa en la habilidad verbal, sin embargo, el lenguaje y el vocabulario infantil experimentan un enorme desarrollo a medida que los niños hablan de sus trabajos y comparten de forma constructiva sus opiniones. Además, el dibujo contribuye al desarrollo de la escritura en los más pequeños.

«Esto es algo que realmente me emociona trabajar con los niños: la expresión oral y escrita, ya que creo que, salvando algunas excepciones y respetando la labor de maestros que si le dan la importancia que tiene, nuestro sistema educativo tiene considerables lagunas en el desarrollo de estas áreas. Que mis alumnos se interesen por leer, escribir y hablar de temas relacionados con el arte, las emociones y los sentimientos es fundamental para el desarrollo de mi trabajo y su crecimiento como artistas y como personas».

Desarrollo cognitivo: los beneficios del arte se dejan notar especialmente en áreas como la representación simbólica, la relación espacial, la expresión oral y escrita, las habilidades ejecutivas, el orden, números y cantidades, series, clasificaciones, etc.

Desarrollo emocional: El arte nos ayuda a desarrollar consciencia de nosotros mismos, a superar retos y conseguir objetivos, a desarrollar aptitudes como la empatía, la paciencia, tan necesaria para niños con dificultad en el control de los impulsos, la organización y planificación. Además, nos ayuda a manejar tensiones, físicas y emocionales. Este control se traduce en una mejora en la gestión y coordinación de situaciones conflictivas para la persona.

«El arte permite a nuestros niños expresar emociones de forma no verbal, lo que es aparentemente más seguro para ellos y especialmente más beneficioso para alumnos que tienen dificultad para manejar sus impulsos. Mirar, observar pero, sobre todo manejar material artístico como la arcilla, proporcionan una experiencia sensorial que nos ayuda a clamar el sistema nervioso.»

Alumno realizando una pieza de barro en torno

Desarrollo de la atención y la concentración plena: el arte requiere enfocar la atención en una tarea específica. Esto ayuda a las personas a desarrollar la capacidad de atención y la paciencia al centrarse en una tarea por periodos más prolongados.

En «Mi Primera Obra de Arte» las tareas son específicas y adaptadas a las diferentes necesidades educativas del alumno, ya que una de nuestras prioridades es el conocimiento de los retos y dificultades de nuestros alumnos. Cada uno de ellos viene a la escuela con un objetivo distinto e individual y, aunque todos viajan a través de la enseñanza artística, soy consciente de la importancia que el desarrollo de las capacidades artísticas tiene para otras muchas de forma transversal.

«Como ejemplo, el arte es una herramienta poderosa para ayudar a los niños con hiperactividad y falta de atención, (como es el caso del TDAH). Las actividades artísticas ofrecen beneficios específicos que promueven tanto el desarrollo físico como la autorregulación emocional y la mejora de la atención.»

Desarrollo en la planificación y la rutina estructurada: crear una asistencia regular y disciplinada de los niños a cualquier actividad, no solo la artística, genera una estructura en la vida del niño que va organizando su mundo. Sabemos que el orden es la base fundamental del éxito en el crecimiento, tanto personal como profesional. La rutina nos ayuda a establecer un sentido de previsibilidad y, por tanto, de cierto control ante nuestro entorno, lo que ayuda a tener una concepción de seguridad y tranquilidad.

«Me gustaría concluir, insistiendo como siempre, en la enorme, transformadora y enriquecedora oportunidad que podemos ofrecer a nuestros niños y a nosotros mismos al utilizar el arte como puente hacia el crecimiento personal y, por ende hacia el resto de facetas que sustentas los pilares de nuestra vida en su conjunto, familiar, profesional, social, etc… ¡Aprovechémosla!

Marián Saco, docente y artista plástica

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