Fomentando el amor por el arte en los niños

Para un niño lo que no aparece en su cotidianeidad, no existe

Además de la creación y expresión artísticas propiamente dichas, hay otra actividad con la que los adultos podemos contribuir a que los niños se acerquen al arte y lleguen a entenderlo. Para ello, la alianza familia y escuela es fundamental y es uno de los pilares en los que nos basamos en Mi Primera Obra de Arte.

Cuando crean su propia obra, los niños exploran el mundo que los rodea, pero también pueden descubrirlo en las obras de otros o en la propia naturaleza, lo que puede abrirles el camino para llegar a apreciar el arte como parte de sus vidas. Muy poca gente continúa “haciendo arte” cuando deja de ser un niño, pero la afición al arte es un logro y un placer que puede enriquecer nuestro espíritu toda la vida.

Comentar con un niño un cuadro, una escultura o una obra arquitectónica, por ejemplo una fachada de un edificio o de una iglesia, puede parecer pretencioso e incluso pedante. Sin embargo, nadie como los niños, cuyos sentidos y percepción están tan abiertos y acostumbrados a escudriñar lo que los rodea, tiene mejor disposición para ello. Intercambiar puntos de vista sobre lo que vemos en museos, en la calle o en la misma naturaleza es una forma sencilla de que el niño adquiera una incipiente base de conocimientos sobre la que desarrollar una futura afición.

Os recomiendo algunas pautas a seguir que en Mi Primera Obra de Arte trabajamos con las familias durante todo el curso para estimular el desarrollo artístico con los niños y fomentar la participación activa de las familias.

  • Hay que procurar que el niño se sienta cómodo y seguro al expresar sus opiniones sobre la obra, ya que con ellas estará revelando algo muy personal. Animarlo a hablar de su trabajo en la escuela de arte y fortalecer su seguridad preguntando para que nos cuente y nos enseñe. La escuela siempre está abierta para que las familias puedan entrar a ver el trabajo que cada día desarrollan sus niños. Igual ocurre con la etapa adulta. Es de vital importancia no hacer juicios negativos, reírse o menospreciar cualquier manifestación del niño, recordemos que ellos aprenden por imitación y en la etapa infantil aún no tienen un claro concepto de sí mismos por lo que todo aquello que nosotros les expresemos, aunque aparentemente creamos que ellos no lo aprecian, lo retendrán en su mente y su corazón.
  • Familiarizar al pequeño y al alumno adulto con los museos y galerías de arte de su ciudad o próximos a su domicilio. Programar encuentros, en familia o con amigos, ya sean salidas para observar el arte en todas sus manifestaciones y actividades en la propia escuela en las que vendrán artistas profesionales a hablar e interactuar con los adultos y sus familias. (El calendario de participaciones se elabora a principio de curso, mes de septiembre y se abre la participación al público en general mediante solicitud de plaza hasta completar aforo. De esta forma conseguimos que, no solo sean los alumnos de la escuela los que participen de la formación artística, si no cualquier persona que lo desee.
  • Ayudarle a coleccionar reproducciones e ilustraciones de obras de arte. Se pueden adquirir en las tiendas de regalos de los museos, en las papelerías y las librerías y online. No tienen un coste excesivo. También se pueden recortar de revistas, folletos o de las secciones de arte de los periódicos. Les enseñamos a ser pequeños coleccionistas de obras de arte y les ayudamos a comenzar a preparar su propio porfolio de sus obras realizadas en la escuela. Esto hace que el alumno vaya adquiriendo conciencia de su evolución e, igualmente, cuando ya está en disposición libremente de presentar sus obras al exterior, las tiene todas catalogadas. Ejemplo, concursos, etc.
  • Suscribirlos a alguna revista mensual de arte y leer con ellos. Newsletters o blogs de arte. Recordemos que cualquier momento que podamos dedicarles durante nuestros agitados días, será para ellos un gran regalo. Si lo relacionamos con el arte, o con cualquier otra cosa por la que queramos que el niño tenga interés, hacerlo en su compañía multiplicará sus ganas por esa materia en concreto ya que percibe que es algo que puede compartir con sus padres o amigos.
  • Observar el arte en la propia naturaleza. Comentar con el niño los cambios de luz, a lo largo del día o en distintas estaciones del año, y su efecto sobre los objetos que vemos y nuestra vida en general ayudará a centrar y reflexionar al niño acerca del entorno donde se desarrolla su existencia . También se pueden intercambiar impresiones sobre las formas, el color y la textura de plantas, árboles o rocas… Los niños son observadores natos y si los ayudamos a pensar en lo que ven desde una perspectiva estética no solo aprenderán a valorar el arte, sino también la naturaleza que lo inspira. Aprenderán a ser más visuales y perceptivos e identificarán aquello que les gusta y que no. Es una forma muy bonita de que comiencen a conocerse a sí mismos. En Mi Primera Obra de Arte, durante el curso, los alumnos experimentan diferentes formas de hacer arte y algunas de ellas requieren de la programación de salidas al exterior a pintar o tomar referencias, a tocar con sus propias manos, a oler y a escuchar aquello que luego van a querer transmitir y reflejar en su obra de arte.
  • Y por supuesto, adquirir arte. No hay nada como que un niño crezca en un entorno en el que ver y disfrutar de una obra de arte es algo familiar para él. Sentir que puede observarla y dejar libertad a la expresión de sus sentimientos hacia ella. Afortunadamente, hoy día hay arte disponible para todos los gustos y, perdónenme la expresión, para todos los bolsillos. Desde un «print» que reproduce cualquier obra que queramos tener en casa y que puede ser enmarcado o impreso en cualquier formato hasta la propia obra original, una fotografía enmarcada con detalle, una pequeña muestra escultórica…

«No hay nada más triste y sin identidad que unas paredes o estancias vacías de historia, la nuestra y la de nuestro mundo. Les invito a vestir sus vidas de arte desde hoy.» Marián Saco

El arte y los niños. Mi primera obra de arte

El leit motive de “Mi Primera Obra de Arte” es la transmisión y el desarrollo de valores relacionados con el amor y el respeto a las artes plásticas desde una perspectiva de crecimiento personal de los niños y adultos, físico, cognitivo y emocional, a través del aprendizaje significativo del arte, de ahí la evolución conforme se van desarrollando las diferentes capacidades.

Para ello, cada “pequeño gran artista” y alumno adulto irá desarrollando una educación integral del arte a través de la adquisición de conocimientos, experimentación y creación de la conciencia propia de su crecimiento como artista.

En Mi Primera Obra de Arte, cada artista se siente libre para encontrar su propia forma de expresión en la pintura y la escultura y en el tratamiento de los espacios, creando así, lo que MarianSacoArtStudio defiende por encima de todo, la original identidad artística de cada niño.

Podemos enseñar una técnica, pero jamás manipularemos la verdadera esencia creativa del niño” (Marián Saco)

Nuestra historia

Desde que era pequeña, transformaba todas las experiencias en colores, también las palabras, los días de la semana, las áreas que estudiaba en el colegio… disfrutaba de mi propio universo en el que retumbaban los ecos de color y allí vivía y crecía. Ahora, tras muchos años de maestra y mi experiencia como madre, sé que aquello no era nada raro o aislado. Los niños viven en su particular mundo de percepciones, y transforman en recuerdos agradables de colores, olores y sensaciones aquello que les gusta y que pueden percibir a través de sus sentidos; y en otros, no tan agradables, aquellos que no son buenas experiencias para ellos.

Si le pides a un niño que pinte a su maestra, si esta es para él o ella una persona cariñosa, será una muñeca llena de color, a menudo con un corazón por algún lado, alguna flor o arcoíris por otro, los ojos grandes y muy abiertos, las pestañas muy largas y una gran sonrisa. Esto no es casualidad. Los ojos, expresan sinceridad, dedicación y atención y, para ellos, los de su maestra son grandes y muy abiertos pues son un espejo en el que se ven reflejados, iguales a los de mamá o papá. Por eso es tan importante mirar a un niño a los ojos cuando queremos que les llegue lo que queremos comunicarles. En cambio, si la persona que quieren dibujar tiene poca empatía hacia los niños, es distante, estos la pintarán, literalmente, como una bruja, según el modelo o canon que tenemos aprendido en nuestra mente de lo que “tradicionalmente es una “bruja”, y los colores que la acompañarán nunca serán alegres ni diversos, más bien sin armonía y, si la tuvieran, sería monocromática y entre negros y grises o colores cuya combinación sería algo más agresiva. Esto el niño no lo sabe, pero nosotros si y constituye un ejemplo muy básico para explicar cómo los más pequeños transforman en expresión artística sus experiencias mucho antes de saber si quiera qué es la pintura.

Los niños tiene infinitas maneras de expresar sus sentimientos, aprenden con facilidad y todo, absolutamente todo, lo que vivan conforma una experiencia en su vida que determinará la percepción que tendrán del mundo y de las personas que les rodean. Por ello, desde Mi Primera Obra de Arte se trabaja, como objetivo principal, crear de la escuela un entorno confortable, tranquilo y bonito para ellos. Un espacio en el que, desde que los alumnos entran hasta que salen de ella, su realidad se pinta intima, confiada, amiga y de los colores .

Mientras me formaba en arte y ejercía como maestra en el colegio San Juan Bautista de La Salle de Córdoba, tuve la fortuna de trabajar con un gran equipo de intervención pedagógica cuyo objetivo prioritario era desarrollar las distintas áreas del conocimiento en el alumno y encontrar aquellas para las que el niño tenía una capacidad especial. Además, otra de nuestras prioridades en aquel entonces era la de reforzar y estimular el aprendizaje en niños con necesidades educativas especiales.

Explicación técnica durante una sesión con una alumna de 8 años

Conscientes de los muchísimos beneficios que la enseñanza de habilidades artísticas tenía en los alumnos durante toda la etapa educativa, inicié un proyecto en el que pude trabajar con las diferentes disciplinas artísticas en niños con ciertas dificultades como la hiperactividad y la falta de atención, a lo que iban asociadas diferentes necesidades como las de reforzar la autoestima, la seguridad en si mismos, la organización en la ejecución de tareas y la planificación, el control de los impulsos, la paciencia, entre otras muchas. Los resultados fueron muy positivos.

Esta experiencia, junto a mi gran pasión por el arte y mi vivencia propia como artista plástica, hizo que quisiera ir dando forma a mi sueño de crear una escuela de arte en la que los alumnos estuvieran verdaderamente inmersos en una atmósfera artística global, cuya formación fuera desde pequeños a adultos, mediante la estimulación temprana con los primeros y el contacto directo con experiencias artísticas para todos en general.

Mi primera obra de arte” se funda en 2018 con el deseo de crear de ella una escuela artística multidisciplinar que abarque de forma transversal diferentes disciplinas artísticas: pintura, cerámica, escultura, como principales y fotografía, literatura, música, etc como apoyo transversal al proyecto, y que enseñe a los alumnos a ver el mundo en el que vivimos desde el arte, creándoles la conciencia de la importancia que la historia del arte ha tenido y tiene para la humanidad y desarrollando en el ellos la cultura artística y los valores de respeto y amor por ella.

En la escuela tienen acogida tanto alumnos desde edades tempranas (a partir de cuatro años), hasta etapas superiores en las que necesitan una preparación, por ejemplo, para la selectividad de bachillerato artístico u otras pruebas de acceso o adultos para iniciar o continuar con su formación artística.

«El objetivo de la educación debería ser encontrar y estimular aquellas capacidades para las que el niño ha venido dotado a este mundo. Para algunas personas el arte es una de ellas en sí misma. Para el resto, es el medio para encontrarlas». (Marián Saco)

Marta se convierte en Van Gogh

Considero que el arte juega un papel más importante de lo que creemos en la educación de los niños. Además de estimular el aprendizaje de otras áreas, como la lectura o las matemáticas, pintar, dibujar o modelar son actividades imprescindibles para el desarrollo de la percepción, la motricidad fina o la interacción social.

Las enseñanzas artísticas, desafortunadamente relegadas a un segundo plano por muchas familias y centros escolares en nuestro país, distan mucho de ser un lujo superfluo en la educación de los niños. Diversas investigaciones han demostrado que el arte juega un papel esencial, no solo en el desarrollo de los niños, sino, además, en su aprendizaje de la lectura, la escritura y el cálculo.

La inestimable ayuda del arte

Entre esos estudios, uno realizado por la Facultad de Educación de la UCLA entre estudiantes estadounidenses de Secundaria, reveló que los que habían tenido una estrecha relación con el arte, dentro o fuera de las aulas, obtenían calificaciones notablemente más altas y tenían menos riesgos de fracaso escolar que los que carecían de esa experiencia.

Hace unos años, la prestigiosa publicación científica Nature daba cuenta de otra investigación realizada en colegios públicos de Rhode Island en la que se mostraban los resultados de una hora adicional de música y artes plásticas sobre niños de entre cinco y siete años que iban retrasados en casi todas las materias con respecto a sus compañeros de clase. Al cabo de siete meses, esos niños habían alcanzado el mismo nivel de lectura que el resto de los alumnos e incluso los habían sobrepasado en matemáticas. El director de la investigación no podía ser más claro al hacer conclusiones: “Creemos haber demostrado con datos científicos que la enseñanza artística no debe considerarse un lujo adicional, sino un componente fundamental de la educación, ya que puede ayudar a los niños a desarrollar sus capacidades en otras materias”.

Otro prominente especialista, el profesor de Harvard, Howard Gardner, pionero en los años 80 de la teoría, hoy unánimemente aceptada, estudiada y de carácter evolutivo, de las inteligencias múltiples, sostiene que “un buen sistema educativo tiene que alimentar y fomentar todas las formas de inteligencia, incluidas las relacionadas con el arte; en caso contrario, descuidaría parcelas fundamentales del potencial humano y frenaría el desarrollo cognitivo de los niños”. En este sentido, Gardner recomienda favorecer la afición de los niños por el arte en cualquiera de sus formas, no solo como un medio de expresión sino también como un modo de acercarse al mundo que los rodea.

«Puedo confirmar que el contacto con las diferentes enseñanzas artísticas y, en mi caso con las plásticas, tiene un papel muy importante en la formación y el anclaje de valores y en el desarrollo de una estable educación emocional de los niños. Prueba de ello fue mi experiencia con los alumnos, tanto pequeños como adultos, durante la pandemia.» (Marián Saco)

Alumnos de Mi Primera Obra de Arte trabajando la teoría del color con Henry Matisse Joan Miró durante la pandemia

Como conclusión, me gustaría insistir en que pintar, dibujar, tocar un instrumento musical, modelar, cantar… son actividades básicas para el desarrollo biológico, educativo y emocional de los niños. Pero son, además, una necesidad espiritual que se extiende hasta la etapa adulta. A través de ellas aprendemos a explorar el medio que nos rodea, adquirimos conciencia de nosotros mismos y de los demás, nos sentimos crecer en retos que nos proporcionan una amplia satisfacción personal y nos aíslan del mundanal ruido en el que nos envuelve nuestra, a veces agobiante y vertiginosa, rutina de vida.

«El Arte y su conocimiento es vida, es un símbolo de amor a nosotros mismos, a nuestra historia y a aquello y aquellos que nos rodean. El Arte es… sencillamente maravilloso«

Marián Saco. Docente y artista plástica.

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