Fomentando el amor por el arte en los niños

Para un niño lo que no aparece en su cotidianeidad, no existe

Además de la creación y expresión artísticas propiamente dichas, hay otra actividad con la que los adultos podemos contribuir a que los niños se acerquen al arte y lleguen a entenderlo. Para ello, la alianza familia y escuela es fundamental y es uno de los pilares en los que nos basamos en Mi Primera Obra de Arte.

Cuando crean su propia obra, los niños exploran el mundo que los rodea, pero también pueden descubrirlo en las obras de otros o en la propia naturaleza, lo que puede abrirles el camino para llegar a apreciar el arte como parte de sus vidas. Muy poca gente continúa “haciendo arte” cuando deja de ser un niño, pero la afición al arte es un logro y un placer que puede enriquecer nuestro espíritu toda la vida.

Comentar con un niño un cuadro, una escultura o una obra arquitectónica, por ejemplo una fachada de un edificio o de una iglesia, puede parecer pretencioso e incluso pedante. Sin embargo, nadie como los niños, cuyos sentidos y percepción están tan abiertos y acostumbrados a escudriñar lo que los rodea, tiene mejor disposición para ello. Intercambiar puntos de vista sobre lo que vemos en museos, en la calle o en la misma naturaleza es una forma sencilla de que el niño adquiera una incipiente base de conocimientos sobre la que desarrollar una futura afición.

Os recomiendo algunas pautas a seguir que en Mi Primera Obra de Arte trabajamos con las familias durante todo el curso para estimular el desarrollo artístico con los niños y fomentar la participación activa de las familias.

  • Hay que procurar que el niño se sienta cómodo y seguro al expresar sus opiniones sobre la obra, ya que con ellas estará revelando algo muy personal. Animarlo a hablar de su trabajo en la escuela de arte y fortalecer su seguridad preguntando para que nos cuente y nos enseñe. La escuela siempre está abierta para que las familias puedan entrar a ver el trabajo que cada día desarrollan sus niños. Igual ocurre con la etapa adulta. Es de vital importancia no hacer juicios negativos, reírse o menospreciar cualquier manifestación del niño, recordemos que ellos aprenden por imitación y en la etapa infantil aún no tienen un claro concepto de sí mismos por lo que todo aquello que nosotros les expresemos, aunque aparentemente creamos que ellos no lo aprecian, lo retendrán en su mente y su corazón.
  • Familiarizar al pequeño y al alumno adulto con los museos y galerías de arte de su ciudad o próximos a su domicilio. Programar encuentros, en familia o con amigos, ya sean salidas para observar el arte en todas sus manifestaciones y actividades en la propia escuela en las que vendrán artistas profesionales a hablar e interactuar con los adultos y sus familias. (El calendario de participaciones se elabora a principio de curso, mes de septiembre y se abre la participación al público en general mediante solicitud de plaza hasta completar aforo. De esta forma conseguimos que, no solo sean los alumnos de la escuela los que participen de la formación artística, si no cualquier persona que lo desee.
  • Ayudarle a coleccionar reproducciones e ilustraciones de obras de arte. Se pueden adquirir en las tiendas de regalos de los museos, en las papelerías y las librerías y online. No tienen un coste excesivo. También se pueden recortar de revistas, folletos o de las secciones de arte de los periódicos. Les enseñamos a ser pequeños coleccionistas de obras de arte y les ayudamos a comenzar a preparar su propio porfolio de sus obras realizadas en la escuela. Esto hace que el alumno vaya adquiriendo conciencia de su evolución e, igualmente, cuando ya está en disposición libremente de presentar sus obras al exterior, las tiene todas catalogadas. Ejemplo, concursos, etc.
  • Suscribirlos a alguna revista mensual de arte y leer con ellos. Newsletters o blogs de arte. Recordemos que cualquier momento que podamos dedicarles durante nuestros agitados días, será para ellos un gran regalo. Si lo relacionamos con el arte, o con cualquier otra cosa por la que queramos que el niño tenga interés, hacerlo en su compañía multiplicará sus ganas por esa materia en concreto ya que percibe que es algo que puede compartir con sus padres o amigos.
  • Observar el arte en la propia naturaleza. Comentar con el niño los cambios de luz, a lo largo del día o en distintas estaciones del año, y su efecto sobre los objetos que vemos y nuestra vida en general ayudará a centrar y reflexionar al niño acerca del entorno donde se desarrolla su existencia . También se pueden intercambiar impresiones sobre las formas, el color y la textura de plantas, árboles o rocas… Los niños son observadores natos y si los ayudamos a pensar en lo que ven desde una perspectiva estética no solo aprenderán a valorar el arte, sino también la naturaleza que lo inspira. Aprenderán a ser más visuales y perceptivos e identificarán aquello que les gusta y que no. Es una forma muy bonita de que comiencen a conocerse a sí mismos. En Mi Primera Obra de Arte, durante el curso, los alumnos experimentan diferentes formas de hacer arte y algunas de ellas requieren de la programación de salidas al exterior a pintar o tomar referencias, a tocar con sus propias manos, a oler y a escuchar aquello que luego van a querer transmitir y reflejar en su obra de arte.
  • Y por supuesto, adquirir arte. No hay nada como que un niño crezca en un entorno en el que ver y disfrutar de una obra de arte es algo familiar para él. Sentir que puede observarla y dejar libertad a la expresión de sus sentimientos hacia ella. Afortunadamente, hoy día hay arte disponible para todos los gustos y, perdónenme la expresión, para todos los bolsillos. Desde un «print» que reproduce cualquier obra que queramos tener en casa y que puede ser enmarcado o impreso en cualquier formato hasta la propia obra original, una fotografía enmarcada con detalle, una pequeña muestra escultórica…

«No hay nada más triste y sin identidad que unas paredes o estancias vacías de historia, la nuestra y la de nuestro mundo. Les invito a vestir sus vidas de arte desde hoy.» Marián Saco

El arte y los niños. Mi primera obra de arte

El leit motive de “Mi Primera Obra de Arte” es la transmisión y el desarrollo de valores relacionados con el amor y el respeto a las artes plásticas desde una perspectiva de crecimiento personal de los niños y adultos, físico, cognitivo y emocional, a través del aprendizaje significativo del arte, de ahí la evolución conforme se van desarrollando las diferentes capacidades.

Para ello, cada “pequeño gran artista” y alumno adulto irá desarrollando una educación integral del arte a través de la adquisición de conocimientos, experimentación y creación de la conciencia propia de su crecimiento como artista.

En Mi Primera Obra de Arte, cada artista se siente libre para encontrar su propia forma de expresión en la pintura y la escultura y en el tratamiento de los espacios, creando así, lo que MarianSacoArtStudio defiende por encima de todo, la original identidad artística de cada niño.

Podemos enseñar una técnica, pero jamás manipularemos la verdadera esencia creativa del niño” (Marián Saco)

Nuestra historia

Desde que era pequeña, transformaba todas las experiencias en colores, también las palabras, los días de la semana, las áreas que estudiaba en el colegio… disfrutaba de mi propio universo en el que retumbaban los ecos de color y allí vivía y crecía. Ahora, tras muchos años de maestra y mi experiencia como madre, sé que aquello no era nada raro o aislado. Los niños viven en su particular mundo de percepciones, y transforman en recuerdos agradables de colores, olores y sensaciones aquello que les gusta y que pueden percibir a través de sus sentidos; y en otros, no tan agradables, aquellos que no son buenas experiencias para ellos.

Si le pides a un niño que pinte a su maestra, si esta es para él o ella una persona cariñosa, será una muñeca llena de color, a menudo con un corazón por algún lado, alguna flor o arcoíris por otro, los ojos grandes y muy abiertos, las pestañas muy largas y una gran sonrisa. Esto no es casualidad. Los ojos, expresan sinceridad, dedicación y atención y, para ellos, los de su maestra son grandes y muy abiertos pues son un espejo en el que se ven reflejados, iguales a los de mamá o papá. Por eso es tan importante mirar a un niño a los ojos cuando queremos que les llegue lo que queremos comunicarles. En cambio, si la persona que quieren dibujar tiene poca empatía hacia los niños, es distante, estos la pintarán, literalmente, como una bruja, según el modelo o canon que tenemos aprendido en nuestra mente de lo que “tradicionalmente es una “bruja”, y los colores que la acompañarán nunca serán alegres ni diversos, más bien sin armonía y, si la tuvieran, sería monocromática y entre negros y grises o colores cuya combinación sería algo más agresiva. Esto el niño no lo sabe, pero nosotros si y constituye un ejemplo muy básico para explicar cómo los más pequeños transforman en expresión artística sus experiencias mucho antes de saber si quiera qué es la pintura.

Los niños tiene infinitas maneras de expresar sus sentimientos, aprenden con facilidad y todo, absolutamente todo, lo que vivan conforma una experiencia en su vida que determinará la percepción que tendrán del mundo y de las personas que les rodean. Por ello, desde Mi Primera Obra de Arte se trabaja, como objetivo principal, crear de la escuela un entorno confortable, tranquilo y bonito para ellos. Un espacio en el que, desde que los alumnos entran hasta que salen de ella, su realidad se pinta intima, confiada, amiga y de los colores .

Mientras me formaba en arte y ejercía como maestra en el colegio San Juan Bautista de La Salle de Córdoba, tuve la fortuna de trabajar con un gran equipo de intervención pedagógica cuyo objetivo prioritario era desarrollar las distintas áreas del conocimiento en el alumno y encontrar aquellas para las que el niño tenía una capacidad especial. Además, otra de nuestras prioridades en aquel entonces era la de reforzar y estimular el aprendizaje en niños con necesidades educativas especiales.

Explicación técnica durante una sesión con una alumna de 8 años

Conscientes de los muchísimos beneficios que la enseñanza de habilidades artísticas tenía en los alumnos durante toda la etapa educativa, inicié un proyecto en el que pude trabajar con las diferentes disciplinas artísticas en niños con ciertas dificultades como la hiperactividad y la falta de atención, a lo que iban asociadas diferentes necesidades como las de reforzar la autoestima, la seguridad en si mismos, la organización en la ejecución de tareas y la planificación, el control de los impulsos, la paciencia, entre otras muchas. Los resultados fueron muy positivos.

Esta experiencia, junto a mi gran pasión por el arte y mi vivencia propia como artista plástica, hizo que quisiera ir dando forma a mi sueño de crear una escuela de arte en la que los alumnos estuvieran verdaderamente inmersos en una atmósfera artística global, cuya formación fuera desde pequeños a adultos, mediante la estimulación temprana con los primeros y el contacto directo con experiencias artísticas para todos en general.

Mi primera obra de arte” se funda en 2018 con el deseo de crear de ella una escuela artística multidisciplinar que abarque de forma transversal diferentes disciplinas artísticas: pintura, cerámica, escultura, como principales y fotografía, literatura, música, etc como apoyo transversal al proyecto, y que enseñe a los alumnos a ver el mundo en el que vivimos desde el arte, creándoles la conciencia de la importancia que la historia del arte ha tenido y tiene para la humanidad y desarrollando en el ellos la cultura artística y los valores de respeto y amor por ella.

En la escuela tienen acogida tanto alumnos desde edades tempranas (a partir de cuatro años), hasta etapas superiores en las que necesitan una preparación, por ejemplo, para la selectividad de bachillerato artístico u otras pruebas de acceso o adultos para iniciar o continuar con su formación artística.

«El objetivo de la educación debería ser encontrar y estimular aquellas capacidades para las que el niño ha venido dotado a este mundo. Para algunas personas el arte es una de ellas en sí misma. Para el resto, es el medio para encontrarlas». (Marián Saco)

Marta se convierte en Van Gogh

Considero que el arte juega un papel más importante de lo que creemos en la educación de los niños. Además de estimular el aprendizaje de otras áreas, como la lectura o las matemáticas, pintar, dibujar o modelar son actividades imprescindibles para el desarrollo de la percepción, la motricidad fina o la interacción social.

Las enseñanzas artísticas, desafortunadamente relegadas a un segundo plano por muchas familias y centros escolares en nuestro país, distan mucho de ser un lujo superfluo en la educación de los niños. Diversas investigaciones han demostrado que el arte juega un papel esencial, no solo en el desarrollo de los niños, sino, además, en su aprendizaje de la lectura, la escritura y el cálculo.

La inestimable ayuda del arte

Entre esos estudios, uno realizado por la Facultad de Educación de la UCLA entre estudiantes estadounidenses de Secundaria, reveló que los que habían tenido una estrecha relación con el arte, dentro o fuera de las aulas, obtenían calificaciones notablemente más altas y tenían menos riesgos de fracaso escolar que los que carecían de esa experiencia.

Hace unos años, la prestigiosa publicación científica Nature daba cuenta de otra investigación realizada en colegios públicos de Rhode Island en la que se mostraban los resultados de una hora adicional de música y artes plásticas sobre niños de entre cinco y siete años que iban retrasados en casi todas las materias con respecto a sus compañeros de clase. Al cabo de siete meses, esos niños habían alcanzado el mismo nivel de lectura que el resto de los alumnos e incluso los habían sobrepasado en matemáticas. El director de la investigación no podía ser más claro al hacer conclusiones: “Creemos haber demostrado con datos científicos que la enseñanza artística no debe considerarse un lujo adicional, sino un componente fundamental de la educación, ya que puede ayudar a los niños a desarrollar sus capacidades en otras materias”.

Otro prominente especialista, el profesor de Harvard, Howard Gardner, pionero en los años 80 de la teoría, hoy unánimemente aceptada, estudiada y de carácter evolutivo, de las inteligencias múltiples, sostiene que “un buen sistema educativo tiene que alimentar y fomentar todas las formas de inteligencia, incluidas las relacionadas con el arte; en caso contrario, descuidaría parcelas fundamentales del potencial humano y frenaría el desarrollo cognitivo de los niños”. En este sentido, Gardner recomienda favorecer la afición de los niños por el arte en cualquiera de sus formas, no solo como un medio de expresión sino también como un modo de acercarse al mundo que los rodea.

«Puedo confirmar que el contacto con las diferentes enseñanzas artísticas y, en mi caso con las plásticas, tiene un papel muy importante en la formación y el anclaje de valores y en el desarrollo de una estable educación emocional de los niños. Prueba de ello fue mi experiencia con los alumnos, tanto pequeños como adultos, durante la pandemia.» (Marián Saco)

Alumnos de Mi Primera Obra de Arte trabajando la teoría del color con Henry Matisse Joan Miró durante la pandemia

Como conclusión, me gustaría insistir en que pintar, dibujar, tocar un instrumento musical, modelar, cantar… son actividades básicas para el desarrollo biológico, educativo y emocional de los niños. Pero son, además, una necesidad espiritual que se extiende hasta la etapa adulta. A través de ellas aprendemos a explorar el medio que nos rodea, adquirimos conciencia de nosotros mismos y de los demás, nos sentimos crecer en retos que nos proporcionan una amplia satisfacción personal y nos aíslan del mundanal ruido en el que nos envuelve nuestra, a veces agobiante y vertiginosa, rutina de vida.

«El Arte y su conocimiento es vida, es un símbolo de amor a nosotros mismos, a nuestra historia y a aquello y aquellos que nos rodean. El Arte es… sencillamente maravilloso«

Marián Saco. Docente y artista plástica.

El espejo de mi padre, el ejemplo de mi madre

Gracias a lo que la sociedad ha evolucionado, muchas de nosotras compartimos hoy nuestra vida con personas que han nacido con el gen de la equidad, personas que llevan impreso en su esencia el concepto de acompañarte en lugar de retenerte, de admirarte y cuidarte en lugar de poseerte, de hacerte feliz en lugar de lastimarte y que colorean tu vida en lugar de teñirla de negro. Pero otras, desgraciadamente, siguen viviendo, día tras día, bajo el yugo del sufrimiento. Mujeres y niños para los que este mundo ha sido y es del color de la más oscura de las tristezas y cuyas causas tienen nombres desgarradores: maltrato y violencia de género.

Me gustaría que distinguiéramos entre distintos conceptos: por un lado, el de violencia. Este no tiene porqué estar reñido al de género; y por otro, el concepto de machismo. Ambos, a veces, se interrelacionan dando lugar al concepto de violencia machista. Pero hay que tener cuidado porque no siempre van de la mano.

Un niño violento a edad temprana lo es sin importar cuestión de género. Lo será con un niño o con una niña cuando crea que debe someterlo y no encuentre otra opción viable para la defensa de sus intereses. Para ellos, conciliar no es una alternativa. No existe. Por tanto, no es un camino a seguir. Ellos no empatizan con el dolor ajeno, no sienten lo que otros niños están sintiendo cuando reciben un maltrato. Puede ocurrirles por una cuestión orgánica, fruto de diversas causas que deben analizar los profesionales, como podría ser una falta de maduración en el lóbulo frontotemporal, donde reside nuestro control de los impulsos; o por conductas familiares, imitadas y, por tanto, adquiridas en el entorno donde se está desarrollando su desarrollo y crecimiento evolutivo.

De tal padre, tal hijo”WhatsApp Image 2023-09-02 at 11.00.27

Desafortunadamente, aún existen, a día de hoy, grandes diferencias que ponen de manifiesto que aún queda mucho por andar. Segmentos de la sociedad en los que una mujer debe acatar principios que por inercia cultural ni se cuestionan y, si se hace, se recibe el peso del castigo psíquico o físico, además del enorme estigma de la culpa. Crecer en estos entornos marca un camino claro a seguir por esos niños y niñas que pronto crecerán y se convertirán en adultos que imitarán la conducta de su padre o de su madre, y que, por supuesto, cabe la posibilidad de que lleguen a ser  maltratadores psíquicos y físicos en un futuro.

Los seres humanos aprendemos mediante la imitación de nuestros semejantes, ya lo decía B.F.Skinner, padre del Conductismo, “dame un niño y lo moldearé como quieras”.

Hoy sabemos que, además de los factores orgánicos que pueden alterar la psique interna, Skinner tenía razón cuando hablaba de pautas aprendidas por factores externos y que determinan la conducta de una persona. Casi todas ellas durante la infancia. Y en esto, los agentes que intervienen en la educación de un niño son fundamentales. ¿Los primeros? Los padres; ¿después? La sociedad.

La sociedad juega un papel protagonista en esta peligrosa atrofia educativa de conceptos básicos relativos al género.

Como madre de tres varones, hija que ha crecido con un padre y tres hermanos, también varones, con los mimos sobrinos, me preocupa que determinados colectivos sociales tengan al género masculino en caza y captura. Como docente y comunicadora no me gustan las generalizaciones, odio los espectáculos de pandereta y huyo de los circos romanos. Que los hay y se siguen celebrando. Lo que ocurre es que hoy día, no echamos a los hombres al ruedo a que las “bestias” los maten. Estos días, nos divertimos de una forma más sutil. Los arrojamos a los medios a que la opinión pública despedace su intimidad, su vida, familiar y profesional, los acose y los asedie, los humille y los deje acabados, todo ello sin tener aún un juicio fundado. Nos adherimos como lapas a la montaña rusa que sube y baja vertiginosa escupiendo habladurías.

Desde mi experiencia como docente, hija, madre y esposa y, en ocasiones, amiga confidente inevitable, llevo años leyendo acerca de las posibles patologías que pueden afectar a los maltratadores, quizás porque aún, después de haber sido testigos de numerosas barbaries, nos resistimos a pensar que un ser humano pueda llevar a cabo actos semejantes si no es bajo una condición de trastorno mental. Pero no, coincido con muchos de los psicólogos y estudiosos que leo en que, independientemente del posible trastorno que pueda tener la persona que hace daño, (que obviamente los hay y no podemos negarlos y que también tiene mejor pronóstico si se comienzan a trabajar a edades tempranas), los motivos que pueden llevar a que un niño o adolescente maltrate son muy diversos y, en muchas ocasiones, tienen su inicio en conductas adquiridas en la infancia, por lo que la educación es vital.

El espejo de mi padre, el ejemplo de mi madre

Le pese a quien le pese, la mayor parte de los niños conflictivos con los que he tratado, alumnos con conductas disruptivas, falta de control de impulsos, falta de empatía, la tendencia al dominio y control de otras personas, el escaso signo de arrepentimiento, etc… no tienen en su radar la distinción de género aún en esas edades. Un niño que es agresivo, lo es sin discernir entre masculino o femenino. La mayoría provienen de contextos educativos inestables y faltos de valores y de voluntad y dedicación por parte de sus agentes educativos. Y, en muchos casos, aunque exista voluntad, esta transmite valores erróneos y, por tanto, peligrosos, o ni siquiera reconocen que hay un problema hasta que comienza a suponerlo para la familia y el entorno. Además, hay que añadir que, no siempre, pero en muchas ocasiones, entran en juego otros factores como la situación socioeconómica y cultural de una familia.WhatsApp Image 2023-09-03 at 07.48.03

En la mayoría de los casos se solucionaría con reeducar o educar a los padres, objetivo harto difícil, por lo que, centrándonos en los pequeños, si se atiende a tiempo y se lleva a cabo una terapia basada en la modificación de conducta, y se orienta a los agentes educativos, los niños aprenden a identificar y gestionar sus emociones y salen adelante como niños que se convertirán en adultos emocionalmente sanos y responsables de las consecuencias de sus actos para ellos mismos y para los que los rodean.

Desgraciadamente, tenemos un sistema educativo con importantes carencias de recursos en orientación, necesidades educativas especiales y educación emocional, no por falta de personal especializado en la materia si no por la falta de contratación de este en los centros públicos, (un orientador por centro, cada dos semanas, para atender a todos los niños con necesidades educativas especiales, además, si el niño en cuestión es bueno académicamente no entra en la lista para atención por orientación). No todas las familias tenemos la posibilidad de acceso a dichos recursos por lo que nos toca hacerlo en casa, es nuestra responsabilidad. No en vano los padres somos los primeros agentes educativos y aunque en la escuela nos ayuden a identificar estas necesidades y a seguir unas orientaciones, la familia es lo primero en cuanto a la proyección de educación en valores.

El papel de los padres. Papá, aprendo de ti

Tanto los padres como las madres tenemos nuestra parte de responsabilidad y no, no debemos dejar que el peso de la educación recaiga sobre uno solo de ellos si no es estrictamente necesario. Ya que está más que demostrado que en el proceso educativo, cada uno de ellos influye en diferentes aspectos del desarrollo psicológico de los niños y niñas.WhatsApp Image 2023-09-03 at 09.53.21 La presencia de papá les brinda seguridad emocional. Les proporciona confianza y que su padre pueda pasar tiempo con ellos ayuda a desarrollar una autoestima positiva en los pequeños.

Además, el padre tiene un papel fundamental en el establecimiento de límites y normas, lo que contribuye a la formación de una adecuada regulación emocional y conductual. Es un referente, que por cuestiones ancestrales y de roles de género, en el caso de los niños, tienden a querer imitar para construir su identidad y su autoimagen. Los niños no tiene aún definida una imagen de si mismos, se ven tal y como perciben que los demás los ven. Por lo que es vital que el padre se muestre ante ellos tal y como quiere que en un futuro sus hijos se muestren ante él y ante la sociedad.

Mamá, tu tienes la solución

Ahora me dirijo a nosotras y lo siento, lo siento porque con mi escrito voy a ser clara, sinceramente objetiva y os voy a exigir. Y algunas pensaréis, ¿más? Sí. Aún en esos momentos en los que ya no podíais más, pero, no os voy a exigir más de lo que yo me exijo a mí misma cada día.

Como madre, me doy cuenta, cada día más, que la realidad es que nosotras también formamos parte de todo esto, no podemos descargar la culpa solo en una cuestión de “género” refiriéndonos a la tradición de exceso de sometimiento que se otorga al género masculino, porque la educación es un proceso en el que intervenimos todos y es cíclico, donde lo que ocurrió ayer volverá a suceder mañana hasta que alguien lo corte. Y sabemos, que en numerosas ocasiones somos nosotras las que, sin pensar en las consecuencias, estimulamos y enfatizamos conductas machistas. Con nuestros hijos e incluso con otras mujeres que, según nuestro criterio basado en conceptos arcaicos, no actúan como buenas madres o esposas, concepto muy romántico este «esposo o esposa», presente de indicativo del verbo esposar. Apresar, encadenar, atar, inmovilizar…

Elegir con quien quiero compartir mi vida, una cuestión de educación…

«Al arbolito desde chiquitito» Todos sabemos que una parte de responsabilidad importantísima de la lucha contra la violencia de género la tenemos las madres.

La madre debe ser la mujer que ella admire, su referente durante toda su vida y aquella con quien él se sienta seguro de compartir su vida y el padre debe ser el espejo donde ellos se vean reflejados y el compañero que ellas desearían tener a su lado en el futuro”.

Las madres somos responsables:

– Cuando nos cargamos un peso absoluto que debería ser compartido y no ponemos rutinas en las que todos los miembros del hogar tengan una responsabilidad.

– Cuando decimos no a esa salida o viaje con amigas por no molestar o desestabilizar la rutina de nuestro hogar.

– Cuando decimos no a esa oportunidad de trabajo porque sabemos que significará problemas en casa al faltar y tener que compartir responsabilidades, pero, en cambio, apoyamos, como si se nos fuera la vida en ello, sus oportunidades: las de nuestros hijos y maridos sin importar el tiempo y la ilusión que dediquemos en ello.

– Cuando ponemos como excusa el cansancio de la maternidad para desatender nuestro desarrollo profesional y personal.

– Cuando nos convertimos en “correcaminos” para llegar a tiempo a todas partes a costa de nuestra salud en lugar de priorizar y si no se puede, ¡no se puede!

– Cuando comenzamos a disculpar que nos falten el respeto y no nos damos cuenta de que eso es solo una consecuencia de que nosotras somos las primeras que no nos respetamos a nosotras mismas.

– Cuando permitimos que atender una llamada de trabajo sea más importante que solucionar una cuestión familiar.

– Cuando cedemos para mantener la armonía en el hogar.

– Cuando no implicamos a nuestros niños en las mismas labores que implicamos a las niñas ni con la misma exigencia.

– Cuando no estimulamos a nivel deportivo igual a nuestras niñas que a nuestros niños

– Cuando enseñamos a nuestros hijos un concepto de amor romántico, idealizado y equivocado en el que dejamos atrás variables importantes a tener en cuenta como la educación, la compatibilidad, las prioridades, la similitud en los gustos, la forma de ver la vida. (Próxima semana)

y a mayores:

– Cuando tenemos miedo y no lo contamos.

– Cuando cedemos a las amenazas no lo ponemos en conocimiento.

– Cuando creemos que una separación será el mal para nuestros hijos y sacrificamos nuestra propia felicidad.

-Cuando, cuando, cuando…

WhatsApp Image 2023-09-03 at 09.53.21 (1)La educación de una sociedad justa e igualitaria debe tener origen de cuna y esto comienza desde nuestro propio ejemplo como padres, poniendo todo de nuestra parte para que el espejo donde se miren sea el mejor en el que puedan hacerlo; también, todos los mecanismos que estén en nuestra mano para identificar en nuestros hijos conductas que sean inquietantes y buscar ayuda para darles una oportunidad de ser adultos felices y sanos emocionalmente. 

Como madres y esposas, debemos trabajar dejando bien claros los límites del respeto y la libertad psíquica y física que no se pueden sobrepasar bajo ningún concepto y de los que nuestros pequeños aprenden por imitación como esponjas que absorben a velocidad vertiginosa. Así aprenderá el niño que esa conducta de papá es la que debe reproducir, y aprenderá la niña que la forma de comportarse de su madre es la correcta y asumirá el rol que marcará el camino de su vida en pareja y en sociedad en general. Por ello, no sólo debemos ser valientes para cambiar nuestra realidad si no también para hacerlo por la que será la futura de ellos.

«Tanto si soy niño o niña aprenderé a respetar , a no agredir y a no someter porque es lo que he visto en mi hogar. Igualmente, aprenderé a valorarme y a elegir con quién quiero compartir mi vida porque no quiero tener al lado lo que no me hace feliz».

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