Apasionada de la vida, dedicada en cuerpo y alma a mis tres hijos, mi familia y mi profesión. Amante del arte, la comunicación y la palabra que es a lo que me dedico. No concibo la vida sin movimiento intenso y soy de las personas que piensan que "al arbolito desde chiquitito".
Para un niño lo que no aparece en su cotidianeidad, no existe
Además de la creación y expresión artísticas propiamente dichas, hay otra actividad con la que los adultos podemos contribuir a que los niños se acerquen al arte y lleguen a entenderlo. Para ello, la alianza familia y escuela es fundamental y es uno de los pilares en los que nos basamos en Mi Primera Obra de Arte.
Cuando crean su propia obra, los niños exploran el mundo que los rodea, pero también pueden descubrirlo en las obras de otros o en la propia naturaleza, lo que puede abrirles el camino para llegar a apreciar el arte como parte de sus vidas. Muy poca gente continúa “haciendo arte” cuando deja de ser un niño, pero la afición al arte es un logro y un placer que puede enriquecer nuestro espíritu toda la vida.
Comentar con un niño un cuadro, una escultura o una obra arquitectónica, por ejemplo una fachada de un edificio o de una iglesia, puede parecer pretencioso e incluso pedante. Sin embargo, nadie como los niños, cuyos sentidos y percepción están tan abiertos y acostumbrados a escudriñar lo que los rodea, tiene mejor disposición para ello. Intercambiar puntos de vista sobre lo que vemos en museos, en la calle o en la misma naturaleza es una forma sencilla de que el niño adquiera una incipiente base de conocimientos sobre la que desarrollar una futura afición.
Os recomiendo algunas pautas a seguir que en Mi Primera Obra de Arte trabajamos con las familias durante todo el curso para estimular el desarrollo artístico con los niños y fomentar la participación activa de las familias.
Hay que procurar que el niño se sienta cómodo y seguro al expresar sus opiniones sobre la obra, ya que con ellas estará revelando algo muy personal. Animarlo a hablar de su trabajo en la escuela de arte y fortalecer su seguridad preguntando para que nos cuente y nos enseñe. La escuela siempre está abierta para que las familias puedan entrar a ver el trabajo que cada día desarrollan sus niños. Igual ocurre con la etapa adulta. Es de vital importancia no hacer juicios negativos, reírse o menospreciar cualquier manifestación del niño, recordemos que ellos aprenden por imitación y en la etapa infantil aún no tienen un claro concepto de sí mismos por lo que todo aquello que nosotros les expresemos, aunque aparentemente creamos que ellos no lo aprecian, lo retendrán en su mente y su corazón.
Familiarizar al pequeño y al alumno adulto con los museos y galerías de artede su ciudad o próximos a su domicilio. Programar encuentros, en familia o con amigos, ya sean salidas para observar el arte en todas sus manifestaciones y actividades en la propia escuela en las que vendrán artistas profesionales a hablar e interactuar con los adultos y sus familias. (El calendario de participaciones se elabora a principio de curso, mes de septiembre y se abre la participación al público en general mediante solicitud de plaza hasta completar aforo. De esta forma conseguimos que, no solo sean los alumnos de la escuela los que participen de la formación artística, si no cualquier persona que lo desee.
Ayudarle a coleccionar reproducciones e ilustraciones de obras de arte. Se pueden adquirir en las tiendas de regalos de los museos, en las papelerías y las librerías y online. No tienen un coste excesivo. También se pueden recortar de revistas, folletos o de las secciones de arte de los periódicos. Les enseñamos a ser pequeños coleccionistas de obras de arte y les ayudamos a comenzar a preparar su propio porfolio de sus obras realizadas en la escuela. Esto hace que el alumno vaya adquiriendo conciencia de su evolución e, igualmente, cuando ya está en disposición libremente de presentar sus obras al exterior, las tiene todas catalogadas. Ejemplo, concursos, etc.
Suscribirlos a alguna revista mensual de arte y leer con ellos. Newsletters o blogs de arte. Recordemos que cualquier momento que podamos dedicarles durante nuestros agitados días, será para ellos un gran regalo. Si lo relacionamos con el arte, o con cualquier otra cosa por la que queramos que el niño tenga interés, hacerlo en su compañía multiplicará sus ganas por esa materia en concreto ya que percibe que es algo que puede compartir con sus padres o amigos.
Observar el arte en la propia naturaleza. Comentar con el niño los cambios de luz, a lo largo del día o en distintas estaciones del año, y su efecto sobre los objetos que vemos y nuestra vida en general ayudará a centrar y reflexionar al niño acerca del entorno donde se desarrolla su existencia . También se pueden intercambiar impresiones sobre las formas, el color y la textura de plantas, árboles o rocas… Los niños son observadores natos y si los ayudamos a pensar en lo que ven desde una perspectiva estética no solo aprenderán a valorar el arte, sino también la naturaleza que lo inspira. Aprenderán a ser más visuales y perceptivos e identificarán aquello que les gusta y que no. Es una forma muy bonita de que comiencen a conocerse a sí mismos. En Mi Primera Obra de Arte, durante el curso, los alumnos experimentan diferentes formas de hacer arte y algunas de ellas requieren de la programación de salidas al exterior a pintar o tomar referencias, a tocar con sus propias manos, a oler y a escuchar aquello que luego van a querer transmitir y reflejar en su obra de arte.
Y por supuesto, adquirir arte. No hay nada como que un niño crezca en un entorno en el que ver y disfrutar de una obra de arte es algo familiar para él. Sentir que puede observarla y dejar libertad a la expresión de sus sentimientos hacia ella. Afortunadamente, hoy día hay arte disponible para todos los gustos y, perdónenme la expresión, para todos los bolsillos. Desde un «print» que reproduce cualquier obra que queramos tener en casa y que puede ser enmarcado o impreso en cualquier formato hasta la propia obra original, una fotografía enmarcada con detalle, una pequeña muestra escultórica…
«No hay nada más triste y sin identidad que unas paredes o estancias vacías de historia, la nuestra y la de nuestro mundo. Les invito a vestir sus vidas de arte desde hoy.» Marián Saco
LA IMPORTANCIA DE LAS CAPACIDADES ARTÍSTICAS PARA EL DESARROLLO COGNITIVO Y EMOCIONAL
Pintar, dibujar, tocar un instrumento musical, modelar, cantar… son actividades básicas para el desarrollo biológico, educativo y emocional de los niños. Pero son, además, una necesidad espiritual, tanto para ellos como para nosotros, los adultos. A través de estas, los más pequeños aprenden a explorar el medio que los rodea, adquieren conciencia de sí mismos y de los demás y crecen como personas más reflexivas en lo emocional y lo cognitivo.
La inestimable contribución del arte
Desarrollo personal: las actividades artísticas proporcionan oportunidades para expresar la propia creatividad, para descubrirse uno mismo; potencian la autoestima y el concepto de sí mismos. Cada obra de arte genera en el niño que la crea el sentimiento de haber alcanzado un logro, una meta y esto contribuye a desarrollar la autoestima y el valor positivo hacia la imagen que tienen de ellos mismos.
«He tenido la experiencia de trabajar con niños que eran incapaces de mostrar sus primeros trabajos a sus papás. Es hermoso observar como, cuando va pasando el tiempo, se sienten orgullosos de su trabajo y están deseando enseñarlos a compañeros, familia y amigos. Son retos muy importantes para ellos. Me encanta ver sus sonrisa ante la consecución de los mismos y la sensación de satisfacción y alegría que muestra su mirada.» (Marián Saco)
Alumna realizando un vaso en barro con la técnica del apretón y decorándolo con la técnica decorativa de adiciones
Desarrollo social: las habilidades sociales se potencian a medida que el niño aprende a cooperar en un trabajo artístico realizado en grupo o es capaz de conversar y colaborar constructivamente en el trabajo de otro compañero de forma grupal o individual. Los niños son conscientes de su contribución personal al trabajo colectivo y adquieren, además, el sentimiento de pertenecer a un grupo del que se sienten parte importante.
Desarrollo físico: los músculos más pequeños, como los que intervienen en la coordinación mano-ojo, la lateralidad y el sentido del ritmo… se desarrollan gracias a las diversas formas de expresión artística. Habilidades grafo motoras y viso espaciales son fundamentales para el correcto desarrollo cognitivo del niño.
Dibujar, pintar, modelar con arcilla, cortar, requieren movimientos precisos que conectan el cerebro, a través de los sentidos, en este caso, la vista con el tacto. Esto les ayuda a gestionar la capacidad visoespacial.
Así pues, el uso de las herramientas necesarias para la labor artística fomenta el control muscular fino de los dedos y las manos, crucial para las tareas de escritura y otras más cotidianas como abrocharse los botones o los cordones de los zapatos.
«Crear arte requiere de un planificación, de una distribución de las formas, colores y líneas en el espacio limitado. Este trabajo ayuda a mejorar la comprensión de proporciones y distancias.»
«Hay niños que no saben hacer su cama o poner un mantel porque el mero hecho de cuadrar las esquinas de la tela con la estructura material les cuesta un mundo. Tienen algunas dificultades relacionadas con el área visoespacial. Esto es frecuente en los niños que tienen dificultades de lateralidad cruzada, por ejemplo. La actividad artística les ayuda a esto y a establecer preferencias del área cerebral y la mano dominante lo cual es clave para la escritura y otras habilidades físicas; otros, no son capaces de aprovechar una hoja de papel, ya que al comenzar a escribir, les cuesta mucho trabajo centrar la escritura o el dibujo en el papel y cuando les pides que realicen un dibujo concluyen utilizando una esquina pequeña a la derecha o la izquierda del formato elegido.«
«Los niños con hiperactividad a menudo presentan dificultades para controlar sus movimientos de forma precisa, debido, a veces, a la hiperkinesia, exceso de actividad motora. Esto suele estar relacionado con la dificultad para gestionar la ansiedad y el estrés que les causa no saber cómo autocontrolar diferentes situaciones y estados. Dibujar, recortar, construir, modelar, centrarse durante cortos periodos de tiempo, les hace sentir que son capaces de tener el control físico y una gran satisfacción por conseguir terminar dicha tarea, algo harto difícil para un niño hiperactivo, lo que deriva en un aumento progresivo de su autoestima y la motivación y, por tanto, de una evolución constante en el desarrollo de dichas capacidades.»
Alumna realizando un collage con motivos orgánicos decorados con acrílico
Desarrollo del lenguaje: el arte es una forma de expresión que no se basa en la habilidad verbal, sin embargo, el lenguaje y el vocabulario infantil experimentan un enorme desarrollo a medida que los niños hablan de sus trabajos y comparten de forma constructiva sus opiniones. Además, el dibujo contribuye al desarrollo de la escritura en los más pequeños.
«Esto es algo que realmente me emociona trabajar con los niños: la expresión oral y escrita, ya que creo que, salvando algunas excepciones y respetando la labor de maestros que si le dan la importancia que tiene, nuestro sistema educativo tiene considerables lagunas en el desarrollo de estas áreas. Que mis alumnos se interesen por leer, escribir y hablar de temas relacionados con el arte, las emociones y los sentimientos es fundamental para el desarrollo de mi trabajo y su crecimiento como artistas y como personas».
Desarrollo cognitivo: los beneficios del arte se dejan notar especialmente en áreas como la representación simbólica, la relación espacial, la expresión oral y escrita, las habilidades ejecutivas, el orden, números y cantidades, series, clasificaciones, etc.
Desarrollo emocional: El arte nos ayuda a desarrollar consciencia de nosotros mismos, a superar retos y conseguir objetivos, a desarrollar aptitudes como la empatía, la paciencia, tan necesaria para niños con dificultad en el control de los impulsos, la organización y planificación. Además, nos ayuda a manejar tensiones, físicas y emocionales. Este control se traduce en una mejora en la gestión y coordinación de situaciones conflictivas para la persona.
«El arte permite a nuestros niños expresar emociones de forma no verbal, lo que es aparentemente más seguro para ellos y especialmente más beneficioso para alumnos que tienen dificultad para manejar sus impulsos. Mirar, observar pero, sobre todo manejar material artístico como la arcilla, proporcionan una experiencia sensorial que nos ayuda a clamar el sistema nervioso.»
Alumno realizando una pieza de barro en torno
Desarrollo de la atención y la concentración plena: el arte requiere enfocar la atención en una tarea específica. Esto ayuda a las personas a desarrollar la capacidad de atención y la paciencia al centrarse en una tarea por periodos más prolongados.
En «Mi Primera Obra de Arte» las tareas son específicas y adaptadas a las diferentes necesidades educativas del alumno, ya que una de nuestras prioridades es el conocimiento de los retos y dificultades de nuestros alumnos. Cada uno de ellos viene a la escuela con un objetivo distinto e individual y, aunque todos viajan a través de la enseñanza artística, soy consciente de la importancia que el desarrollo de las capacidades artísticas tiene para otras muchas de forma transversal.
«Como ejemplo, el arte es una herramienta poderosa para ayudar a los niños con hiperactividad y falta de atención, (como es el caso del TDAH). Las actividades artísticas ofrecen beneficios específicos que promueven tanto el desarrollo físico como la autorregulación emocional y la mejora de la atención.»
Desarrollo en la planificación y la rutina estructurada: crear una asistencia regular y disciplinada de los niños a cualquier actividad, no solo la artística, genera una estructura en la vida del niño que va organizando su mundo. Sabemos que el orden es la base fundamental del éxito en el crecimiento, tanto personal como profesional. La rutina nos ayuda a establecer un sentido de previsibilidad y, por tanto, de cierto control ante nuestro entorno, lo que ayuda a tener una concepción de seguridad y tranquilidad.
«Me gustaría concluir, insistiendo como siempre, en la enorme, transformadora y enriquecedora oportunidad que podemos ofrecer a nuestros niños y a nosotros mismos al utilizar el arte como puente hacia el crecimiento personal y, por ende hacia el resto de facetas que sustentas los pilares de nuestra vida en su conjunto, familiar, profesional, social, etc… ¡Aprovechémosla!
La Importancia de estimular las capacidades artísticas desde edades tempranas
El leit motive de “Mi Primera Obra de Arte” es la transmisión y el desarrollo de valores relacionados con el amor y el respeto a las artes plásticas desde una perspectiva de crecimiento personal de los niños y adultos, físico, cognitivo y emocional, a través del aprendizaje significativo del arte, de ahí la evolución conforme se van desarrollando las diferentes capacidades.
Para ello, cada “pequeño gran artista” y alumno adulto irá desarrollando una educación integral del arte a través de la adquisición de conocimientos, experimentación y creación de la conciencia propia de su crecimiento como artista.
En Mi Primera Obra de Arte, cada artista se siente libre para encontrar su propia forma de expresión en la pintura y la escultura y en el tratamiento de los espacios, creando así, lo que MarianSacoArtStudio defiende por encima de todo, la original identidad artística de cada niño.
“Podemos enseñar una técnica, pero jamás manipularemos la verdadera esencia creativa del niño” (Marián Saco)
Nuestra historia
Desde que era pequeña, transformaba todas las experiencias en colores, también las palabras, los días de la semana, las áreas que estudiaba en el colegio… disfrutaba de mi propio universo en el que retumbaban los ecos de color y allí vivía y crecía. Ahora, tras muchos años de maestra y mi experiencia como madre, sé que aquello no era nada raro o aislado. Los niños viven en su particular mundo de percepciones, y transforman en recuerdos agradables de colores, olores y sensaciones aquello que les gusta y que pueden percibir a través de sus sentidos; y en otros, no tan agradables, aquellos que no son buenas experiencias para ellos.
Si le pides a un niño que pinte a su maestra, si esta es para él o ella una persona cariñosa, será una muñeca llena de color, a menudo con un corazón por algún lado, alguna flor o arcoíris por otro, los ojos grandes y muy abiertos, las pestañas muy largas y una gran sonrisa. Esto no es casualidad. Los ojos, expresan sinceridad, dedicación y atención y, para ellos, los de su maestra son grandes y muy abiertos pues son un espejo en el que se ven reflejados, iguales a los de mamá o papá. Por eso es tan importante mirar a un niño a los ojos cuando queremos que les llegue lo que queremos comunicarles. En cambio, si la persona que quieren dibujar tiene poca empatía hacia los niños, es distante, estos la pintarán, literalmente, como una bruja, según el modelo o canon que tenemos aprendido en nuestra mente de lo que “tradicionalmente es una “bruja”, y los colores que la acompañarán nunca serán alegres ni diversos, más bien sin armonía y, si la tuvieran, sería monocromática y entre negros y grises o colores cuya combinación sería algo más agresiva. Esto el niño no lo sabe, pero nosotros si y constituye un ejemplo muy básico para explicar cómo los más pequeños transforman en expresión artística sus experiencias mucho antes de saber si quiera qué es la pintura.
Los niños tiene infinitas maneras de expresar sus sentimientos, aprenden con facilidad y todo, absolutamente todo, lo que vivan conforma una experiencia en su vida que determinará la percepción que tendrán del mundo y de las personas que les rodean. Por ello, desde Mi Primera Obra de Arte se trabaja, como objetivo principal, crear de la escuela un entorno confortable, tranquilo y bonito para ellos. Un espacio en el que, desde que los alumnos entran hasta que salen de ella, su realidad se pinta intima, confiada, amiga y de los colores .
Mientras me formaba en arte y ejercía como maestra en el colegio San Juan Bautista de La Salle de Córdoba, tuve la fortuna de trabajar con un gran equipo de intervención pedagógica cuyo objetivo prioritario era desarrollar las distintas áreas del conocimiento en el alumno y encontrar aquellas para las que el niño tenía una capacidad especial. Además, otra de nuestras prioridades en aquel entonces era la de reforzar y estimular el aprendizaje en niños con necesidades educativas especiales.
Explicación técnica durante una sesión con una alumna de 8 años
Conscientes de los muchísimos beneficios que la enseñanza de habilidades artísticas tenía en los alumnos durante toda la etapa educativa, inicié un proyecto en el que pude trabajar con las diferentes disciplinas artísticas en niños con ciertas dificultades como la hiperactividad y la falta de atención, a lo que iban asociadas diferentes necesidades como las de reforzar la autoestima, la seguridad en si mismos, la organización en la ejecución de tareas y la planificación, el control de los impulsos, la paciencia, entre otras muchas. Los resultados fueron muy positivos.
Esta experiencia, junto a mi gran pasión por el arte y mi vivencia propia como artista plástica, hizo que quisiera ir dando forma a mi sueño de crear una escuela de arte en la que los alumnos estuvieran verdaderamente inmersos en una atmósfera artística global, cuya formación fuera desde pequeños a adultos, mediante la estimulación temprana con los primeros y el contacto directo con experiencias artísticas para todos en general.
“Mi primera obra de arte” se funda en 2018 con el deseo de crear de ella una escuela artística multidisciplinar que abarque de forma transversal diferentes disciplinas artísticas: pintura, cerámica, escultura, como principales y fotografía, literatura, música, etc como apoyo transversal al proyecto, y que enseñe a los alumnos a ver el mundo en el que vivimos desde el arte, creándoles la conciencia de la importancia que la historia del arte ha tenido y tiene para la humanidad y desarrollando en el ellos la cultura artística y los valores de respeto y amor por ella.
En la escuela tienen acogida tanto alumnos desde edades tempranas (a partir de cuatro años), hasta etapas superiores en las que necesitan una preparación, por ejemplo, para la selectividad de bachillerato artístico u otras pruebas de acceso o adultos para iniciar o continuar con su formación artística.
«El objetivo de la educación debería ser encontrar y estimular aquellas capacidades para las que el niño ha venido dotado a este mundo. Para algunas personas el arte es una de ellas en sí misma. Para el resto, es el medio para encontrarlas». (Marián Saco)
Marta se convierte en Van Gogh
Considero que el arte juega un papel más importante de lo que creemos en la educación de los niños. Además de estimular el aprendizaje de otras áreas, como la lectura o las matemáticas, pintar, dibujar o modelar son actividades imprescindibles para el desarrollo de la percepción, la motricidad fina o la interacción social.
Las enseñanzas artísticas, desafortunadamente relegadas a un segundo plano por muchas familias y centros escolares en nuestro país, distan mucho de ser un lujo superfluo en la educación de los niños. Diversas investigaciones han demostrado que el arte juega un papel esencial, no solo en el desarrollo de los niños, sino, además, en su aprendizaje de la lectura, la escritura y el cálculo.
La inestimable ayuda del arte
Entre esos estudios, uno realizado por la Facultad de Educación de la UCLA entre estudiantes estadounidenses de Secundaria, reveló que los que habían tenido una estrecha relación con el arte, dentro o fuera de las aulas, obtenían calificaciones notablemente más altas y tenían menos riesgos de fracaso escolar que los que carecían de esa experiencia.
Hace unos años, la prestigiosa publicación científica Nature daba cuenta de otra investigación realizada en colegios públicos de Rhode Island en la que se mostraban los resultados de una hora adicional de música y artes plásticas sobre niños de entre cinco y siete años que iban retrasados en casi todas las materias con respecto a sus compañeros de clase. Al cabo de siete meses, esos niños habían alcanzado el mismo nivel de lectura que el resto de los alumnos e incluso los habían sobrepasado en matemáticas. El director de la investigación no podía ser más claro al hacer conclusiones: “Creemos haber demostrado con datos científicos que la enseñanza artística no debe considerarse un lujo adicional, sino un componente fundamental de la educación, ya que puede ayudar a los niños a desarrollar sus capacidades en otras materias”.
Otro prominente especialista, el profesor de Harvard, Howard Gardner, pionero en los años 80 de la teoría, hoy unánimemente aceptada, estudiada y de carácter evolutivo, de las inteligencias múltiples, sostiene que “un buen sistema educativo tiene que alimentar y fomentar todas las formas de inteligencia, incluidas las relacionadas con el arte; en caso contrario, descuidaría parcelas fundamentales del potencial humano y frenaría el desarrollo cognitivo de los niños”. En este sentido, Gardner recomienda favorecer la afición de los niños por el arte en cualquiera de sus formas, no solo como un medio de expresión sino también como un modo de acercarse al mundo que los rodea.
«Puedo confirmar que el contacto con las diferentes enseñanzas artísticas y, en mi caso con las plásticas, tiene un papel muy importante en la formación y el anclaje de valores y en el desarrollo de una estable educación emocional de los niños. Prueba de ello fue mi experiencia con los alumnos, tanto pequeños como adultos, durante la pandemia.» (Marián Saco)
Alumnos de Mi Primera Obra de Arte trabajando la teoría del color con Henry Matisse Joan Miró durante la pandemia
Como conclusión, me gustaría insistir en que pintar, dibujar, tocar un instrumento musical, modelar, cantar… son actividades básicas para el desarrollo biológico, educativo y emocional de los niños. Pero son, además, una necesidad espiritual que se extiende hasta la etapa adulta. A través de ellas aprendemos a explorar el medio que nos rodea, adquirimos conciencia de nosotros mismos y de los demás, nos sentimos crecer en retos que nos proporcionan una amplia satisfacción personal y nos aíslan del mundanal ruido en el que nos envuelve nuestra, a veces agobiante y vertiginosa, rutina de vida.
«El Arte y su conocimiento es vida, es un símbolo de amor a nosotros mismos, a nuestra historia y a aquello y aquellos que nos rodean. El Arte es… sencillamente maravilloso«
¿Se han cruzado alguna vez con un ser de luz? ¿No han tenido jamás la fortuna de verlos?
Vengo a contarles que existen, yo una vez me crucé con uno. Son seres que brillan con luz propia, iluminando todo a nuestro paso. Nos observan, nos protegen y nos cuidan. Están dotados de un halo de amor especial y una fuerza inusitada pues se han enfrentado a las más difíciles situaciones y, aún así, al son de acordes de gran valentía, guían nuestro camino. Vienen a enseñarnos la verdadera esencia de la vida. Transmiten tanto cariño y con tanta intensidad que su tiempo en este mundo es limitado. Son tan bonitos porque son efímeros, fugaces. Se confunden entre nosotros hasta que llega la hora de marchar. Es entonces cuando se hacen eternos en nuestro corazón, por siempre jamás.
A ti Carla…
Fotografía José Irún
A menudo pensamos que estaremos aquí el tiempo necesario para hacer todo lo que nos gustaría. Es un factor que no solemos tener en cuenta y así vivimos, a ritmo vertiginoso, demorando aquello que quizás fuera lo que diera significado a nuestra vida hoy. Hasta que un día, de esos que no esperas, que no entran en tu agenda de la mañana, ni de esta semana, tampoco quizás en la de los próximos meses e incluso en la de los siguientes años, una voz, hasta ahora no muy familiar, se convierte en el primer narrador del pregón de tu destino inmediato y te condena: – Carla, tienes que anular tus planes, los de esta misma tarde. ¿Una tutoría de tu niña, quizás? ¿La compra de lo que faltó por traer a casa ayer? ¿Tenías pensado que este fin de semana ibas a empezar algo que llevas queriendo hacer hace mucho tiempo atrás?
“– Entiende que no tienes tiempo que perder. Tienes un cáncer agresivo triple negativo metastásico en estado muy avanzado. Debes empezar ¡ya! con el tratamiento”. Esta frase penetra hasta lo más hondo de tu corazón y a partir de ahí comienza tu historia de luz.
“El momento más duro del día es cuando despierto cada mañana, abro los ojos y soy consciente de que no he tenido un mal sueño, si no que esta es mi situación real y la debo aceptar”.
Una infancia maravillosa
Cuando era joven, no había una piedra de la que su padre no supiera contarle el origen y su historia. Hija de docentes, su padre, Manuel Irún, Catedrático de Griego; y su madre, Rafaela Molina, Catedrática de Física y Química, ambos del Instituto Ribalta de Castellón. Carla me habla de su Castellón natal, de su amada playa en el Voramar, de sus amigas de la infancia. Nos cuenta de “Las Carlas”. Dos amigas que juntas vivieron sus primeras salidas, los primeros amores. Ambas emprendieron la misma carrera, psicología. “Los viajes por el mundo y el legado de su padre la han hecho tremendamente sabia, con un especial sentido del humor ante la vida. Con su enfermedad, cada día nos da una lección, no podemos sentirnos más orgullosos de su papel de ayuda en esta batalla”. Explica Carla, su amiga tocaya de la infancia.
“Me siento muy orgullosa de su humildad. Ambos han marcado mi vida. Mi padre era un compañero de viaje incansable. Se volcaba mucho con las personas que no habían tenido oportunidades y que no habían podido estudiar. Como buen docente, transmitía la historia más maravillosa con un lenguaje llano que llegaba a todo el mundo”. Así describe Carla a la persona que ha sido, junto a su madre, el referente de su vida. “Creo firmemente, que en la humildad está la verdadera grandeza. Es la base de mi educación. Cuanto más alto llegas y más sabes, más cerca debes estar de todo el que te rodea para compartir tu saber y enriquecer tu vida y la de los demás”.
La misma humildad con la que Carla Irún hace ahora balance de su vida, metidos sus recuerdos en una cajita de oro de la que van entrando y saliendo sorpresas maravillosas con las que quiere mostrar al mundo que el cáncer no acaba con la vida.
Oír hablar a Carla de Roma o de Venecia es querer hacer un viaje de su mano
De sus padres y sus dos hermanos, la psicóloga castellonense, nos relata muchas experiencias entrañables. Más si hay un recuerdo especial para ella, es el de sus viajes familiares a Italia, cuna del arte, donde su padre daba rienda suelta al docente que llevaba dentro y les enseñaba a conocer la ciudad desde sus cimientos. Oír a Carla hablar de Roma o de Venecia es querer hacer un viaje de su mano. Como su gran amiga Delia nos cuenta, “el amor por la cultura clásica y la pasión por los viajes es algo que le viene de cuna”, al igual que saber conectar con las personas, “los que la conocemos desde pequeña siempre supimos que dedicaría su vida a una profesión que tuviera como máxima la ayuda a los demás. Carla tiene esa facilidad, por eso, esta faceta de ayudar a la sociedad ante un problema que nos afecta a todos, y a ella en primera persona, se le está dando tan bien”.
Su historia viaja subida a un tren que quiere compartir
Psicóloga de vocación y madre de una niña de 14 años, creció siendo la pequeña de tres hermanos. Cuenta que siempre fue muy tímida, sin embargo ahora, su historia viaja subida a un tren que, desde hace un tiempo, comparte con miles de personas a través de sus redes sociales. Paciente de un cáncer terminal con un pronóstico devastador, el pasado verano decidió poner en marcha un proyecto cuyo objetivo es el de acercar a todo el que lo necesite su experiencia y conocimiento ante la enfermedad.
Instagram de Carla Irún
Según Carla, “no nos enseñan a cómo debemos actuar ante un cáncer, ni como paciente, ni como personas que conocen a otras que lo padecen, ya sea una amigo, un familiar o un compañero de trabajo. Es importante que podamos hablar con libertad de la palabra cáncer para estar junto a las personas que lo sufren y sus familias”. Y hace hincapié en que muchas personas se sienten solas ante una enfermedad que es muy dura de asimilar física y emocionalmente y esto es debido al desconocimiento por parte de la sociedad de cómo debemos actuar. “He llegado a pedir perdón a personas muy importantes para mi que, en un momento de su vida, perdieron a un familiar a causa del cáncer y yo no supe estar a la altura porque no sabía cómo tenía que hacerlo”. Se refiere a una de sus amigas del alma, madre de tres niños, que perdió a su marido muy joven. «No sabes si llamar, si no hacerlo, si te estas acercando demasiado. Es una situación muy difícil para la que no estamos preparados».
Bajo esta premisa de ayuda, Carla decidió dar visibilidad, desde su experiencia personal, para que esta situación cambiara. “Uno acaba convirtiéndose en quien quiere ser gracias a las experiencias que ha tenido en su vida, las personas que nos hemos cruzado y de las que hemos podido aprender. Las situaciones más difíciles que nos toca afrontar son las que más nos sirven para avanzar”.
Su proyecto de ayuda a los enfermos de cáncer. Su legado
Está preciosa iniciativa la hace despertar cada día con la idea de que debe ayudar a aquellos que están pasando por una situación similar a situarse en el mismo plano de la realidad en el que la enfermedad la ha situado a ella. Su proyecto ha girado con el motor de la ilusión de quien sabe que no tiene tiempo que perder, promoviendo ideas fundamentales como el amor hacia uno mismo, la prevención precoz de la enfermedad, el trato con el paciente y la importancia del apoyo social para la investigación.
Fruto de esta inquietud surge su vinculación a la Fundación Contigo contra el cáncer de la mujer, de quien Javier Cortés, su oncólogo, es presidente; y a su proyecto en esta red social, donde la suerte, el destino, Dios o la vida, (más adelante lo sabré, porque esta última siempre te acaba explicando el por qué tenían que suceder las cosas), creyeron que debía conocer a Carla. Desde el primer momento que conversamos, me di cuenta de que era alguien muy especial. Teníamos experiencias en común que habíamos vivido recientemente y que, de una u otra forma, habían movido nuestros cimientos como personas. Tener casi la misma edad y haber perdido a nuestro padre a la vez, con unos días de diferencia, nos sorprendió a ambas entendiéndonos en experiencias muy trascendentales y similares que te llevan a crecer como persona y a hacerte muchas preguntas a ti misma. “Nunca me había planteado la muerte, ni si hay algo más allá. Ahora entiendo que la importancia no está en morir si no en no haber vivido. Cuando la tienes tan cerca y has sido capaz de vivir una vida maravillosa, haces las paces con ella. Estoy en paz y tranquila”.
Fotografía José Irún
“Me encantaría que lo que he empezado con tanta ilusión no quedara aquí, hay muchas personas que lo necesitan. Mi experiencia en recursos humanos, trabajando con tantas y tantas personas, me ha hecho entender lo importante que es saber decir adiós. Acabar el camino agradeciendo a las personas que han conformado la historia de tu vida.
“Desde mi enfermedad, me quiero más a mi misma, por eso, me voy en paz y tranquila”.
Carla fue siempre una niña muy tímida, y creció, según su percepción, tras los pasos de su hermana y su hermano mayor. Su voz se alegra cuando habla de ambos, se siente muy orgullosa. Ahora, cuando sus seguidores le dicen cosas tales como: Carla tienes una luz muy especial, es maravilloso lo que estas haciendo por tanta gente…ella aún se ruboriza y agradece los cumplidos que antes eludía, relatando como de niña nunca se sintió tan segura de sí. Ejemplo de discreción, la enfermedad la ha despojado de todo aquello que la limitaba, la ha ayudado a desgranar la vida poco a poco y a sacar el jugo a sorbos pequeños y muy intensos de todo aquello que merece la pena vivir antes de partir.
Un gran sentido del humor ante la vida y las ideas muy claras. Estos han sido dos de los pilares del estandarte que ha marcado su personalidad. Vestir la vida con una sonrisa es algo que siempre ha compartido con otra de sus almas gemelas, Elena, «su sentido del humor, muy parecido al mío, nos ha acompañado y lo sigue haciendo hasta el día de hoy» Es, sin duda, una de las características que la definen y que Carla considera importantes para afrontar la enfermedad. «Nos hemos reído mucho de la vida juntas, y hasta hoy, es admirable percibir la alegría de la que intenta dotar a cada situación. Eso, y que es muy dormilona, jajaja«, ambas ríen encontrándose la una a la otra en su colección de recuerdos.
Ponerse en guardia ante lo inminente ha permitido a Carla activar sus mecanismos más profundos para derribar barreras sobre las que ahora camina plena mientras que antes, en ocasiones, le faltaba la fuerza para plantarles cara. En tono jocoso y con la más bonita sonrisa nos dice que cree que ha perdido la vergüenza. A la pregunta de si hiciera balance de su vida ¿Qué cosas cambiaría? La castellonense de nacimiento y corazón advierte que: “ Me hubiera gustado no serle tan tímida a la vida. Siempre me he esforzado mucho por superar mis barreras. Desde que tengo la enfermedad ya no he vuelto a ser tímida. Es ahora cuando ya no lo soy. Desde que estoy enferma, es cuando más orgullosa estoy de mi misma. Me quiero tal y como soy”. Y añade con la sinceridad de quien nada esconde: “Marián, no le tengo miedo a nada, a qué puedo tener miedo ahora, si todo a lo que alguien puede tener miedo ya me ha ocurrido. Pese a que alguien pueda llegar a no comprender y lo respeto, ahora vivo la vida más plena que nunca”.
“Mi ejemplo es claro de que nos puede pasar a cualquiera”. La llamada de Carla
Antes de padecer la enfermedad, Carla no sabía nada acerca del cáncer. Muchas personas aún hoy, relacionan la enfermedad con los malos hábitos de vida. Piensan que es algo muy lejano a ellos, más aún, si no tienen antecedentes familiares. En este momento, nuestra protagonista hace una angustiosa llamada de atención para concienciar a la sociedad en la prevención para una posible detección precoz y clama hacia la solidaridad social en el trato con los pacientes y la necesaria colaboración económica para la investigación. “Todos somos parte de esto. Antes, yo no sabía nada del cáncer, no conocía ni en qué consistía una quimio. Yo era una mujer muy sana, comía perfectamente. En mi familia no hay un solo antecedente de cáncer. No he fumado ni bebido en mi vida. Si me hubieran preguntado de qué crees que vas a morir, habría contestado, no lo sé, de mayor o de cualquier otra causa, pero sin duda, no de cáncer”.
La sociedad tiene que dar ejemplo. Quizás mi misión es ser “un conejillo de indias”
“Siento que, aun sintiéndome tan malita ya, tengo la obligación de participar. Yo no pierdo nada ya, pero hay tanto que ganar por las que viene detrás”.
El conocimiento de la enfermedad, defiende la psicóloga con una entereza aplastante, debe ser temprano porque desgraciadamente nos puede pasar y lamentablemente a cualquier edad. Y esa es su lucha en pro de la formación y la información, “esto es lo que nos ayudará a ser más solidarios y a recaudar más dinero para la investigación que es tan necesaria”.
Hace solo cinco años, las cifras de mujeres diagnosticadas de cáncer eran 27.000 casos nuevos anuales en España. En 2022, se diagnosticaron 34.750 nuevos casos en nuestro país, según el Observatorio del Cáncer de la Asociación Española Contra el Cáncer, por lo que la cifra va en aumento. «Reducir la mortalidad pasa por apostar por una investigación que transforme la ciencia y permita avanzar en la lucha contra cualquier tipo de cáncer de la mujer», asegura Javier Cortés, presidente de la Fundación Contigo y Director del International Breast Cancer Center (IBCC) en una entrevista concedida a uppers. Considerado el experto número uno mundial en cáncer de mama HER2+, uno de los más agresivos, y cuarto experto, también a nivel mundial, en cáncer de mama, Javier, junto a su equipo, ha llevado a cabo multitud de ensayos experimentales, como al que estos días se somete Carla, a través de los cuales se están consiguiendo importantes avances en la lucha de su tipo de cáncer metastásico.
“El legado que quiero dejar es que la vida es maravillosa, es un regalo inmenso y tenemos que luchar porque lo siga siendo”
“Hay mucha gente que en mi situación diría ¿Por qué me pasa esto a mi?¿Qué injusta es la vida? Siempre quejándose de todo. Estoy muy agradecida a la vida, ¡qué bonita mi infancia!, he tenido el privilegio de crecer en el Voramar, respirar frente al mar, con unas amigas maravillosas que me han acompañado hasta aquí, me siento muy orgullosa de mi familia. Es tan importante la familia. De cualquier experiencia se puede extraer una enseñanza positiva que te ayude a crecer y a disfrutar de forma aún más real e intensa la vida.”
Una tregua para el amor.
“Cuando me mira, aun en mi situación, lo hace como si fuera la más bonita de todas”.
¿Y el amor? ¿Hay momento para el amor cuando padeces un cáncer tan agresivo?
Cuando estamos atravesando una situación difícil, el estado de ánimo se viene abajo. Nos creemos en la obligación de permanecer en una alerta constante que no nos permite respirar en otro sentido que no sea el de la responsabilidad hacia la enfermedad. Hay personas que se olvidan de que esto puede no ser un paréntesis transitorio en nuestras vidas si no el descuento definitivo. Carla nos traslada que el cáncer permite amar y es precisamente esto lo que, a veces, nos mantiene con fuerzas y con ánimo de seguir, porque tienes un ¿por qué? y un ¿por quién? En este sentido, la castellonense nos cuenta que tiene la fortuna de haber descubierto el verdadero amor. Un amor incondicional, aquel que no está reñido con nada porque no hay nada más importante que transformar el tiempo en muestra de lo vivido. Un amor que perdurará por siempre, aquel que también comparte con su hija.
“Estoy convencida de que esta experiencia ayudará a mi hija a ser capaz de sobreponerse de cualquier otra situación que enfrente en su vida más adelante e incluso a ser más empática y poder situarse al lado de las personas que la necesiten. Esto le va a hacer mucho mejor persona. Se que será amada y cuidada, señal de cuánto amor me llevo”
“Mueres físicamente, pero hay algo más allá, hay algo muy bonito en todo esto”
Dicen que todo en la vida pasa porque tiene que pasar… es la forma de entender que nos vamos transformando con cada experiencia que vivimos y que el resultado de todas ellas conforman nuestro ser. Nunca sabremos qué estaba escrito antes, si lo que tenía que pasar o lo que provocó que pasara. Lo único de lo que tengo certeza hoy, amiga, es de que “el tiempo en el amor y la amistad es relativo y nuestro concepto de la vida depende del lugar donde nos situemos para percibirla, y tú, amiga, has volado muy alto”
“La música puede cambiar el mundo porque puede cambiar a la gente». Bono, vocalista de U2
La música es emoción y lo que nos emociona nos hace sentir vivos. Por muchos es sabido que la música es infinita en beneficios para los seres vivos y, en particular, para el ser humano en su desarrollo y crecimiento emocional, espiritual y corporal.
Gracias a este arte que nos permite combinar sonidos de la voz humana o de distintos instrumentos conseguimos estimular multitud de capacidades en el ser humano desde edades muy tempranas. Favorece la actividad neuronal, fortalece los procesos cognitivos como la memoria, la atención y la motivación. Estimula la inteligencia emocional, despierta y desarrolla emociones y sentimientos que pueden modificar el estado de ánimo y promover la reflexión, el autocontrol y la seguridad en si mismo. Además, está demostrado científicamente que los niños que tienen experiencia en el aprendizaje de la música, desde pequeñitos, tienen un desarrollo académico más notable que el resto.
Si además de todo esto, proponiéndoles una actividad musical ayudamos a que nuestros hijos tengan una ilusión especial, como aquella que Ana María Archilés, guitarrista clásica, tenía desde pequeñita, estaremos dándole la oportunidad de crecer de la mejor forma posible. ¿Habrá algo más bonito que poner banda sonora a sus sueños?
“Imagino que la música debe ser algo innato en mi, porque no me di ni cuenta”
Ana María Archilés tenía solo 6 años cuando comenzó un camino que la llevaría a tener una vida mecida por la música, la de su guitarra, aquella que la ha convertido, hoy día, en una de las artistas más importantes de Castellón. Nos cuenta con cariño, que cuando comenzó a tocar los primeros acordes, muy pequeñita, ya aseguraba a aquellos curiosos que le preguntaban qué quería ser de mayor, que sería maestra de guitarra.
14 años de carrera y muchas experiencias vividas junto a su guitarra la separaban entonces aún de su sueño, aunque por todos es sabido que lo consiguió, y de qué manera. Aún así, la guitarrista nos cuenta que tenía tanta pasión por la música que para ella no fue un sacrificio y no sintió que la disciplina musical le pesara jamás.
A menudo me leéis, y sabéis que es algo en lo que hago mucho hincapié, que cada ser humano viene a este mundo con unas capacidades determinadas y nuestra misión como padres y educadores es ayudar a nuestros pequeños a desarrollarlas. Esas capacidades y no otras. No hablo de las capacidades básicas o las habilidades blandas, si no de aquello que nos distingue y nos concede cierto halo de originalidad a unas personas y a otras. A veces nos obcecamos en intentar que nuestros hijos realicen una tarea para la que no están preparados, no les gusta o, sencillamente no están capacitados. Lo peor es que para ellos, lejos de ser una ilusión, se convierte en un hastío que acaban por aborrecer.
En el entorno de Ana María, todos eran conscientes de que tenía muy desarrollada la Inteligencia Musical y en todo momento le apoyaron para desarrollarla.
De Castellón a recorrer el mundo
Muy pequeñita, con 9 años realizó su primer concierto, “es mi pasión, por lo que he vivido siempre. No he dejado nunca nada atrás, he salido y disfrutado de familia y amigos. Para mi, pese a la disciplina que exige la carrera musical, no lo he sentido así, salvo en algún momento que la vida me ha podido dar una coz y que, como es natural, te pueden fallar las ganas… Pero incluso ahí, la grandeza de la música me ha ayudado”. A partir de ahí, los conciertos se fueron sucediendo por diversos puntos de la geografía española y traspasando fronteras internacionales, Italia, Suiza, Francia, Portugal, Japón, Buenos Aires…
“¿Cómo es que la música puede, sin palabras, evocar nuestra risa, nuestros miedos, nuestras más altas aspiraciones?” Jane Swan
Siempre solidaria con las cuestiones de igualdad en el mundo personal y profesional, y con la reivindicación del papel de la mujer en la música, Ana María nos cuenta que ser músico en España no es fácil, y que como factor añadido, el ser mujer lo complica si cabe algo más, por ello defiende que la lucha por la equidad no debe realizarse con pancartas si no donde de verdad te debes medir, «en el campo de trabajo». A comentarios como los de que una mujer no tiene fuerza para tocar la guitarra, ella no entra a discutirlos, más bien a “demostrarlo con la guitarra. Hay tantos grandes músicos que apoyan la equidad que ya lo veo como pequeñas anécdotas sin mayor importancia.”
“Mis padres han sido mi gran referente”
Cuando le preguntamos a quién puede admirar alguien tan admirado, Ana María aún se ruboriza. Para alguien que rezuma humildad por todos los poros de su piel, “mis padres han sido mi gran referente. Pero en general, admiro a todas aquellas personas que son felices día a día, pase lo que pase, y que luchan cada día por cumplir sus sueños”. Y anima a todas aquellas niños y niñas que jueguen a cumplir sus sueños,” hoy día tenemos muchas más oportunidades que antes de poder desarrollar aquello que nos gusta. Debido a la globalización, toda la información nos llega antes y de forma más exhaustiva”.
Guitarrista clásica, nació en Almazora (Castellón) su gran facilidad y entusiasmo por la guitarra la llevó a ingresar en el Conservatorio “Mestre Tárrega” de Castellón a la edad de 11 años, donde realizó todo el grado medio con las máximas calificaciones siendo su profesor Manuel Babiloni Campos. Completó sus estudios superiores en el conservatorio “Joaquín Rodrigo” de Valencia bajo la tutela de la catedrática Rosa Gil Bosque, obteniendo matrícula de honor y mención honorífica final de carrera.
“Si la música, como dicen, es alimento de amor, tocad, siempre, tocad hasta saciarme.” William Shakespeare
Premio de la Música 2022 y número uno de la Comunidad Valenciana
Miembro de la orquesta de pulso y púa, Francisco Tárrega de Vilareal desde el año 1989, para Archilés, Premio de la Música 2022, uno de sus mayores logros fue conseguir ser la número uno en las oposiciones de la Comunidad Valenciana en su especialidad. “Me apetecía mucho aprender a tocar, a partir de ahí una ilusión muy grande de poder vivir de la música. Desde los 22 años, como concertista son golpes de suerte, gente que me conoce, me escucha , me llaman, no tengo manager. Me gusta viajar a pequeñas dosis, ya que uno de mis sueños era llegar a ser profesora y conseguí ser la número uno en la oposición de toda la comunidad valenciana”.
El sol del Mediterráneo
Separar a la Ana María personal de la guitarrista es complicado, pues la música es esencia de su ser, por ello cuando le preguntamos que le ha aportado a lo largo de su vida nos contesta que “si me pudiese abstraer de la música, lo que está ha supuesto para mi ha sido la satisfacción de la unión con la gente que me quiere, a través de su reconocimiento, y una forma de evadirme y seguir disfrutando de la vida, de mi tierra, pero con algo que para mi es hobby y es profesión”. Además de componer, la guitarrista disfruta enormemente “recreando lo que está escrito en la partitura. Me gusta mucho tocar todo aquello que crearon grandes artistas que ha dado la historia de la música, de todas las épocas y estilos. La música es inmensa e infinitamente disfrutable por la cantidad de variables por las que se rige”.
Encuentro Internacional de mujeres
Este último 2023, al igual que años anteriores, está siendo para la artista almassorina un año de reconocimiento y expansión. Su último viaje la ha llevado hasta Buenos Aires donde ha participado del Encuentro Internacional de Mujeres. Allí tuvo la oportunidad de deleitar al público asistente con obras tan bonitas como las de su gran amigo y compositor de Villarreal, Alfredo Sanz, “Falsa bulería a la pimienta”, director de la Coral San Jaime de Vila-real desde 1995 y compositor, entre otras, de obras como el himno del Villlarreal Club de Fútbol; así como “Lágrimas de Buenos Aires” y “Gris” de la compositora porteña, ya fallecida, Claudia Montero.
Ana María Archiles con el compositor Alfredo Sanz
“La música es suficiente para toda una vida, pero una vida no es suficiente para toda la música.” Sergei Rachmaninoff
Un sueño por cumplir…
“Que la vida me permita seguir siendo guitarrista y seguir pudiendo encontrar tiempo, siempre, para la familia, los amigos y para la música”.
Ayudémosles a crecer A lo que vayas a dedicar tu vida cuando seas adulto, la marcará por completo. Este será, sin duda, uno de los aspectos que definan tu persona y aunque no el único, obviamente, si la tarea que empeñas ha sido elegida y la haces con ilusión y por vocación, si tiene un […]
A lo que vayas a dedicar tu vida cuando seas adulto, la marcará por completo. Este será, sin duda, uno de los aspectos que definan tu persona y aunque no el único, obviamente, si la tarea que empeñas ha sido elegida y la haces con ilusión y por vocación, si tiene un fundamento, será uno de los grandes pilares que guíen tu vida.
No en vano, ¿os acordáis cuando éramos pequeñitas y jugábamos entre nosotras? ¿Quién no precedía muchos de sus juegos con expresiones como: venga…imagina que soy… o: vamos a jugar a que somos…? Fijaros que oración más significativa, imagina que somos. ¿Qué significa ser para un niño? ¿Qué significa para un adulto?
Imagina que somos
Si nos adentramos en esas cabecitas que están creciendo, están en continuo aprendizaje del mundo que las rodea, imitan aquello que ven y que quieren ser, aquello que admiran; si somos capaces de observar, escuchar y abrir nuestros sentidos, nos daremos cuenta de todos los matices que de esos momentos se pueden extraer.
Hoy, la pedagogía incide en que, dependiendo de las capacidades de cada niño, podemos analizar cuáles de ellas están más desarrolladas y cómo estimularlas para elevarlas potencialmente y definir, en cierta medida, qué rama del conocimiento se ajusta más al perfil de dicho estudiante. Aún así nosotros, los papás y mamás, como primeros agentes educativos, tenemos la labor más fundamental: conocer el “Ser” de nuestros niños, aquello que tienen dentro, que los caracteriza como seres originales y ayudarlos a hacerlos crecer hasta convertirse en persona adultas, autónomas, felices emocionalmente y orgullosas de si mismas.
Primero está el ser, después el saber. La importancia de la transversalidad
Para aquellos papás y mamás que normalmente no usáis este termino de forma habitual en educación, os explicaré que transversal se refiere, literalmente, a algo que cruza de un lado a otro de forma perpendicular. Es decir, extrapolándolo a la educación de nuestros niños y para que podamos entenderlo mejor, se referiría a cómo se vinculan y se entrelazan el desarrollo intelectual, puramente académico, con otras habilidades emocionales como la autonomía, coherencia, capacidad de atención y de escucha, autocontrol, interés, curiosidad, responsabilidad personal y social, capacidad de reflexión, pasión, motivación, humildad, empatía, capacidad de expresarse, seguridad en si mismo y confianza en los demás y otras capacidades que considero vitales para la formación de un ser humano como persona pero que no son el foco principal de la educación convencional.
Antes, hace años, el sistema educativo sesgaba sin piedad el camino de muchos niños, algunos por tener alguna necesidad educativa especial mal diagnosticada y por tanto no tratada o, sencillamente, por no tener una buena capacidad para ciertas materias. Luego, con el paso de dichos años, hemos observado cómo estos «niños perdidos» se han desenvuelto fantásticamente bien como profesionales de ciertos ámbitos, han sido resolutivos y su vida personal y profesional ha sido buena y equilibrada. Pero en su momento, desgraciadamente, tuvieron que luchar psicológicamente y reponerse al estigma de la famosa y para mi odiosa expresión de “este niño es fracaso escolar”. Alumnos que se enfrentaban al trauma de una baja autoestima y un negativo concepto de si mismos. Algunos salieron adelante, otros no. Nada más emplear la palabra “fracaso” hablando de niños en plena etapa de desarrollo evolutivo me indigna y me parece una atrocidad. Hoy, siento deciros que, aunque en menor medida, sigue pasando.
La necesidad de “Ser”
Es importante que un niño se sienta ubicado desde pequeñito para desarrollar su identidad, para ello es vital que entienda que los seres humanos vivimos en comunidad y que le ayudemos a no sentirse a si mismo como un ser sobre el que gira su propio y único mundo, si no como alguien que, junto a todo y a todos los que le rodean, hacen que este maravilloso mundo que es su hogar gire. Está será la clave para que se sienta parte de algo que se construye continuamente y dónde el ocupa un lugar importante.
Debemos entender, y esto es difícil para nosotros, los padres, que no podemos inculcarles que ellos son el ser importante, el único, sobre el que condicionamos toda nuestra existencia. Todos somos importantes en el grupo, llamémosle familia, clase, equipo y también lo es la función que cada uno realizamos dentro de él, aquello que él o ella pueden llegar a hacer por la sociedad y el mundo que los rodea. Ahí es donde comenzarán a sentirse parte fundamental y útil de esta ecuación donde intervienen multitud de variables y que llamamos vida. Es lo que les hará ser felices y les ayudará a encontrar un sentido a la suya.
Si seguimos en esta vorágine de no dedicar tiempo a hablar con nuestros hijos, a no conocer qué sienten, qué quieren, a darles la razón por todo y en todo por no llevarles la contraria y que no nos compliquen aún más el día, a no ordenar sus ideas, a no guiar su camino, a enseñarles que no tienen porqué luchar por nada porque nosotros lucharemos para que todo les venga hecho y suplimos esos momentos tan fundamentales con un asistente virtual, se perderá una oportunidad muy valiosa de enseñar a los niños a construir una sociedad mejor y a ocupar su lugar en ella.
El peligro de la insulsa adolescencia
Cuando un niño crece sin sacarle sabor a la vida será un adulto que no quiera comérsela porque, simplemente, no le sabrá a nada. Y a este problema nos enfrentamos cada vez más. Adolescentes que terminan su etapa educativa y cuyo única ambición de vida es estar conectado a las redes sociales. No están motivados, no saben qué estudiar ni a qué dedicarán su vida, nada les ilusiona. No conocen buenas y famosas películas, no han ido a ver una exposición ni una obra de teatro, no han visto nunca las noticias en casa a medio día como hacíamos nosotros cuando éramos pequeños. Se veía lo que papá y mamá consideraban. No saben lo que pasa en el mundo a su alrededor, no tienen experiencias familiares o no quieren tenerlas, no valoran el esfuerzo de sus padres, y no es su responsabilidad, es lo que ellos perciben. Los tenemos confundidos, nos gastamos en una Play Station la cantidad suficiente para solventar las necesidades de cualquier familia durante un mes entero, y no hablemos de lo que aprenden de las redes sociales y los canales como YouTube. Eso daría para otro artículo, y lo malo es que es mucho más frecuente de lo que creemos.
Si no conocen no sabrán que hay millones de alternativas
Muchos de nosotros hemos tenido la fortuna de saber a qué nos dedicaríamos cuando fuéramos mayores, o al menos a qué nos hubiera gustado. Luego está la maravillosa capacidad de resiliencia del ser humano de adaptarse a cualquier situación y extraer de ella lo positivo para sostenerla en el tiempo y que nos aporte como personas y profesionales en caso de no estar donde nos gustaría estar. Pero, ¿por qué no enseñarles a ellos que pueden conseguir cosas preciosas? Si es importante todo lo que, hasta ahora, os he relatado, más lo es aún enfatizar en todo esto en la etapa adolescente.
Hacerlos participes de situaciones que comprometen la estabilidad y tranquilidad que ellos han vivido desde pequeños, ese mundo seguro que les hemos mostrado y que deben saber que luchamos cada día por mantenerlo. Darles un lugar en la toma de ciertas decisiones que marcarán su futuro y acompañarlos soltando la cuerda a que exploren situaciones difíciles.
Javi, mi hijo, y mi sobrino Rafa, estuvieron presentes durante toda la enfermedad de mi padre, ayudaron a cuidar de él y a levantarlo cada vez que se caía. Cada uno lo vivió de una forma muy distinta, Javi, más reflexivo, en silencio, desde su retrospección; Rafa, poniéndole música en el oído, hablando con él y toreando a su vera para que mi padre sonriera. Ambos lo lloraron, ambos quisieron llevarlo a hombros.
No tiene que ser una enfermedad, puede ser una vicisitud económica o una dificultad laboral. Es bueno que ellos sepan que la vida a veces se torna seria, y se tornará, y que lo importante es que todos tus pilares estén equilibrados: fe, familia, amigos, trabajo, ilusiones, hobbies… por si algún día alguno de ellos tiembla que nuestra vida pueda sustentarse en todos los demás.
Es triste ver que hay padres que tienen a sus hijos en una burbuja, niños que nunca han experimentado la dificultad de sobreponerse a una frustración y que si no soportan un no de sus padres, qué será de ellos cuando el no se lo de la vida. ¿Qué alternativas tendrán?
La vida en familia, abrir sus ojos a la realidad y demostrarle que la mayor felicidad la encontrarán no en sí mismos si no en la entrega a los demás será la clave.
Por ejemplo el caso de María, una emergencia de amor
Este es el caso de María Guinot, la enfermera de emergencias que, la pasada semana, ayudó a una niña de cuatro años a salvar la vida de su madre y que, día tras día, dedica su vida a atender emergencias “in situ” y tras un teléfono. Hoy ha puesto en “stand by” el auricular del 112 para contarnos cómo, desde chiquita, tenía claro que quería dedicar su vida a ayudar a los demás.
Para María fue más sencillo que para otros adolescentes. “Desde muy pequeñita supe que quería ser enfermera. Mi madre siempre me ha contado que, ya entonces, dibujaba muñequitas con traje de enfermera y una vitrina de cristal blanca llena de todo lo que yo creía que debía tener una enfermera bien preparada”.
Según avanza nos cuenta que ya en bachiller quería lucha por entrar en enfermería, y que cuando lo consiguió fue para ella uno de los momentos más emocionante de su vida. “Desde mis primeras clases en enfermería tuve claro que mi propósito era luchar por conseguir el título de TSM, Transporte Sanitario Medicalizado, tras lo que se formó con el Máster de cuidados de enfermería especializado en urgencias, emergencias y catástrofes”, lo que le dio capacitación para ser enfermera del SAMU en la Comunidad Valenciana. Su periplo profesional la ha llevado además a trabajar en la UCI de adultos y neo-natos (Unidad de Críticos) y en Urgencias del Hospital General de Castellón.
“La heroína de todo esto es, al final, una niña de tan solo cuatro años”
El pasado día 6 de septiembre, María percibía tras el auricular del teléfono de emergencias 112 donde trabaja, la voz de una niña “muy pequeña”. Estaba alterada y decía que su mamá no se movía. Lo que sucedió después es por muchos conocido ya que nuestra sanitaria ha pasado de trabajar en el importante y, a veces necesario anonimato social, a ser el rostro e incluso la protagonista de la noticia de portada de todos los medios escritos e informativos audiovisuales de nuestro país.
Revuelo mediático
Cuando le pregunto acerca de por qué cree que ha tenido tanto revuelo mediático la noticia, María nos aclara que “porque, simplemente, se trata de una niña de cuatro años, edad en la que todavía no esperas que tengan esa capacidad resolutiva y sobre todo esa entereza para pensar y actuar. Ha sido capaz de tener la suficiente educación sanitaria para saber dónde tenía que llamar y cuál era la dirección de su casa”. María habla de educación necesaria y temprana en cuestiones relacionada con la salud, “si ella no hubiera estado educada en estas cuestiones, nosotros jamás podríamos haber llegado al lugar y, mucho menos, a tiempo. Saber dónde llamar, qué decir, e incluso si somos más mayores, aprender a realizar cierta asistencia de primeros auxilios, es de gran ayuda para el equipo médico que va a atender la emergencia”.
Para María cuya labor es 50 % atención en emergencias en calle con el SAMU y 50% en coordinación, “nadie quiere estar enfermo pero, por supuesto, menos aún, cuando estamos hablando de un riesgo vital, por ello, para el profesional sanitario de urgencias es vital tener una experiencia formada, curtida y cercana”. Su labor es “acudir al lugar donde se solicite desde el centro de coordinación y en el mismo centro, recabar información sobre la urgencia que acaba de acontecer, informar de la situación, hacer seguimiento del paciente o familiares que están al otro lado en caso de riesgo extremo e ir guiándoles en los pasos que deben seguir e informar a los hospitales de sintomatología, antecedentes y patologías clínicas de la persona”.
La formación ha capacitado a María para llevar a cabo su trabajo de forma correcta pero, sin duda, lo que la hace una enfermera tan especial es su persona, la forma que ella tiene de entender lo qué hace y para qué lo hace, la motivación que le genera saber que está haciendo algo, no solo para si misma si no por los demás, las experiencias que ha ido acumulando durante su vida y que le han enriquecido como persona y que luego ha aplicado al ámbito profesional.
“ Una mala persona no llegará nunca a ser un buen profesional” Hagamos de nuestros hijos buenas personas
Ya lo decía Howard Gardner “ Una mala persona no llegará nunca a ser un buen profesional”, pero yo voy más allá. No cataloguemos entre buenas y malas personas ya que estamos hablando de niños y adolescentes, ciñámonos a “una persona vacía de experiencias, de una guía de vida ordenada, nunca será una persona feliz y por tanto tampoco será bueno en muchas otras facetas de su vida”.
María ha crecido en el seno de una familia para la que el servicio a los demás y la vida en familia es una filosofía de vida. Ya de pequeña tuvo la posibilidad de cuidar a sus sobrinas mucho más pequeñas que ella. Sus padres, Angelines e Hipólito, la han enseñado a participar de todo lo que la vida le puede ofrecer y su abuelo Hipólito, su referente, la llevó siempre de su mano hasta su último suspiro. Para ella, momentos como recoger naranjas del huerto, una paella en familia, unas monas con sus sobrinos y su abuela Isabel, las migas de su abuela Dolores y su infancia de campo en campo de fútbol, primero tras su tío Miguel y luego con su hermano David, ambos jugadores del Villarreal, son las experiencias que más especial hacen a una persona que se dedica, junto a su equipo, a salvar vidas. Y en su pueblo, Almassora, ha crecido rodeada de personas que han compartido con ella momentos inolvidables. María ha aprendido a “Ser”.
“¿Que por qué lucho cada día? Lucho por ser mejor persona, mejor hermana, mejor nieta, mejor hija, mejor tía y mejor de todo… no se trata de ser perfecta. Todos tenemos la opción de mejorar.
«Momentos difíciles tenemos todos, como el día que pierdes a un paciente. Nunca se olvidan”
La casualidad quiso que María estuviera de guardia el día que llamaron a emergencias pidiendo ayuda desde la Calle San Ildefonso en Almassora, Castellón. Su corazón dio un vuelco cuando supo que debía atender a un familiar y su mundo definitivamente se derrumbó cuando vio que no podían sacarlo adelante. Era su abuelo Miguel. “Mi pilar siempre ha sido y será la entrega. Si tienes claro cuál es tu papel en esta vida. Siempre lucharé por todo aquello que me haga feliz, pese a las veces que me tenga que levantar del suelo y eso pasa por saber donde está mi sitio y cuál es mi misión en la vida.
Gracias a lo que la sociedad ha evolucionado, muchas de nosotras compartimos hoy nuestra vida con personas que han nacido con el gen de la equidad, personas que llevan impreso en su esencia el concepto de acompañarte en lugar de retenerte, de admirarte y cuidarte en lugar de poseerte, de hacerte feliz en lugar de lastimarte y que colorean tu vida en lugar de teñirla de negro. Pero otras, desgraciadamente, siguen viviendo, día tras día, bajo el yugo del sufrimiento. Mujeres y niños para los que este mundo ha sido y es del color de la más oscura de las tristezas y cuyas causas tienen nombresdesgarradores:maltrato yviolencia de género.
Me gustaría que distinguiéramos entre distintos conceptos: por un lado, el de violencia. Este no tiene porqué estar reñido al de género; y por otro, el concepto de machismo. Ambos, a veces, se interrelacionan dando lugar al concepto de violencia machista. Pero hay que tener cuidado porque no siempre van de la mano.
Un niño violento a edad temprana lo es sin importar cuestión de género. Lo será con un niño o con una niña cuando crea que debe someterlo y no encuentre otra opción viable para la defensa de sus intereses. Para ellos, conciliar no es una alternativa. No existe. Por tanto, no es un camino a seguir. Ellos no empatizan con el dolor ajeno, no sienten lo que otros niños están sintiendo cuando reciben un maltrato. Puede ocurrirles por una cuestión orgánica, fruto de diversas causas que deben analizar los profesionales, como podría ser una falta de maduración en el lóbulo frontotemporal, donde reside nuestro control de los impulsos; o por conductas familiares, imitadas y, por tanto, adquiridas en el entorno donde se está desarrollando su desarrollo y crecimiento evolutivo.
“De tal padre, tal hijo”
Desafortunadamente, aún existen, a día de hoy, grandes diferencias que ponen de manifiesto que aún queda mucho por andar. Segmentos de la sociedad en los que una mujer debe acatar principios que por inercia cultural ni se cuestionan y, si se hace, se recibe el peso del castigo psíquico o físico, además del enorme estigma de la culpa. Crecer en estos entornos marca un camino claro a seguir por esos niños y niñas que pronto crecerán y se convertirán en adultos que imitarán la conducta de su padre o de su madre, y que, por supuesto, cabe la posibilidad de que lleguen a ser maltratadores psíquicos y físicos en un futuro.
Los seres humanos aprendemos mediante la imitación de nuestros semejantes, ya lo decía B.F.Skinner, padre del Conductismo, “dame un niño y lo moldearé como quieras”.
Hoy sabemos que, además de los factores orgánicos que pueden alterar la psique interna, Skinner tenía razón cuando hablaba de pautas aprendidas por factores externos y que determinan la conducta de una persona. Casi todas ellas durante la infancia. Y en esto, los agentes que intervienen en la educación de un niño son fundamentales. ¿Los primeros? Los padres; ¿después? La sociedad.
La sociedad juega un papel protagonista en esta peligrosa atrofia educativa de conceptos básicos relativos al género.
Como madre de tres varones, hija que ha crecido con un padre y tres hermanos, también varones, con los mimos sobrinos, me preocupa que determinados colectivos sociales tengan al género masculino en caza y captura. Como docente y comunicadora no me gustan las generalizaciones, odio los espectáculos de pandereta y huyo de los circos romanos. Que los hay y se siguen celebrando. Lo que ocurre es que hoy día, no echamos a los hombres al ruedo a que las “bestias” los maten. Estos días, nos divertimos de una forma más sutil. Los arrojamos a los medios a que la opinión pública despedace su intimidad, su vida, familiar y profesional, los acose y los asedie, los humille y los deje acabados, todo ello sin tener aún un juicio fundado. Nos adherimos como lapas a la montaña rusa que sube y baja vertiginosa escupiendo habladurías.
Desde mi experiencia como docente, hija, madre y esposa y, en ocasiones, amiga confidente inevitable, llevo años leyendo acerca de las posibles patologías que pueden afectar a los maltratadores, quizás porque aún, después de haber sido testigos de numerosas barbaries, nos resistimos a pensar que un ser humano pueda llevar a cabo actos semejantes si no es bajo una condición de trastorno mental. Pero no, coincido con muchos de los psicólogos y estudiosos que leo en que, independientemente del posible trastorno que pueda tener la persona que hace daño, (que obviamente los hay y no podemos negarlos y que también tiene mejor pronóstico si se comienzan a trabajar a edades tempranas), los motivos que pueden llevar a que un niño o adolescente maltrate son muy diversos y, en muchas ocasiones, tienen su inicio en conductas adquiridas en la infancia, por lo que la educación es vital.
El espejo de mi padre, el ejemplo de mi madre
Le pese a quien le pese, la mayor parte de los niños conflictivos con los que he tratado, alumnos con conductas disruptivas, falta de control de impulsos, falta de empatía, la tendencia al dominio y control de otras personas, el escaso signo de arrepentimiento, etc… no tienen en su radar la distinción de género aún en esas edades. Un niño que es agresivo, lo es sin discernir entre masculino o femenino. La mayoría provienen de contextos educativos inestables y faltos de valores y de voluntad y dedicación por parte de sus agentes educativos. Y, en muchos casos, aunque exista voluntad, esta transmite valores erróneos y, por tanto, peligrosos, o ni siquiera reconocen que hay un problema hasta que comienza a suponerlo para la familia y el entorno. Además, hay que añadir que, no siempre, pero en muchas ocasiones, entran en juego otros factores como la situación socioeconómica y cultural de una familia.
En la mayoría de los casos se solucionaría con reeducar o educar a los padres, objetivo harto difícil, por lo que, centrándonos en los pequeños, si se atiende a tiempo y se lleva a cabo una terapia basada en la modificación de conducta, y se orienta a los agentes educativos, los niños aprenden a identificar y gestionar sus emociones y salen adelante como niños que se convertirán en adultos emocionalmente sanos y responsables de las consecuencias de sus actos para ellos mismos y para los que los rodean.
Desgraciadamente, tenemos un sistema educativo con importantes carencias de recursos en orientación, necesidades educativas especiales y educación emocional, no por falta de personal especializado en la materia si no por la falta de contratación de este en los centros públicos, (un orientador por centro, cada dos semanas, para atender a todos los niños con necesidades educativas especiales, además, si el niño en cuestión es bueno académicamente no entra en la lista para atención por orientación). No todas las familias tenemos la posibilidad de acceso a dichos recursos por lo que nos toca hacerlo en casa, es nuestra responsabilidad. No en vano los padres somos los primeros agentes educativos y aunque en la escuela nos ayuden a identificar estas necesidades y a seguir unas orientaciones, la familia es lo primero en cuanto a la proyección de educación en valores.
El papel de los padres.Papá, aprendo de ti
Tanto los padres como las madres tenemos nuestra parte de responsabilidad y no, no debemos dejar que el peso de la educación recaiga sobre uno solo de ellos si no es estrictamente necesario. Ya que está más que demostrado que en el proceso educativo, cada uno de ellos influye en diferentes aspectos del desarrollo psicológico de los niños y niñas. La presencia de papá les brinda seguridad emocional. Les proporciona confianza y que su padre pueda pasar tiempo con ellos ayuda a desarrollar una autoestima positiva en los pequeños.
Además, el padre tiene un papel fundamental en el establecimiento de límites y normas, lo que contribuye a la formación de una adecuada regulación emocional y conductual. Es un referente, que por cuestiones ancestrales y de roles de género, en el caso de los niños, tienden a querer imitar para construir su identidad y su autoimagen. Los niños no tiene aún definida una imagen de si mismos, se ven tal y como perciben que los demás los ven. Por lo que es vital que el padre se muestre ante ellos tal y como quiere que en un futuro sus hijos se muestren ante él y ante la sociedad.
Mamá, tu tienes la solución
Ahora me dirijo a nosotras y lo siento, lo siento porque con mi escrito voy a ser clara, sinceramente objetiva y os voy a exigir. Y algunas pensaréis, ¿más? Sí. Aún en esos momentos en los que ya no podíais más, pero, no os voy a exigir más de lo que yo me exijo a mí misma cada día.
Como madre, me doy cuenta, cada día más, que la realidad es que nosotras también formamos parte de todo esto, no podemos descargar la culpa solo en una cuestión de “género” refiriéndonos a la tradición de exceso de sometimiento que se otorga al género masculino, porque la educación es un proceso en el que intervenimos todos y es cíclico, donde lo que ocurrió ayer volverá a suceder mañana hasta que alguien lo corte. Y sabemos, que en numerosas ocasiones somos nosotras las que, sin pensar en las consecuencias, estimulamos y enfatizamos conductas machistas. Con nuestros hijos e incluso con otras mujeres que, según nuestro criterio basado en conceptos arcaicos, no actúan como buenas madres o esposas, concepto muy romántico este «esposo o esposa», presente de indicativo del verbo esposar. Apresar, encadenar, atar, inmovilizar…
Elegir con quien quiero compartir mi vida, una cuestión de educación…
«Al arbolito desde chiquitito» Todos sabemos que una parte de responsabilidad importantísima de la lucha contra la violencia de género la tenemos las madres.
“La madre debe ser la mujer que ella admire, su referente durante toda su vida y aquella con quien él se sienta seguro de compartir su vida y el padre debe ser el espejo donde ellos se vean reflejados y el compañero que ellas desearían tener a su lado en el futuro”.
Las madres somos responsables:
– Cuando nos cargamos un peso absoluto que debería ser compartido y no ponemos rutinas en las que todos los miembros del hogar tengan una responsabilidad.
– Cuando decimos no a esa salida o viaje con amigas por no molestar o desestabilizar la rutina de nuestro hogar.
– Cuando decimos no a esa oportunidad de trabajo porque sabemos que significará problemas en casa al faltar y tener que compartir responsabilidades, pero, en cambio, apoyamos, como si se nos fuera la vida en ello, sus oportunidades: las de nuestros hijos y maridos sin importar el tiempo y la ilusión que dediquemos en ello.
– Cuando ponemos como excusa el cansancio de la maternidad para desatender nuestro desarrollo profesional y personal.
– Cuando nos convertimos en “correcaminos” para llegar a tiempo a todas partes a costa de nuestra salud en lugar de priorizar y si no se puede, ¡no se puede!
– Cuando comenzamos a disculpar que nos falten el respeto y no nos damos cuenta de que eso es solo una consecuencia de que nosotras somos las primeras que no nos respetamos a nosotras mismas.
– Cuando permitimos que atender una llamada de trabajo sea más importante que solucionar una cuestión familiar.
– Cuando cedemos para mantener la armonía en el hogar.
– Cuando no implicamos a nuestros niños en las mismas labores que implicamos a las niñas ni con la misma exigencia.
– Cuando no estimulamos a nivel deportivo igual a nuestras niñas que a nuestros niños
– Cuando enseñamos a nuestros hijos un concepto de amor romántico, idealizado y equivocado en el que dejamos atrás variables importantes a tener en cuenta como la educación, la compatibilidad, las prioridades, la similitud en los gustos, la forma de ver la vida. (Próxima semana)
y a mayores:
– Cuando tenemos miedo y no lo contamos.
– Cuando cedemos a las amenazas no lo ponemos en conocimiento.
– Cuando creemos que una separación será el mal para nuestros hijos y sacrificamos nuestra propia felicidad.
-Cuando, cuando, cuando…
La educación de una sociedad justa e igualitaria debe tener origen de cuna y esto comienza desde nuestro propio ejemplo como padres, poniendo todo de nuestra parte para que el espejo donde se miren sea el mejor en el que puedan hacerlo; también, todos los mecanismos que estén en nuestra mano para identificar en nuestros hijos conductas que sean inquietantes y buscar ayuda para darles una oportunidad de ser adultos felices y sanos emocionalmente.
Como madres y esposas, debemos trabajar dejando bien claros los límites del respeto y la libertad psíquica y física que no se pueden sobrepasar bajo ningún concepto y de los que nuestros pequeños aprenden por imitación como esponjas que absorben a velocidad vertiginosa. Así aprenderá el niño que esa conducta de papá es la que debe reproducir, y aprenderá la niña que la forma de comportarse de su madre es la correcta y asumirá el rol que marcará el camino de su vida en pareja y en sociedad en general. Por ello, no sólo debemos ser valientes para cambiar nuestra realidad si no también para hacerlo por la que será la futura de ellos.
«Tanto si soy niño o niña aprenderé a respetar , a no agredir y a no someter porque es lo que he visto en mi hogar. Igualmente, aprenderé a valorarme y a elegir con quién quiero compartir mi vida porque no quiero tener al lado lo que no me hace feliz».
Si hay algo que he aprendido en mis muchos viajes con el equipo de Panorama de OndamezquitaTV , es que tenemos una provincia repleta de tesoros vivos que la hacen brillar, y a nosotros con ella, como una de las tierras más ricas conocidas allá por donde vayamos.
Pocas personas saben que nuestra Córdoba tiene cuatro concesiones de Patrimonio de la Humanidad, y una de ellas es la Denominación de Origen (DO) del aceites de oliva, la auténtica joya de nuestra tierra.
El denominado «oro líquido» que tan famosa hace nuestra dieta mediterránea y cuyas propiedades beneficiosas para la salud son alrededor del planeta.
Por todos nosotros son conocidos los beneficios que este saludable ungüento proporciona a nuestros alimentos y por consiguiente a nuestra salud. Considerado como uno de los mejores aliados contra el colesterol, mejora de la función cardivascular, sus grasas saludables ayudan a disminuir los niveles de alta presión arterial, fortalece el sistema inmunológico para defender a nuestro cuerpo contra las infecciones, combate la diabetes y protege nuestra memoria retrasando el deterioro mental, entre otras muchos.
En determinada época del año, las almazaras comienzan a funcionar, recogen el fruto del olivo y lo llevan a las cooperativas donde se procesará y se obtendrá todo aquello que la aceituna nos puede ofrecer y que luego será trasladado al supermercado donde nosotros lo adquirimos.
¿A alguien le ha ocurrido alguna vez, estar frente a los aceites y ver estas distintas etiquetas? Aceite de oliva, Aceite de Oliva Virgen, Aceite de Oliva Virgen Extra u Aceite de Orujo de Oliva. Ante estas cuatro etiquetas nos surge la duda de: ¿Cuál de ellas es del producto que debo comprar? Está claro que tienen distinto precio, eso puede ser, aparentemente, indicador de que uno es mejor que otro, pero, ¿Cuál dará mejor sabor a nuestras ensaladas? ¿Cuál de ellos será mejor para cocinar?Y de los cuatro, ¿Cuál es el que más beneficios aporta a nuestra salud?
Pues bien, dependiendo del método de obtención podemos hablar de distintos tipos de aceites de oliva:
Empecemos por el «rey de los reyes», ese sería el Aceite de Oliva Virgen Extra, es el de mayor calidad y por tanto el más cotizado en el mercado. Su acidez no debe superar los 0,8 grados. Se consigue únicamente mediante procesos mecánicos que no alteran la composición de la aceituna al ser triturada y por tanto permanecerá pura en la composición del aceite. Esto hará que conserve intactas las propiedades y el sabor del fruto. Dependiendo de la aceituna, el momento de maduración en el que ha sido seleccionada y recogida, esto influirá en la cantidad y calidad de elementos como la vitamina E, los polifenoles o el betacaroteno.
Tras este está el Aceite de Oliva Virgen, su acidez es algo más alta, situándose en torno a los 2 grados aproximadamente. Igualmente posee una gran calidad como su hermano el Virgen Extra, pero sin duda mayor que la del Aceite de Oliva, el más consumido en nuestro país, suponemos que por aquello del término medio.
El Aceite de Oliva surge de la mezcla del Oliva Virgen con otro aceite más refinado procedente de aceituna de algo menor calidad o cuyo procedimiento de extracción ha precisado del proceso de refinado, donde se han eliminado impurezas pero con ello se ha sacrificado el color y muchas de sus propiedades presentes en los aceites más puros y cuyo grado de acidez es mucho menor. Su grado de acidez no debe superar el 1.
Por último, y como bien dicen los empresarios del mundo del aceite, «de la aceituna se aprovecha absolutamente todo», el Aceite de Orujo de Oliva, es el más barato en el mercado.Se obtiene aplicando disolventes químicos a los residuos que quedan de la aceituna tras haber sido molidas y prensadas. Con este procedimiento se obtendrán dos tipos de productos distintos, por un lado, aquel que tras refinarlo y mezclarlo con aceites de oliva vírgenes se podrá consumir; y por otro lado el resto de subproductos (hojín, orujos, alperujo, alpechín y hueso) se reutilizan para algún fin.
Así que, qué tipo de aceite se adapta más a nuestras necesidades y nuestro bolsillo es decisión de cada uno.
«El tiempo y el dinero que dediques hoy a tu salud, será el tiempo y el dinero que no dediques a tu enfermedad el día de mañana».
Espero que os haya gustado aprender un poquito más acerca de este fabuloso ingrediente de nuestra cocina y que me dejéis vuestros comentarios y preguntas en caso de tenerlas. Feliz semana a todos.
Aprendí muchísimo y fue una gran experiencia para mí cuando, hace ahora dos años, una consultora de belleza de Mary Kay me invitó a una clase del cuidado de la piel. Hoy día esa consultora es mi empresaria Mary kay y es una persona con la que, además de una relación de asesora-clienta, tengo una gran relación de amistad. Esas son las cosas tan mágicas que ocurren en torno a Mary kay y que hacen que hoy sea una de las firmas de alta cosmética más conocidas en el mundo y la 1ª compañía de venta directa en España.
Para mi, a partir de entonces y tras conocer como trabajan, cada día se ha hecho más indispensable el ser asesorada personalmente y poder probar todo lo que pongo en mi piel antes de comprarlo. Creo que a todas nos ha ocurrido alguna vez hacer el esfuerzo de adquirir una crema o cualquier otro producto de alta cosmética y cuando lo usamos darnos cuenta de que a nuestra piel no le viene nada bien. Dinero invertido tirado a la basura y poca confianza en firmas que no nos han venido bien, no porque no sean buenas, si no porque quizás no era lo que nuestra piel estaba necesitando en ese momento o no eran aptos para nuestro tipo de piel.
No he visto profesión más bonita que la de la consultora de belleza, las de verdad,aquellas profesionales formadas para hacerte sentir mejor, para interesarse por tus necesidades, que no son las mismas que la de la mujer de enfrente. Porque quizás tu por tu trabajo, no duermes más de cinco horas, o tienes pequeños que no te permiten un suspiro tras las largas jornadas de trabajo, o nunca jamás has probado un tratamiento y debes comenzar desde cero y despacito como ellas saben. Aquellas que jamás centrarán su labor en la venta del producto si no en el objetivo final: hacerte sentir bien, bella en tu físico y personalidad y sana en tu interior.
Esa era la filosofía de una de las mujeres de negocios más importante de Estados Unidos, una mujer que llego a crear un imperio a través de lo que debería ser tan lógico pero que, a la vez, es tan poco común: crear una empresa cuyo objeto social fuera algo que las mujeres aman, la belleza, interior y exterior, y cuyo modelo de compañía permitiera a sus trabajadoras conciliar su vida familiar con la profesional siguiendo una regla de oro «trata a los demás como te gustaría ser tratada». Qué cosa tan rara, ¿verdad?, y tan poco creíble hoy día en los tiempos que corren. Pues eso hizo Mary kay Ash, crear de la nada una compañía hoy presente en 35 países y con un saldo de consultores de 4 millones repartidas y repartidos por el planeta, casi nada.
Consultores y consultoras que hacen crecer su negocio cada día con productos que pasan cada año por más de 500.000 test realizados para asegurar que cada ingrediente individual y compuesto final cumpla los más altos estándares de calidad, seguridad y eficacia, por supuesto sin usar animales para la investigación; con más de 1200 que Mary kay posee en productos, tecnologías y diseños de envases; y que tiene un gran compromiso con la sociedad y así lo demuestra con sus más de un millón de árboles plantados en todo el mundo como parte de su campaña de sostenibilidad «Rosa en verde» o los más de 150.000 euros donados cada año para los proyectos relacionados con la mujer: investigación contra los cánceres más agresivos que padecen las mujeres, ayuda a las mujeres y niños necesitados a través de su programa solidario de belleza Comprometida Beauty That Counts.
Como podéis leer, no son insignificantes las razones, y muchas que seguramente me dejaré atrás, por las que mi cariñoso compromiso con Mary Kay va más allá del de ser la firma de alta cosmética que utilizo.
¿Cómo cuido mi piel con Mary Kay?
Como todas y todos, a veces pienso que mis días debían tener más horas para que me diera más tiempo a hacer todo aquello que debo hacer, pero sería peor porque entonces haría el doble de cosas, en el fondo están bien como están. Aún así, y teniendo poco tiempo nunca dejo de dedicarme unos minutos cada día por la mañana y por la noche para cuidar mi piel. Por mi profesión además en la que la imagen es tan importante, aunque no te apetezca, no puedes dar tregua al cuidado de tu piel.
En mi caso, al tener niños pequeñitos, no puedo realizar mis rutinas nada más llegar a casa. Por el contrario, es cuando ya he hecho todo. Primero lo que yo llamo: la labor maestra, estar con ellos un ratito, ayudarlos con las tareas, leer, preguntarles por el cole; luego entro en modo barredora industrial, me pongo a recoger todo aquello que voy encontrando a mi paso, juguetes, ropas, zapatillas; mientras tanto como la fama nos precede y se supone que podemos hacer más de una cosa a la vez, sueño con la cama, planifico el día siguiente, pienso en lo que voy a hacer de cenar, sueño con la cama, me peleo con alguno que otro, sueño con la cama, hacemos el baño, pongo pijamitas, preparo la cena y sueño con la cama…
Cuando ya están cenando y viendo los dibujos, que ya tienen edad de hacerlo solos, es cuando me dedico mi ratito y realizo mi rutina del cuidado de la piel con el set Milagroso TimeWise3D.
Con tres sencillos pasos, humedecer la piel con los dedos, aplicar la limpiadora en pómulos, nariz, frente y barbilla, hago un leve masaje por toda la piel y lo retiro con agua. Intento que nunca sea caliente, ya que puede generar cuperosis al romper las venitas por los cambios de temperatura. Tras esto aplico un tónico, que no es necesario pero que a mi me encanta por la sensación de frescor que deja y echo la crema de noche en este caso, que ya lleva incorporado los principios activos de los Serum Milagroso de Mary Kay. Y siempre SIEMPRE, mi contorno de ojos.
Estos pasos los repito mañana y noche cada día. A mi me funcionan y espero que a vosotras os sirvan de ayuda.
Espero que os haya gustado la entrada y podáis dejarme vuestros comentarios y dudas. Muchísimas gracias, siempre por leerme, que seáis muy felices .