Apasionada de la vida, dedicada en cuerpo y alma a mis tres hijos, mi familia y mi profesión. Amante del arte, la comunicación y la palabra que es a lo que me dedico. No concibo la vida sin movimiento intenso y soy de las personas que piensan que "al arbolito desde chiquitito".
Vivimos en la cultura de la inmediatez. Todo sucede muy rápido: la información, las imágenes, los problemas, las soluciones. ¡Vivimos demasiado rápido! Quizás no hayamos reparado en ello, pero en la infancia hace eco involuntario este entorno de estímulo constante y poco espacio para la pausa: sobreestimulación, productividad constante, pantallas, actualizaciones… cuando aún nuestro cerebro no ha descodificado del todo, ha reconocido y ha anclado patrones, «actualizamos». Qué sin sentido pedagógico.
En este contexto, enseñar Arte a un niño- de verdad- es un acto de resistencia que aboga por devolver a la infancia el tiempo necesario para sentir, crear y pertenecer.
La lentitud como proceso pedagógico
«La lentitud no es hacer menos, es hacer mejor«
La pintura, la cerámica, la escultura… obligan a esperar, entender y escuchar el proceso, aceptar el error, reflexionar, conocer, expresar. Conceden a los más pequeños el espacio que su pequeño cerebro necesita para conectar y llevar a cabo el verdadero proceso de aprendizaje que no es otro que entender, interiorizar y asentar, algo que necesita tiempo y que la sociedad de hoy les está robando. La productividad y la optimización del tiempo se han convertido en valores centrales, no solo en el ámbito económico, también en el educativo. Por ello, la infancia no ha quedado al margen de esta «lógica»: agendas saturadas, evaluaciones constantes, medición del rendimiento… y lo peor viene cuando algún niño se suelta de la espiral continua de movimiento o demanda ir por otro camino, entonces los juicios, como no podrían ser de otra forma son… ya lo habrán imaginado, rápidos: «su hijo padece posiblemente un trastorno por déficit de atención con probable hiperactividad, además no sencilla, si no combinada…» y así podríamos seguir.
Hago aquí una parada para añadir un apunte importante. Como maestra, no resto un ápice de importancia al diagnóstico «correcto» del TDAH o de la hiperactividad, cuyo conocimiento ha hecho posible que niños a los que antes se les «tachaba» de fracaso escolar, ahora con el entrenamiento, las pautas y, si lo precisan, la medicación adecuada, son alumnos que adquieren una madurez cognitiva optima y un desarrollo evolutivo potencialmente positivo emocional, conductual y académico y que tienen una vida saludable personal y profesional.
Volviendo a la «lentitud», el movimiento «slow», popularizado por Carl Honoré en «El elogio de la lentitud» (os lo recomiendo muchísimo), propone una recuperación del ritmo adecuado. Honoré sostiene que la lentitud no implica ineficiencia si no profundidad y sentido para hacer sobre cimientos sólidos. Aspectos que en algunos ámbitos de nuestra vida son indispensables por las consecuencias graves de sacrificarlos, por ejemplo, no querríamos ser operados por un cirujano impaciente, o vivir en una casa cuyo arquitecto no se ha tomado el tiempo necesario para calcular correctamente una estructura, una revisión incorrecta en un avión o de una vía de tren o una mamá cuyo bebé nazca en seis meses en lugar de nueve. ¿Qué estamos enseñando a nuestros hijos?
Entonces ¿Dónde y cómo se educa la paciencia?
La paciencia se construye fortaleciendo la conexión entre varias áreas del cerebro (la corteza prefrontal, el sistema límbico que regula las emociones y nuestros circuitos de recompensas promovidos por las hormonas como, por ejemplo, la dopamina) cuyo entrenamiento durante la infancia y hasta más o menos los 20-25 años es fundamental para regular la capacidad de planificar, controlar impulsos, sostener un proceso, tolerar la frustración mientras se posterga la gratificación y entender que los resultados inmediatos no son seguros en casi nada en la vida.
Trasladado al ámbito artístico, el desarrollo de las capacidades artísticas favorece la maduración de los circuitos cerebrales implicados en la auto regulación. Al sostener procesos lentos y tolerar la frustración creativa, el niño fortalece la conexión entre emoción y pensamiento, base neurobiológica de la paciencia.
Antes de pintar hay que imaginar, pensar en la composición, bocetar, encajar, realizar una paleta de colores; el barro necesita secar; el esmalte, reposar; el tercer fuego, dos cocciones anteriores. El Arte, como la vida, impone un ritmo que no puede violentarse «sin fractura».
Así, el proceso artístico introduce una pedagogía del tiempo que enseña a esperar, a observar, a focalizar la atención, a sostener la incertidumbre y esto los prepara para soportar la propia cuando sea necesario a lo largo de la vida.
Frente a la dispersión digital, el acto de crear, ya sea en la pintura, la escultura, la música, la escritura exige abstracción y concentración sostenida, escucha mental y corporal y conciencia en nuestros actos.
El Arte no es tan sólo un lenguaje si no una forma de pensamiento
Una vez que conseguimos que el proceso de aprendizaje haya cogido en ritmo y la forma adecuados comienza un proceso que resulta infinito y exponencial y que abarca todas las áreas del desarrollo humano.
La educación artística no solo promueve el desarrollo de habilidades técnicas; es, sobre todo, una escuela de valores: de respeto por la diversidad, escucha activa, empatía, tolerancia a la frustración, trabajo de la autoestima y seguridad en sí mismos, capacidad de crítica constructiva, abstracción, relativización… que emergen de manera natural en el niño cuando se trabaja desde el Arte.
Como señalaba Loris Malaguzzi, padre del modelo educativo Reggio Emilia, el niño tiene cien lenguajes con los que se expresa, pero, desgraciadamente, algunos modelos educativos se encargan de dinamitar 99 de ellos. La expresión plástica (el dibujo, el modelado, el movimiento, el color), verbal, escrita, corporal, simbólica…nos recuerdan que el ser humano no se expresa tan sólo con la palabra. La educación artística valida estas cien formas de expresión, especialmente en la infancia pero también en la adolescencia y la edad adulta. Al hacerlo, reconoce y legitima que cada persona piensa, siente y comunica de manera distinta.
Trabajar desde esta pluralidad de lenguajes es un acto profundamente inclusivo. Ayuda a crecer a aquellos que encajan pero también a los que no lo hacen en el modelo educativo tradicional y propone un lugar desde el que expresarse, fortaleciendo su autoestima y su vínculo con el aprendizaje. De esto tengo muchas experiencias positivas con las que avalo esta idea en el terreno personal y profesional.
El Arte como proceso relacional
Más allá del individuo, la educación artística tiene un enorme potencial para construir comunidad. Además de favorecer el desarrollo cognitivo de forma correcta y promover la educación en valores, el Arte defiende que el aprendizaje no tiene criterio si el conocimiento no se construye desde el diálogo con otros. El taller, el aula o el espacio creativo funcionan como un microcosmos social donde se aprende a convivir, a compartir, a cuidar y respetar y a celebrar la diversidad.
Crear juntos genera vínculos que se convertirán en el germen del futuro trabajo en equipo. Todo deja de ser propio para entender que si nuestro relato no es compartido no cobra sentido. Los artistas necesitamos comunicar y compartir aquello que creamos, debe tener un fin, una motivación, un significado. El Arte promueve conciencias propias y ajenas, actúa como un lenguaje común que crea historia compartida, une generaciones, culturas y sensibilidades diversas.
Por ello, defiendo la idea de que en un mundo, cada vez más fragmentado, la educación artística se revela como una forma de resistencia cultural: preserva nuestra memoria, transmite saberes y valores y nos abre a experiencias colectivas, nos recuerda de dónde venimos y a dónde estamos llamados a llegar.
Esta semana hemos estado trabajando a Pablo Picasso en la escuela, no solo como un gran artista si no como alguien valiente, decidido, que se atrevió a mirar el mundo y la vida desde muchos ángulos al mismo tiempo. Alguien que rompía la forma porque la entendía.
Tras una formación académica impecable, decidió desaprender, estar abierto a cambiar: fragmentó los rostros, dibujó ojos que miran de perfil y de frente al mismo tiempo, narices desplazadas y bocas que no obedecen a la simetría. Multiplicó los puntos de vista y abrió la puerta al mundo al cubismo porque quería ir más allá de lo que vemos «simplemente», quería retar a la mente.
Picasso dijo:
» Todos los niños nacen artistas, el problema es seguir siendo artistas cuando crecemos»
Cuando observamos su obra vemos algo profundamente infantil en el mejor sentido de la palabra: vemos libertad, seguridad, atrevimiento, ruptura, juego, pensamiento. Descomponía los rostros para comprenderlos desde todos los ángulos, hacía lo que un niño hace mientras modela una pieza: la gira, la aplasta, vuelve a levantarla, la presiona, prueba, cambia, corrige. Y en este momento no existe la distracción ni el error, existe la investigación y la decisión propia.
Y, mientras explicaba como Picasso rompía la forma para entenderla mejor, los niños amasaban el barro con una concentración absoluta cuando diez minutos antes no podían estarse quietos. Entonces… concluí como otras tantas veces:
El problema no es que los niños se distraigan es que le hemos robado la posibilidad de crear. Hemos privado a su cerebro de la necesidad de crecer, de hacerse fuerte y de ser libre.
El barro como pensamiento visible
Cuando un niño modela, ocurren cosas que no siempre podemos ver:
Piensa y organiza en tres dimensiones: gira la pieza, la observa desde distintos ángulos, anticipa el resultado. Esto activa el lóbulo parietal, implicado en la percepción espacial y la orientación.
Toma decisiones libres constantemente. Cada pequeña elección estimula la corteza prefrontal, el área relacionada con la planificación, el autocontrol y la toma de decisiones.
Aprende proporción sin saberlo, la está buscando, coordina lo que ve de forma real con lo que hace. Ojo y mano trabajan juntos. Aquí intervienen el cerebro y la corteza motora, afinando precisión, equilibrio y control corporal.
Se equivoca y corrige sin presión ni dramatismo. Regula su frustración cuando algo no sale como esperaba. Entra en juego el sistema límbico, especialmente la amígdala, y aprende, mediante la práctica, a gestionar la emoción en lugar de bloquearse.
Regula su energía a través del tacto. Se activa el sistema sensorial, especialmente la corteza somatosensorial, encargada de procesar la información táctil. La textura, la temperatura, la resistencia al material envían señales constantes al cerebro que ayudan a regular su respuesta corporal lo que influye también en el sistema nervioso autónomo, favoreciendo estados de mayor concentración y calma. Por eso muchos niños que llegan al estudio inquietos comienzan en seguida a regular su movimiento: su mente y su cuerpo entran en una vía de descarga y organización, estabilizan su respiración y su gesto se vuelve más preciso y relajado.
Integra emoción y acción: el acto creativo conecta hemisferios, favoreciendo la comunicación a través del cuerpo calloso y fortaleciendo la integración entre nuestro pensamiento lógico y nuestra intuición, esta última tan olvidada y tan necesaria para sobrevivir y vivir.
Un niño que modela no está tan sólo «entretenido» está organizando el mundo con sus manos. En la cerámica no hay un botón de deshacer, hay asimilación y transformación, y esto les enseña algo esencial para la vida: el error existe pero no se borra, se transforma y se integra en nuestra realidad a través de aprendizaje.
Pantallas que estimulan, manos que construyen
No hace falta recordar que vivimos en una época de estímulos artificiales constantes. En la pantalla, la imagen ya está dada, construida con una intencionalidad, el ritmo de atención ya está marcado y la historia que nos quieren comunicar ya está creada. No hay un proceso en el que el niño pueda ir conociendo, imaginando, reflexionando sobre lo que sucede, y decidiendo cómo posicionarse construyendo un criterio propio, como sucede con la lectura.
Cuando trabajamos con el Arte, tenemos una experiencia creativa y eso es totalmente lo contrario a lo que sucede y os he contado en el párrafo anterior. No existe una historia hasta que el niño la crea por si mismo, tampoco una forma hasta que él la construye, no hay un resultado hasta que se ha cumplido el ciclo con paciencia. La satisfacción tras la producción, tanto para el niño, a nivel consciente como inconsciente en su desarrollo cognitivo, es impresionante. Por eso un niño no necesita que «lo callemos y lo mantengamos quieto» necesita que le demos recursos, «materia» para crear de forma real.
Crear es pensar
Cada semana, trabajando con los niños, y esta en especial, trabajando a Picasso, veo algo muy claro:
Los niños que crean, piensan mejor
No porque memoricen más, ni porque estén más quietos, no confundamos, si no porque están implicados. La creación les obliga a decidir y decidir es pensar por uno mismo. Cuando les damos un trozo de barro, un pincel…les damos tiempo, espacio mental, libertad y como conclusión les concedemos el gran regalo de crear su identidad.
Quizás la pregunta no sea por qué se distraen, o por qué no se concentran. Quizás la pregunta sea: ¿Cuánto espacio y tiempo real les estamos dando para crear? Porque un niño que crea no está perdiendo el tiempo, está construyéndose a sí mismo y su realidad.
Os propongo algo: crear no es un extra. Es una necesidad.
Crear un espacio creativo en casa
Como docente y directora de Mi primera Obra de Arte, cada vez tengo más claro, y lo defenderé siempre, que la creatividad no es una actividad complementaria. No es un premio que se da después de «lo importante». No es ni debe ser un relleno en el horario.
La creatividad de la mano de las artes plásticas es una forma de pensamiento que ayuda y potencia el desarrollo evolutivo de nuestros hijos y que trae innumerables beneficios a nivel emocional y cognitivo en cualquier etapa de la vida.
Cuando hacemos que un niño crezca a través de la creatividad, estamos posibilitando su capacidad de decidir, de imaginar soluciones, de tolerar el error, de educar su paciencia al sostener un proceso y sus resultados.
ESO ES EDUCACIÓN
En la Mi Primera Obra de Arte no buscamos que estén quietos, buscamos que estén presentes, no buscamos piezas ni obras perfectas, buscamos procesos conscientes. No buscamos artistas prodigio, si no niños que aprendan a pensar por si mismos y construyan criterio, personalidad propia, sin miedos, sin perjuicios ni juicios.
Y como tener a todos los niños a mi cargo y el de mi equipo sería muy difícil, os propongo algo: crear un pequeño espacio creativo en casa. Todos tenemos una esquinita en casa que está ahí, por la que a menudo pasamos pero que si no estuviera tampoco lo notaríamos pues no nos sirve para nada más que para pasar por ella.
Si algo me inspira como docente es observar como otros sistemas educativos priorizan la necesidad de aprender frente a la rigidez en los horarios, contenidos académicos, orden, etc… Finlandia es un ejemplo clarísimo. Allí, desde los primeros años, los niños tienen espacios pensados para explorar, tocar, experimentar y crear. En cierta ocasión, una amiga me contó como, cuando nace un niño, se retira del salón todo lo posible para hacer más cómodo el espacio de juego y de convivencia del niño con la familia durante sus primeros años de vida; o que no se les obliga a aprender a leer y… aprenden todos y ¡de qué manera! Finlandia es considerado uno de los mejores sistemas educativos del mundo y de Europa, ocupando el segundo puesto entre 167 países.
Por eso quiero animar a todas las familias a crear un pequeño espacio creativo en casa
No necesitamos más que un metro y poco más cuadrado. Pero si tomamos la decisión debéis pensar que ese espacio es suyo. Les enseñaremos a mantenerlo ordenado, a cuidarlo y lo que suceda en ese espacio mientras el niño está trabajando es su responsabilidad, pero es un espacio creativo, es decir, si algún día, alguno de sus trabajos debe quedar secando, o se escapan algunos papelitos por el suelo, o deja su manita de polvo blanco señalada en el cristal, pensemos que en menos de un abrir y cerrar de ojos, echaremos de menos tenerlos con nosotros en casa. Tenemos que ser pacientes.
Tampoco necesitamos una gran inversión, podemos ir ampliando sus materiales con el tiempo:
Una mesa y una silla adaptada a su tamaño
Una estantería para albergar sus utensilios y sus creaciones
Materiales a su alcance: lápices, ceras, rotuladores, tijeras, rodillo, una pequeña plancha para modelar, pasta de secado al aire (mancha menos y se seca al aire por lo que tras unos días podrá pintar las piezas y barnizarlas).
Recursos interactivos en los que inspirarse. Hay muchos y muy buenos. Descarguemos un poquito los dispositivos de casa de juegos y acceso a shorts y enseñémosles la ruta para acceder a estos contenidos tipo «arte para niños» en YouTube.
Con el tiempo, podemos ir ampliando poquito a poco sus recursos artísticos, como un caballete de mesa, pinceles, lienzos y acuarela. Aunque siempre recomendaré las tiendas de Bellas Artes por su especialización, criterio y calidad en los materiales, para empezar, si son muy pequeños, hay buenos y muy baratos materiales en plataformas como Temu, Shein, que nos permiten comprar un caballete de mesa por 10 € o una batería de lienzos por 7 €. Si deciden ir a clases de Arte, esto cambiaría un poco, pues la inversión en material de calidad es importante para nuestros futuros pequeños grandes artistas.
Mucha ilusión. Digámosles que les vamos a crear su propio miniestudio de artistas.
Al principio quizás debemos ofrecerle que vayan a su espacio a jugar y crear, pero en menos tiempo del que pensamos, los niños acceden a su pequeño estudio sin pensar cada vez que lo necesitan. No es raro ver que, tras unas semanas, ese espacio se convierte en uno de sus favoritos y cuando «queremos buscarlos…sabemos donde encontrarlos».
Hablar de hiperactividad en la infancia es hablar de diversidad. Durante mucho tiempo no se supo cuál era la razón por la que algunos niños movían su cabeza de forma distinta. Se entendía la hiperactividad tan sólo desde la dificultad, el exceso, la ansiedad o el problema, pero… de repente TODO CAMBIÓ, y lo hizo para bien, para dar una oportunidad o miles a un cerebro del que cada vez sabemos más y mejor que no es «defectuoso» si no que funciona de forma diferente y que trabajado como corresponde, tiene posibilidades infinitas.
Buenas noticias que venían a demostrarnos que existen entrenamientos respetuosos y muy eficaces que realizados de forma correcta nos permiten acompañar a estos niños y ser testigos de un asombroso desarrollo madurativo. Una de las estimulaciones más potentes en este sentido es gracias al ARTE.
¿Qué es la hiperactividad?
La hiperactividad, de forma muy resumida, es un trastorno madurativo del neurodesarrollo que afecta al lóbulo fronto-temporal del cerebro responsable de la planificación y ejecución de tareas, el autocontrol de impulsos y, en muchas ocasiones, el control de la atención, de ahí que, a veces, se relacione con el TDAH, (Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad) . Suele manifestarse en la infancia, aunque muchas personas no son conscientes de ello hasta edades más avanzadas como primeros cursos de secundaria o incluso edades adultas. Otra de las buenas noticias es que, aun en esta etapa, la hiperactividad se puede trabajar y dar lugar a estados personales, emocionales y profesionales tremendamente satisfactorios ya que no está aparejado a un trastorno cognitivo, de hecho, niños con altas capacidades también pueden padecer trastorno por hiperactividad sencilla o combinada, ya que no implica menos capacidad de aprendizaje si no otra forma de procesar la información.
Moverse en exceso no tiene nada que ver con ser hiperactivo
Cuantas veces he escuchado a mamás o papás decir la frase de: «no para quieto, yo tengo mis sospechas de que mi hijo es hiperactivo». No y cien mil veces no.
He querido empezar con esta explicación porque la considero muy necesaria para no etiquetar erróneamente a niños, y escribo esto porque a menudo y desgraciadamente, es etiquetar lo que hacen en algunos centros y no es diagnosticar, que sería lo importante, para ofrecer la oportunidad de acompañar de forma adecuada a quienes realmente lo necesitan.
Un niño que se mueve en exceso no es hiperactivo, tiene la hiperkinesia típica, no anormal, de los niños sanos que derrochan energía. Es decir, una elevada necesidad de movimiento propia de esta etapa infantil. Son niños que corren, saltan, exploran, descargan de forma natural, niños que, en algunas ocasiones, no reconocen aún el concepto de límite o peligro incluso, por lo que no saben cuándo o cómo parar hasta que nosotros, los adultos, les acompañamos (y es muy necesario) en el aprendizaje de la auto regulación.
La hiperactividad, en cambio, no es un estado físico, aunque a veces conlleve sintomatología física aparejada, es un estado mental y neurológico. Los síntomas comienzan en el interior, en el autocontrol de los impulsos, la focalización del pensamiento, la captación ordenada de la atención y aunque también suelen manifestarse síntomas físicos como inquietud y exceso de movimiento constante, su origen no está en el cuerpo, suele ser una descarga ansiosa de no reconocimiento temprano de sí mismos. Por esto mismo, un niño puede estar perfectamente sentado y seguir manteniendo pensamientos acelerados, dificultad para concentrarse o sensación interna de desorden.
Mami, papi, profe ¿Qué ocurre en mi interior?
Desde la neurociencia sabemos que en el cerebro de un niño o un adulto hiperactivo:
Hay menos actividad en las áreas prefrontales, responsables de la planificación, la atención y el autocontrol.
Existe una regulación distinta de neurotransmisores como la dopamina, relacionada con la motivación, el placer y la atención.
El cerebro busca estímulos constantes para mantenerse en un estado permanente de excitabilidad. Por eso muchos niños hiperactivos (no todos) necesitan tocar, crear o experimentar.
Y aquí viene el verdadero problema y mi verdadera reivindicación. Tienen dificultad en clase sobre todo si los maestros no están preparados o no tienen experiencia con niños hiperactivos: castigos constantes porque, según el profesor, no atiende o no quiere estar quieto; falta de autoestima y seguridad en si mismos, porque le han colgado cada día la etiqueta de «problemático»; no quiere estudiar o hacer las tareas; se deja el examen sin contestar … ¡ Madre mía! bienvenidos al mundo real…NO ES QUE NO QUIERA, ES QUE NO PUEDE. ES HIPERACTIVO O HIPERACTIVA, un brillante en bruto… Debemos ayudarlos a crecer, pulirlos, hacerlos brillar, no tenemos que pisarlos, destrozarlos por desconocimiento o comodidad. La falta de vocación, lo siento, trae consigo falta de dedicación y, por tanto, de percepción de las necesidades educativas de tus alumnos. Y la falta de ganas de trabajar también hace que, si no tenemos ayuda de un departamento de orientación, no pongamos a disposición de esos niños los recursos necesarios para que salgan adelante. A menudo, no cuesta tanto trabajo. Un ejemplo cualquiera y básico sería adaptar las tareas para que puedan ir haciendo una a una, tengamos en cuenta que a un niño hiperactivo, que tiene dificultad en la ejecución de tareas, no puedes pedirle en una misma ocasión que conteste a cuatro instrucciones a la vez, ya que a la que hace dos ya se ha atorado.
El Arte como herramienta de regulación y desarrollo
Aquí es donde el Arte se convierte en un aliado extraordinario.
La actividades artísticas (dibujo, pintura, cerámica, escultura, música…) no solo son una forma de expresión si no que, realizadas de forma correcta, sirven a nivel de red neuronal como una experiencia neurológica completa.
Cuando un niño crea, su cerebro:
Activa ambos hemisferios cerebrales.
Desarrolla una conexión completa entre emoción y pensamiento.
Encuentra una vía natural y efectiva de autoregulación. Su cerebro comienza a conectar, a focalizar, a relajarse, a parar.
Mi experiencia me ha demostrado en numerosas ocasiones que la práctica artística continuada produce cambios reales y muy beneficiosos en el cerebro infantil, especialmente en niños con hiperactividad. ¿ Cómo he podido evaluar esto? Con el paso del tiempo, la observación continuada en el aula y en el nivel de entrega y consecución de los trabajos. En los cambios de actitud, el estado de ánimo, las ganas, la participación no obligada y el tiempo de desempeño voluntario de las tareas. La capacidad de expresión artística, oral y escrita y la asimilación y expresión de la crítica artística constructiva. La mejora en los resultados académicos y en la relaciones personales con la familia y sus iguales. La mejora en la atención al orden y la planificación de los horarios semanales.
Mejora la atención sostenida. El acto de crear requiere foco. Poco a poco, de forma controlada, el niño aprende a mantener la atención durante cada vez más tiempo ya que la motivación es libre no forzada. el cerebro decide seguir porque quiere no porque lo obligan. esto es fundamental.
Regulación emocional. El Arte permite canalizar la frustración, enfado o exceso de energía de forma segura. Disminuye la ansiedad y mejora el equilibrio emocional.
Aumento de la segregación de hormonas como la dopamina de forma natural. Crear produce placer. En un cerebro que está tan acostumbrado a fallar o a no terminar lo que empieza (porque así se han encargado otros de describirlo) la motivación y la satisfacción que aporta la sensación de logro es clave en un órgano que busca estímulos constantes.
Desarrollo de autocontrol. El arte requiere paciencia y aprender a esperar en el Arte es necesario, algo de lo que un cerebro que no sabe controlar sus impulsos carece. Respetar turnos, procesos, tiempos de secado, esto que parece nimio es uno de los entrenamientos más importantes para fortalecer la corteza prefrontal. La recompensa esta cada vez más posible y más satisfactoria.
Mejorar la coordinación y la conciencia temporal. Especialmente en actividades manuales, se refuerza la psicomotricidad, la conexión mente- cuerpo.
Refuerzo de la autoestima y la seguridad en si mismo. Esto me parece FUNDAMENTAL. El niño se siente capaz. No hay una respuesta correcta o incorrecta, hay una respuesta que me vale siempre y que te vale a ti y que les vale a ellos, con la que somos capaces de disfrutar todos y la has creado tú, y te damos las gracias por hacernos participes de ella. Qué distinto el mensaje ¿verdad? al de …siempre está interrumpiendo el aprendizaje de sus compañeros. Eres una oportunidad de hacernos crecer con tu Arte, no un problema.
Mejora las relaciones personales con mi familia, mis compañeros y amigos porque no me siento juzgado por ellos, no se dirigen a mi para reñirme constantemente, los noto relajados, les gusta lo que hago y creo. Me siento valorado, estoy haciendo algo bonito y me lo dicen.
El Arte y las Necesidades Educativas Especiales
Para niños con necesidades educativas especiales el Arte ofrece algo que muchas metodologías no siempre consiguen: un espacio sin juicio.
No importa cuánto tarden, cómo se muevan o cómo interpreten la tarea, el Arte se adapta al niño, no al contrario. En niños hiperactivos, esto se traduce en:
Menos conductas disruptivas por la relajación de la ansiedad condensada.
Más capacidad de expresión oral, artística, escrita por el aumento progresivo de confianza en sí mismos.
Mayor sensación de relajación tras la actividad. Nuestro cerebro no ha estado bailando sin parar de un lado a otro durante un ratito, está agradecido y descansado.
Mejor relación con el grupo.
Crear para crecer
Me gustaría añadir que la hiperactividad no es una enfermedad, no tiene que ser «curada». Es una dificultad que requiere su tiempo y su entrenamiento para enseñar a nuestro cerebro a organizarse, a sentirse seguro y a encontrar su propio ritmo, y ¿sabéis qué? Que entrenado de forma correcta puede llegar a ser un cerebro mucho más capacitado que uno que no haya tenido dificultad alguna por el mero hecho de que este entrenamiento es bueno y beneficioso para el correcto desarrollo de la mente humana y al que no se somete un cerebro que habitualmente consideramos «normal». Por lo que a igualdad de condiciones, un niño o niña hiperactiva correctamente acompañados por expertos en la materia (neuropsicólogos y maestros especializados) no solo pueden tener una desarrollo evolutivo normal si no SUPERIOR a nivel personal, emocional y profesional.
Marián Saco De Larriva
Maestra de Primaria y Lengua Extranjera
Profesora de Arte. Fundadora del Proyecto Mi Primera Obra de Arte con sede en SACCO Estudio de Arte en Villarreal
Acelerados en el trabajo, en casa, en la crianza de nuestros hijos, en la forma en la que nos comunicamos y hasta en la manera que descansamos. Me preocupa esta tendencia a llenar cada minuto de actividad, de estímulos, de ruido. Hemos confundido estar ocupados con estar vivos cuando es precisamente lo contrario lo que nos conecta con nuestro yo interior. En esta carrera constante estamos perdiendo la noción de algo esencial: el «aquí» y el «este momento» dónde y cuándo conectamos con la realidad de la vida y con aquello que nos hace humanos.
¿Es que acaso nos da miedo enfrentarnos a esta realidad? A la de reconocer que somos humanos. ¿Nos asusta parar? Esta alerta constante ha generado en nosotros una desconexión con nuestro yo, un espacio vacío y ya sabemos de sobra que la distancia hace el olvido. Nos incomoda la sensación de estar un rato con nosotros mismos como nos incomodaría estar sentados frente a alguien a quien no ves desde hace un tiempo y con quien se te ha olvidado de qué hablar y si el uno con el otro tenéis algo en común. Para más «Inri» en un momento de lucidez puede recordarte algo que no te gustaría escuchar ni sentir.
Cuando dejamos de sentir
Hemos llegado hasta aquí gracias a nuestros sentidos: observar, respirar, oler, degustar, tocar, escuchar, están ahí para recordarnos que estamos vivos. Sin embargo, cada vez los usamos menos. Comemos sin saborear, respiramos sin darnos cuenta, miramos sin ver y, a menudo, oímos por tres o cuatro canales distintos cuando solo tenemos uno, lo que vuelve loco a nuestro cerebro, (se llama contaminación acústica, o intoxicación diría yo. Intentamos prestar atención a un audio, mientras tratamos de seguir atentos a lo que tenemos delante y estamos pendientes del ordenador mientras escuchamos de fondo el sonido de la Tablet de nuestro hijo y la tele por otro lado, atendemos sus demandas e intentamos poner en orden todo lo que nos queda por hacer hoy y los días siguientes. El ruido interno también nos afecta) Es una LOCURA.
Lo que aprenden nuestros hijos cuando nunca paramos
Los niños no aprenden de lo que decimos si no de lo que hacemos. Imitan por instinto y muchas de las actitudes que desarrollan no son genéticas, son adquiridas. Es decir, tu hijo o hija no hace eso igual que tú porque lleve tu sangre, lo hace porque te observa desde que nació.
Si nos ven siempre con prisas, con el móvil en la mano, sin espacio para el silencio o la contemplación, si nos dejamos llevar por la inercia de los malos modos, de la ausencia de tiempo para dar un beso o las buenas noches, si no nos ven con un libro en la mano, o disfrutando en familia de un paseo o una buena película, si arrancamos de nuestro día a día cosas esenciales porque no hay tiempo para ellas, si tiramos de su mano cuando intentan enseñarnos el arcoíris porque llevamos prisa, o respondemos con un «venga, no te pares» cuando intentan comunicarse con nosotros, interpretarán que eso es la vida.
Una vida sin pausa que genera adultos con dificultad para:
Escuchar su cuerpo
Reconocer sus emociones
Gestionar la frustración
Controlar sus impulsos
Planificar y ejecutar tareas sencillas y complejas
Analizar situaciones desde la calma sin dramatizar
Tener relaciones sociales saludables
Empatizar con sus iguales
Desarrollar la creatividad
Entender la importancia de la generosidad y el agradecimiento
Medirse y superarse a sí mismos
Ser resilientes y adaptativos a los cambios
Encontrar sentido a su vida
He notado la angustia de muchos papás de adolescentes cuando me dicen: Marián, no se por qué es así, pasa de todo, no le interesa nada, no sabe que quiere estudiar, le hablas y parece que hablas con la pared, le da igual si hace frío o calor. Está metido en su mundo con su móvil.
¡Bienvenidos al mundo de la desconexión del «Ser»! La aceleración constante no solo nos agota, nos deshumaniza y ahora, en este punto, es más duro porque como siempre os digo, eliminar un hábito es mucho más difícil que enseñarlo correctamente desde edad temprana. Es cuando nuestra corteza cerebral está en pleno desarrollo cuando tenemos que alimentarla.
Parar no es perder el tiempo es ordenar
Orden, paciencia, tiempo. Que palabras más bonitas.
Todo ocurre cuando hay orden, paciencia y tiempo.
Las ideas maduran en silencio. La intuición aparece cuando dejamos de forzar. El crecimiento emocional y físico necesita pausa, si no por qué dormimos. Parar no es hacer menos, es hacer mejor.
Cuantas veces he escuchado las frases de: es que venimos a este mundo sin libro de instrucciones; es que nadie nos enseña a ser padres; si tuviéramos la receta…
¡ Aquí la tienes! No hay más
La vida es vida desde hace millones de años. Esto no es nuevo, no queramos venir ahora a inventar aquello que siempre ha dado resultado. O ¿por qué hemos evolucionado si no de esta forma tan increíble? Pues, porque el ser humano siempre ha sabido hacer las cosas, no todo ha sido malo ni en vano. El cerebro humano necesita esquemas claros y ordenados, tranquilidad para analizar las situaciones y tiempo para llevar a cabo el aprendizaje para desarrollar nuestro potencial y vivir una vida productiva y con sentido y como consecuencia feliz emocionalmente.
El Arte como camino de regreso
Quizás no podamos frenar el mundo, pero si podemos crear espacios y momentos en los que el tiempo quede suspendido entre motas de color, sonrisas e ilusiones que iluminen nuestra calma y nos devuelvan lo que la prisa nos roba.
El Arte, por naturaleza, es un acto humano lento, implica imaginar, observar, analizar, escuchar, buscar, tomar consciencia, tocar, equivocarse sin miedo, esperar, fluir, sentir. El Arte no busca resultados, busca presencia. Por ello es una de las herramientas más poderosas que existen para reeducarnos a dedicarnos tiempo para reencontrarnos y recuperarnos a nosotros mismos y a nuestras relaciones de amistad y familia.
Y aunque las posibilidades son infinitas, desde Mi Primera Obra de Arte, os proponemos algunas actividades muy interesantes y fáciles de hacer. No se trata de hacer grandes cosas, si no de crear pequeños rituales conscientes que se convertirán en grandes mejoras con las que podríamos empezar a darle forma a nuestra nueva vida y la de nuestros niños.
🔹Se acabo sentirse culpable por olvidar. Somos humanos y nuestra mente tiene limitaciones. Planificar los domingos por la tarde nuestra semana en una agenda, aunque sean pequeñitos, esto les encanta. Nos ayudará a nosotros y a ellos. Enseñarles desde la infancia la importancia de «descargar» y ordenar nuestros horarios en una agenda para no responsabilizar a nuestro cerebro cuando algo se nos olvide. Llevamos demasiadas cosas en la cabeza y esto nos permite tenerlo todo controlado sin necesidad de una energía extraordinaria. En esta agenda podremos poner los horarios del cole, de deportes, clases de Arte, visita a la peluquería, acontecimientos sociales, además de todas sus obligaciones escolares como tareas, trabajos y exámenes y sus planes del fin de semana.
🔷Salir a caminar de vez en cuando sin prisa y sin rumbo. Pasear por pasear. No ir sumido en nuestros pensamientos, detenerse con ellos a hablar de lo que vemos, observar hojas, sombras, olores, colores, piedras, el tiempo y comentarlo juntos.
🔷Compartir momentos de lectura, dejar el móvil a un lado un rato, ver una serie en familia o un documental de Arte en Youtube. Dejar que lo escojan ellos de vez en cuando pero hacerles entender que, a veces, también deberán compartir nuestras preferencias. Es importante que sean conscientes que todos somos importantes y tenemos nuestras necesidades y también queremos que las compartan con nosotros.
🔷Dibujar sin objetivo. Sentarnos juntos en familia para realizar cada uno la actividad que le guste. Dibujar, leer, escribir, pensar… Dibujar libremente sin condicionantes es una actividad muy relajante, si además se realiza con música nos envuelve en una atmósfera muy placentera. (En la escuela, a veces, nos sorprenden bailando al ritmo de la música o tarareando mientras pintan. Es un momento muy entrañable)
🔷Escribir. Crear a través de la palabra es una de las actividades más importantes para nuestro desarrollo cognitivo y que desgraciadamente la tenemos muy olvidada. Tiene infinitos beneficios. Preparar un momento a la semana en la que ambos escribáis algo interesante para que el otro lo lea es una actividad muy beneficiosa además de muy divertida para ellos.
🔷Modelar con barro o plastilina. Pedirles que dibujen una forma cualquiera, este paso previo es muy importante. Luego invitarles a realizarla con barro o pasta de secado al aire. Conectar con el tacto, con la tierra, sentir su temperatura y su textura. El barro nos obliga a ir despacio y nos permite crear una forma de aquello que habían imaginado.
🔷Crear un pastel y decorarlo. No es necesario que sea una fecha señalada para poder cocinar con nuestros niños. Actividades como cortar, pelar, remover, son esenciales para la psicomotricidad además de muy divertidas para ellos y para los adultos. No es necesario que lo hagan perfecto. A menudo nos estresamos por el resultado, eso no es importante, su cerebro está trabajando en mejorar, eso no se hace de un día para otro. Es igual que cuando hacen su cama, lo importante no es que la hagan bien si no que la hagan. El Arte se extiende a todas las facetas cotidianas de nuestra vida, también a la culinaria. ¿Quién sabe si tenemos un pequeño gran chef entre nosotros?
🔷Nuestro pequeño jardín. Pedirles que pinten una flor que les guste. La mayor parte de las veces, las flores que pintan los niños son fácilmente identificables con el chat GPT. Intentar comprarla. Plantarla con ellos y ayudarles a cuidarla. Le han dado forma real a un pensamiento previo, esta etapa de análisis previo y bocetaje es importante de forma transversal en todas las áreas de nuestra vida, también en la artística. Nos ayuda a evaluar de dónde partimos y a dónde queremos llegar.
Para un niño lo que no aparece en su cotidianeidad, no existe
Además de la creación y expresión artísticas propiamente dichas, hay otra actividad con la que los adultos podemos contribuir a que los niños se acerquen al arte y lleguen a entenderlo. Para ello, la alianza familia y escuela es fundamental y es uno de los pilares en los que nos basamos en Mi Primera Obra de Arte.
Cuando crean su propia obra, los niños exploran el mundo que los rodea, pero también pueden descubrirlo en las obras de otros o en la propia naturaleza, lo que puede abrirles el camino para llegar a apreciar el arte como parte de sus vidas. Muy poca gente continúa “haciendo arte” cuando deja de ser un niño, pero la afición al arte es un logro y un placer que puede enriquecer nuestro espíritu toda la vida.
Comentar con un niño un cuadro, una escultura o una obra arquitectónica, por ejemplo una fachada de un edificio o de una iglesia, puede parecer pretencioso e incluso pedante. Sin embargo, nadie como los niños, cuyos sentidos y percepción están tan abiertos y acostumbrados a escudriñar lo que los rodea, tiene mejor disposición para ello. Intercambiar puntos de vista sobre lo que vemos en museos, en la calle o en la misma naturaleza es una forma sencilla de que el niño adquiera una incipiente base de conocimientos sobre la que desarrollar una futura afición.
Os recomiendo algunas pautas a seguir que en Mi Primera Obra de Arte trabajamos con las familias durante todo el curso para estimular el desarrollo artístico con los niños y fomentar la participación activa de las familias.
Hay que procurar que el niño se sienta cómodo y seguro al expresar sus opiniones sobre la obra, ya que con ellas estará revelando algo muy personal. Animarlo a hablar de su trabajo en la escuela de arte y fortalecer su seguridad preguntando para que nos cuente y nos enseñe. La escuela siempre está abierta para que las familias puedan entrar a ver el trabajo que cada día desarrollan sus niños. Igual ocurre con la etapa adulta. Es de vital importancia no hacer juicios negativos, reírse o menospreciar cualquier manifestación del niño, recordemos que ellos aprenden por imitación y en la etapa infantil aún no tienen un claro concepto de sí mismos por lo que todo aquello que nosotros les expresemos, aunque aparentemente creamos que ellos no lo aprecian, lo retendrán en su mente y su corazón.
Familiarizar al pequeño y al alumno adulto con los museos y galerías de artede su ciudad o próximos a su domicilio. Programar encuentros, en familia o con amigos, ya sean salidas para observar el arte en todas sus manifestaciones y actividades en la propia escuela en las que vendrán artistas profesionales a hablar e interactuar con los adultos y sus familias. (El calendario de participaciones se elabora a principio de curso, mes de septiembre y se abre la participación al público en general mediante solicitud de plaza hasta completar aforo. De esta forma conseguimos que, no solo sean los alumnos de la escuela los que participen de la formación artística, si no cualquier persona que lo desee.
Ayudarle a coleccionar reproducciones e ilustraciones de obras de arte. Se pueden adquirir en las tiendas de regalos de los museos, en las papelerías y las librerías y online. No tienen un coste excesivo. También se pueden recortar de revistas, folletos o de las secciones de arte de los periódicos. Les enseñamos a ser pequeños coleccionistas de obras de arte y les ayudamos a comenzar a preparar su propio porfolio de sus obras realizadas en la escuela. Esto hace que el alumno vaya adquiriendo conciencia de su evolución e, igualmente, cuando ya está en disposición libremente de presentar sus obras al exterior, las tiene todas catalogadas. Ejemplo, concursos, etc.
Suscribirlos a alguna revista mensual de arte y leer con ellos. Newsletters o blogs de arte. Recordemos que cualquier momento que podamos dedicarles durante nuestros agitados días, será para ellos un gran regalo. Si lo relacionamos con el arte, o con cualquier otra cosa por la que queramos que el niño tenga interés, hacerlo en su compañía multiplicará sus ganas por esa materia en concreto ya que percibe que es algo que puede compartir con sus padres o amigos.
Observar el arte en la propia naturaleza. Comentar con el niño los cambios de luz, a lo largo del día o en distintas estaciones del año, y su efecto sobre los objetos que vemos y nuestra vida en general ayudará a centrar y reflexionar al niño acerca del entorno donde se desarrolla su existencia . También se pueden intercambiar impresiones sobre las formas, el color y la textura de plantas, árboles o rocas… Los niños son observadores natos y si los ayudamos a pensar en lo que ven desde una perspectiva estética no solo aprenderán a valorar el arte, sino también la naturaleza que lo inspira. Aprenderán a ser más visuales y perceptivos e identificarán aquello que les gusta y que no. Es una forma muy bonita de que comiencen a conocerse a sí mismos. En Mi Primera Obra de Arte, durante el curso, los alumnos experimentan diferentes formas de hacer arte y algunas de ellas requieren de la programación de salidas al exterior a pintar o tomar referencias, a tocar con sus propias manos, a oler y a escuchar aquello que luego van a querer transmitir y reflejar en su obra de arte.
Y por supuesto, adquirir arte. No hay nada como que un niño crezca en un entorno en el que ver y disfrutar de una obra de arte es algo familiar para él. Sentir que puede observarla y dejar libertad a la expresión de sus sentimientos hacia ella. Afortunadamente, hoy día hay arte disponible para todos los gustos y, perdónenme la expresión, para todos los bolsillos. Desde un «print» que reproduce cualquier obra que queramos tener en casa y que puede ser enmarcado o impreso en cualquier formato hasta la propia obra original, una fotografía enmarcada con detalle, una pequeña muestra escultórica…
«No hay nada más triste y sin identidad que unas paredes o estancias vacías de historia, la nuestra y la de nuestro mundo. Les invito a vestir sus vidas de arte desde hoy.» Marián Saco
LA IMPORTANCIA DE LAS CAPACIDADES ARTÍSTICAS PARA EL DESARROLLO COGNITIVO Y EMOCIONAL
Pintar, dibujar, tocar un instrumento musical, modelar, cantar… son actividades básicas para el desarrollo biológico, educativo y emocional de los niños. Pero son, además, una necesidad espiritual, tanto para ellos como para nosotros, los adultos. A través de estas, los más pequeños aprenden a explorar el medio que los rodea, adquieren conciencia de sí mismos y de los demás y crecen como personas más reflexivas en lo emocional y lo cognitivo.
La inestimable contribución del arte
Desarrollo personal: las actividades artísticas proporcionan oportunidades para expresar la propia creatividad, para descubrirse uno mismo; potencian la autoestima y el concepto de sí mismos. Cada obra de arte genera en el niño que la crea el sentimiento de haber alcanzado un logro, una meta y esto contribuye a desarrollar la autoestima y el valor positivo hacia la imagen que tienen de ellos mismos.
«He tenido la experiencia de trabajar con niños que eran incapaces de mostrar sus primeros trabajos a sus papás. Es hermoso observar como, cuando va pasando el tiempo, se sienten orgullosos de su trabajo y están deseando enseñarlos a compañeros, familia y amigos. Son retos muy importantes para ellos. Me encanta ver sus sonrisa ante la consecución de los mismos y la sensación de satisfacción y alegría que muestra su mirada.» (Marián Saco)
Alumna realizando un vaso en barro con la técnica del apretón y decorándolo con la técnica decorativa de adiciones
Desarrollo social: las habilidades sociales se potencian a medida que el niño aprende a cooperar en un trabajo artístico realizado en grupo o es capaz de conversar y colaborar constructivamente en el trabajo de otro compañero de forma grupal o individual. Los niños son conscientes de su contribución personal al trabajo colectivo y adquieren, además, el sentimiento de pertenecer a un grupo del que se sienten parte importante.
Desarrollo físico: los músculos más pequeños, como los que intervienen en la coordinación mano-ojo, la lateralidad y el sentido del ritmo… se desarrollan gracias a las diversas formas de expresión artística. Habilidades grafo motoras y viso espaciales son fundamentales para el correcto desarrollo cognitivo del niño.
Dibujar, pintar, modelar con arcilla, cortar, requieren movimientos precisos que conectan el cerebro, a través de los sentidos, en este caso, la vista con el tacto. Esto les ayuda a gestionar la capacidad visoespacial.
Así pues, el uso de las herramientas necesarias para la labor artística fomenta el control muscular fino de los dedos y las manos, crucial para las tareas de escritura y otras más cotidianas como abrocharse los botones o los cordones de los zapatos.
«Crear arte requiere de un planificación, de una distribución de las formas, colores y líneas en el espacio limitado. Este trabajo ayuda a mejorar la comprensión de proporciones y distancias.»
«Hay niños que no saben hacer su cama o poner un mantel porque el mero hecho de cuadrar las esquinas de la tela con la estructura material les cuesta un mundo. Tienen algunas dificultades relacionadas con el área visoespacial. Esto es frecuente en los niños que tienen dificultades de lateralidad cruzada, por ejemplo. La actividad artística les ayuda a esto y a establecer preferencias del área cerebral y la mano dominante lo cual es clave para la escritura y otras habilidades físicas; otros, no son capaces de aprovechar una hoja de papel, ya que al comenzar a escribir, les cuesta mucho trabajo centrar la escritura o el dibujo en el papel y cuando les pides que realicen un dibujo concluyen utilizando una esquina pequeña a la derecha o la izquierda del formato elegido.«
«Los niños con hiperactividad a menudo presentan dificultades para controlar sus movimientos de forma precisa, debido, a veces, a la hiperkinesia, exceso de actividad motora. Esto suele estar relacionado con la dificultad para gestionar la ansiedad y el estrés que les causa no saber cómo autocontrolar diferentes situaciones y estados. Dibujar, recortar, construir, modelar, centrarse durante cortos periodos de tiempo, les hace sentir que son capaces de tener el control físico y una gran satisfacción por conseguir terminar dicha tarea, algo harto difícil para un niño hiperactivo, lo que deriva en un aumento progresivo de su autoestima y la motivación y, por tanto, de una evolución constante en el desarrollo de dichas capacidades.»
Alumna realizando un collage con motivos orgánicos decorados con acrílico
Desarrollo del lenguaje: el arte es una forma de expresión que no se basa en la habilidad verbal, sin embargo, el lenguaje y el vocabulario infantil experimentan un enorme desarrollo a medida que los niños hablan de sus trabajos y comparten de forma constructiva sus opiniones. Además, el dibujo contribuye al desarrollo de la escritura en los más pequeños.
«Esto es algo que realmente me emociona trabajar con los niños: la expresión oral y escrita, ya que creo que, salvando algunas excepciones y respetando la labor de maestros que si le dan la importancia que tiene, nuestro sistema educativo tiene considerables lagunas en el desarrollo de estas áreas. Que mis alumnos se interesen por leer, escribir y hablar de temas relacionados con el arte, las emociones y los sentimientos es fundamental para el desarrollo de mi trabajo y su crecimiento como artistas y como personas».
Desarrollo cognitivo: los beneficios del arte se dejan notar especialmente en áreas como la representación simbólica, la relación espacial, la expresión oral y escrita, las habilidades ejecutivas, el orden, números y cantidades, series, clasificaciones, etc.
Desarrollo emocional: El arte nos ayuda a desarrollar consciencia de nosotros mismos, a superar retos y conseguir objetivos, a desarrollar aptitudes como la empatía, la paciencia, tan necesaria para niños con dificultad en el control de los impulsos, la organización y planificación. Además, nos ayuda a manejar tensiones, físicas y emocionales. Este control se traduce en una mejora en la gestión y coordinación de situaciones conflictivas para la persona.
«El arte permite a nuestros niños expresar emociones de forma no verbal, lo que es aparentemente más seguro para ellos y especialmente más beneficioso para alumnos que tienen dificultad para manejar sus impulsos. Mirar, observar pero, sobre todo manejar material artístico como la arcilla, proporcionan una experiencia sensorial que nos ayuda a clamar el sistema nervioso.»
Alumno realizando una pieza de barro en torno
Desarrollo de la atención y la concentración plena: el arte requiere enfocar la atención en una tarea específica. Esto ayuda a las personas a desarrollar la capacidad de atención y la paciencia al centrarse en una tarea por periodos más prolongados.
En «Mi Primera Obra de Arte» las tareas son específicas y adaptadas a las diferentes necesidades educativas del alumno, ya que una de nuestras prioridades es el conocimiento de los retos y dificultades de nuestros alumnos. Cada uno de ellos viene a la escuela con un objetivo distinto e individual y, aunque todos viajan a través de la enseñanza artística, soy consciente de la importancia que el desarrollo de las capacidades artísticas tiene para otras muchas de forma transversal.
«Como ejemplo, el arte es una herramienta poderosa para ayudar a los niños con hiperactividad y falta de atención, (como es el caso del TDAH). Las actividades artísticas ofrecen beneficios específicos que promueven tanto el desarrollo físico como la autorregulación emocional y la mejora de la atención.»
Desarrollo en la planificación y la rutina estructurada: crear una asistencia regular y disciplinada de los niños a cualquier actividad, no solo la artística, genera una estructura en la vida del niño que va organizando su mundo. Sabemos que el orden es la base fundamental del éxito en el crecimiento, tanto personal como profesional. La rutina nos ayuda a establecer un sentido de previsibilidad y, por tanto, de cierto control ante nuestro entorno, lo que ayuda a tener una concepción de seguridad y tranquilidad.
«Me gustaría concluir, insistiendo como siempre, en la enorme, transformadora y enriquecedora oportunidad que podemos ofrecer a nuestros niños y a nosotros mismos al utilizar el arte como puente hacia el crecimiento personal y, por ende hacia el resto de facetas que sustentas los pilares de nuestra vida en su conjunto, familiar, profesional, social, etc… ¡Aprovechémosla!
La Importancia de estimular las capacidades artísticas desde edades tempranas
El leit motive de “Mi Primera Obra de Arte” es la transmisión y el desarrollo de valores relacionados con el amor y el respeto a las artes plásticas desde una perspectiva de crecimiento personal de los niños y adultos, físico, cognitivo y emocional, a través del aprendizaje significativo del arte, de ahí la evolución conforme se van desarrollando las diferentes capacidades.
Para ello, cada “pequeño gran artista” y alumno adulto irá desarrollando una educación integral del arte a través de la adquisición de conocimientos, experimentación y creación de la conciencia propia de su crecimiento como artista.
En Mi Primera Obra de Arte, cada artista se siente libre para encontrar su propia forma de expresión en la pintura y la escultura y en el tratamiento de los espacios, creando así, lo que MarianSacoArtStudio defiende por encima de todo, la original identidad artística de cada niño.
“Podemos enseñar una técnica, pero jamás manipularemos la verdadera esencia creativa del niño” (Marián Saco)
Nuestra historia
Desde que era pequeña, transformaba todas las experiencias en colores, también las palabras, los días de la semana, las áreas que estudiaba en el colegio… disfrutaba de mi propio universo en el que retumbaban los ecos de color y allí vivía y crecía. Ahora, tras muchos años de maestra y mi experiencia como madre, sé que aquello no era nada raro o aislado. Los niños viven en su particular mundo de percepciones, y transforman en recuerdos agradables de colores, olores y sensaciones aquello que les gusta y que pueden percibir a través de sus sentidos; y en otros, no tan agradables, aquellos que no son buenas experiencias para ellos.
Si le pides a un niño que pinte a su maestra, si esta es para él o ella una persona cariñosa, será una muñeca llena de color, a menudo con un corazón por algún lado, alguna flor o arcoíris por otro, los ojos grandes y muy abiertos, las pestañas muy largas y una gran sonrisa. Esto no es casualidad. Los ojos, expresan sinceridad, dedicación y atención y, para ellos, los de su maestra son grandes y muy abiertos pues son un espejo en el que se ven reflejados, iguales a los de mamá o papá. Por eso es tan importante mirar a un niño a los ojos cuando queremos que les llegue lo que queremos comunicarles. En cambio, si la persona que quieren dibujar tiene poca empatía hacia los niños, es distante, estos la pintarán, literalmente, como una bruja, según el modelo o canon que tenemos aprendido en nuestra mente de lo que “tradicionalmente es una “bruja”, y los colores que la acompañarán nunca serán alegres ni diversos, más bien sin armonía y, si la tuvieran, sería monocromática y entre negros y grises o colores cuya combinación sería algo más agresiva. Esto el niño no lo sabe, pero nosotros si y constituye un ejemplo muy básico para explicar cómo los más pequeños transforman en expresión artística sus experiencias mucho antes de saber si quiera qué es la pintura.
Los niños tiene infinitas maneras de expresar sus sentimientos, aprenden con facilidad y todo, absolutamente todo, lo que vivan conforma una experiencia en su vida que determinará la percepción que tendrán del mundo y de las personas que les rodean. Por ello, desde Mi Primera Obra de Arte se trabaja, como objetivo principal, crear de la escuela un entorno confortable, tranquilo y bonito para ellos. Un espacio en el que, desde que los alumnos entran hasta que salen de ella, su realidad se pinta intima, confiada, amiga y de los colores .
Mientras me formaba en arte y ejercía como maestra en el colegio San Juan Bautista de La Salle de Córdoba, tuve la fortuna de trabajar con un gran equipo de intervención pedagógica cuyo objetivo prioritario era desarrollar las distintas áreas del conocimiento en el alumno y encontrar aquellas para las que el niño tenía una capacidad especial. Además, otra de nuestras prioridades en aquel entonces era la de reforzar y estimular el aprendizaje en niños con necesidades educativas especiales.
Explicación técnica durante una sesión con una alumna de 8 años
Conscientes de los muchísimos beneficios que la enseñanza de habilidades artísticas tenía en los alumnos durante toda la etapa educativa, inicié un proyecto en el que pude trabajar con las diferentes disciplinas artísticas en niños con ciertas dificultades como la hiperactividad y la falta de atención, a lo que iban asociadas diferentes necesidades como las de reforzar la autoestima, la seguridad en si mismos, la organización en la ejecución de tareas y la planificación, el control de los impulsos, la paciencia, entre otras muchas. Los resultados fueron muy positivos.
Esta experiencia, junto a mi gran pasión por el arte y mi vivencia propia como artista plástica, hizo que quisiera ir dando forma a mi sueño de crear una escuela de arte en la que los alumnos estuvieran verdaderamente inmersos en una atmósfera artística global, cuya formación fuera desde pequeños a adultos, mediante la estimulación temprana con los primeros y el contacto directo con experiencias artísticas para todos en general.
“Mi primera obra de arte” se funda en 2018 con el deseo de crear de ella una escuela artística multidisciplinar que abarque de forma transversal diferentes disciplinas artísticas: pintura, cerámica, escultura, como principales y fotografía, literatura, música, etc como apoyo transversal al proyecto, y que enseñe a los alumnos a ver el mundo en el que vivimos desde el arte, creándoles la conciencia de la importancia que la historia del arte ha tenido y tiene para la humanidad y desarrollando en el ellos la cultura artística y los valores de respeto y amor por ella.
En la escuela tienen acogida tanto alumnos desde edades tempranas (a partir de cuatro años), hasta etapas superiores en las que necesitan una preparación, por ejemplo, para la selectividad de bachillerato artístico u otras pruebas de acceso o adultos para iniciar o continuar con su formación artística.
«El objetivo de la educación debería ser encontrar y estimular aquellas capacidades para las que el niño ha venido dotado a este mundo. Para algunas personas el arte es una de ellas en sí misma. Para el resto, es el medio para encontrarlas». (Marián Saco)
Marta se convierte en Van Gogh
Considero que el arte juega un papel más importante de lo que creemos en la educación de los niños. Además de estimular el aprendizaje de otras áreas, como la lectura o las matemáticas, pintar, dibujar o modelar son actividades imprescindibles para el desarrollo de la percepción, la motricidad fina o la interacción social.
Las enseñanzas artísticas, desafortunadamente relegadas a un segundo plano por muchas familias y centros escolares en nuestro país, distan mucho de ser un lujo superfluo en la educación de los niños. Diversas investigaciones han demostrado que el arte juega un papel esencial, no solo en el desarrollo de los niños, sino, además, en su aprendizaje de la lectura, la escritura y el cálculo.
La inestimable ayuda del arte
Entre esos estudios, uno realizado por la Facultad de Educación de la UCLA entre estudiantes estadounidenses de Secundaria, reveló que los que habían tenido una estrecha relación con el arte, dentro o fuera de las aulas, obtenían calificaciones notablemente más altas y tenían menos riesgos de fracaso escolar que los que carecían de esa experiencia.
Hace unos años, la prestigiosa publicación científica Nature daba cuenta de otra investigación realizada en colegios públicos de Rhode Island en la que se mostraban los resultados de una hora adicional de música y artes plásticas sobre niños de entre cinco y siete años que iban retrasados en casi todas las materias con respecto a sus compañeros de clase. Al cabo de siete meses, esos niños habían alcanzado el mismo nivel de lectura que el resto de los alumnos e incluso los habían sobrepasado en matemáticas. El director de la investigación no podía ser más claro al hacer conclusiones: “Creemos haber demostrado con datos científicos que la enseñanza artística no debe considerarse un lujo adicional, sino un componente fundamental de la educación, ya que puede ayudar a los niños a desarrollar sus capacidades en otras materias”.
Otro prominente especialista, el profesor de Harvard, Howard Gardner, pionero en los años 80 de la teoría, hoy unánimemente aceptada, estudiada y de carácter evolutivo, de las inteligencias múltiples, sostiene que “un buen sistema educativo tiene que alimentar y fomentar todas las formas de inteligencia, incluidas las relacionadas con el arte; en caso contrario, descuidaría parcelas fundamentales del potencial humano y frenaría el desarrollo cognitivo de los niños”. En este sentido, Gardner recomienda favorecer la afición de los niños por el arte en cualquiera de sus formas, no solo como un medio de expresión sino también como un modo de acercarse al mundo que los rodea.
«Puedo confirmar que el contacto con las diferentes enseñanzas artísticas y, en mi caso con las plásticas, tiene un papel muy importante en la formación y el anclaje de valores y en el desarrollo de una estable educación emocional de los niños. Prueba de ello fue mi experiencia con los alumnos, tanto pequeños como adultos, durante la pandemia.» (Marián Saco)
Alumnos de Mi Primera Obra de Arte trabajando la teoría del color con Henry Matisse Joan Miró durante la pandemia
Como conclusión, me gustaría insistir en que pintar, dibujar, tocar un instrumento musical, modelar, cantar… son actividades básicas para el desarrollo biológico, educativo y emocional de los niños. Pero son, además, una necesidad espiritual que se extiende hasta la etapa adulta. A través de ellas aprendemos a explorar el medio que nos rodea, adquirimos conciencia de nosotros mismos y de los demás, nos sentimos crecer en retos que nos proporcionan una amplia satisfacción personal y nos aíslan del mundanal ruido en el que nos envuelve nuestra, a veces agobiante y vertiginosa, rutina de vida.
«El Arte y su conocimiento es vida, es un símbolo de amor a nosotros mismos, a nuestra historia y a aquello y aquellos que nos rodean. El Arte es… sencillamente maravilloso«
¿Se han cruzado alguna vez con un ser de luz? ¿No han tenido jamás la fortuna de verlos?
Vengo a contarles que existen, yo una vez me crucé con uno. Son seres que brillan con luz propia, iluminando todo a nuestro paso. Nos observan, nos protegen y nos cuidan. Están dotados de un halo de amor especial y una fuerza inusitada pues se han enfrentado a las más difíciles situaciones y, aún así, al son de acordes de gran valentía, guían nuestro camino. Vienen a enseñarnos la verdadera esencia de la vida. Transmiten tanto cariño y con tanta intensidad que su tiempo en este mundo es limitado. Son tan bonitos porque son efímeros, fugaces. Se confunden entre nosotros hasta que llega la hora de marchar. Es entonces cuando se hacen eternos en nuestro corazón, por siempre jamás.
A ti Carla…
Fotografía José Irún
A menudo pensamos que estaremos aquí el tiempo necesario para hacer todo lo que nos gustaría. Es un factor que no solemos tener en cuenta y así vivimos, a ritmo vertiginoso, demorando aquello que quizás fuera lo que diera significado a nuestra vida hoy. Hasta que un día, de esos que no esperas, que no entran en tu agenda de la mañana, ni de esta semana, tampoco quizás en la de los próximos meses e incluso en la de los siguientes años, una voz, hasta ahora no muy familiar, se convierte en el primer narrador del pregón de tu destino inmediato y te condena: – Carla, tienes que anular tus planes, los de esta misma tarde. ¿Una tutoría de tu niña, quizás? ¿La compra de lo que faltó por traer a casa ayer? ¿Tenías pensado que este fin de semana ibas a empezar algo que llevas queriendo hacer hace mucho tiempo atrás?
“– Entiende que no tienes tiempo que perder. Tienes un cáncer agresivo triple negativo metastásico en estado muy avanzado. Debes empezar ¡ya! con el tratamiento”. Esta frase penetra hasta lo más hondo de tu corazón y a partir de ahí comienza tu historia de luz.
“El momento más duro del día es cuando despierto cada mañana, abro los ojos y soy consciente de que no he tenido un mal sueño, si no que esta es mi situación real y la debo aceptar”.
Una infancia maravillosa
Cuando era joven, no había una piedra de la que su padre no supiera contarle el origen y su historia. Hija de docentes, su padre, Manuel Irún, Catedrático de Griego; y su madre, Rafaela Molina, Catedrática de Física y Química, ambos del Instituto Ribalta de Castellón. Carla me habla de su Castellón natal, de su amada playa en el Voramar, de sus amigas de la infancia. Nos cuenta de “Las Carlas”. Dos amigas que juntas vivieron sus primeras salidas, los primeros amores. Ambas emprendieron la misma carrera, psicología. “Los viajes por el mundo y el legado de su padre la han hecho tremendamente sabia, con un especial sentido del humor ante la vida. Con su enfermedad, cada día nos da una lección, no podemos sentirnos más orgullosos de su papel de ayuda en esta batalla”. Explica Carla, su amiga tocaya de la infancia.
“Me siento muy orgullosa de su humildad. Ambos han marcado mi vida. Mi padre era un compañero de viaje incansable. Se volcaba mucho con las personas que no habían tenido oportunidades y que no habían podido estudiar. Como buen docente, transmitía la historia más maravillosa con un lenguaje llano que llegaba a todo el mundo”. Así describe Carla a la persona que ha sido, junto a su madre, el referente de su vida. “Creo firmemente, que en la humildad está la verdadera grandeza. Es la base de mi educación. Cuanto más alto llegas y más sabes, más cerca debes estar de todo el que te rodea para compartir tu saber y enriquecer tu vida y la de los demás”.
La misma humildad con la que Carla Irún hace ahora balance de su vida, metidos sus recuerdos en una cajita de oro de la que van entrando y saliendo sorpresas maravillosas con las que quiere mostrar al mundo que el cáncer no acaba con la vida.
Oír hablar a Carla de Roma o de Venecia es querer hacer un viaje de su mano
De sus padres y sus dos hermanos, la psicóloga castellonense, nos relata muchas experiencias entrañables. Más si hay un recuerdo especial para ella, es el de sus viajes familiares a Italia, cuna del arte, donde su padre daba rienda suelta al docente que llevaba dentro y les enseñaba a conocer la ciudad desde sus cimientos. Oír a Carla hablar de Roma o de Venecia es querer hacer un viaje de su mano. Como su gran amiga Delia nos cuenta, “el amor por la cultura clásica y la pasión por los viajes es algo que le viene de cuna”, al igual que saber conectar con las personas, “los que la conocemos desde pequeña siempre supimos que dedicaría su vida a una profesión que tuviera como máxima la ayuda a los demás. Carla tiene esa facilidad, por eso, esta faceta de ayudar a la sociedad ante un problema que nos afecta a todos, y a ella en primera persona, se le está dando tan bien”.
Su historia viaja subida a un tren que quiere compartir
Psicóloga de vocación y madre de una niña de 14 años, creció siendo la pequeña de tres hermanos. Cuenta que siempre fue muy tímida, sin embargo ahora, su historia viaja subida a un tren que, desde hace un tiempo, comparte con miles de personas a través de sus redes sociales. Paciente de un cáncer terminal con un pronóstico devastador, el pasado verano decidió poner en marcha un proyecto cuyo objetivo es el de acercar a todo el que lo necesite su experiencia y conocimiento ante la enfermedad.
Instagram de Carla Irún
Según Carla, “no nos enseñan a cómo debemos actuar ante un cáncer, ni como paciente, ni como personas que conocen a otras que lo padecen, ya sea una amigo, un familiar o un compañero de trabajo. Es importante que podamos hablar con libertad de la palabra cáncer para estar junto a las personas que lo sufren y sus familias”. Y hace hincapié en que muchas personas se sienten solas ante una enfermedad que es muy dura de asimilar física y emocionalmente y esto es debido al desconocimiento por parte de la sociedad de cómo debemos actuar. “He llegado a pedir perdón a personas muy importantes para mi que, en un momento de su vida, perdieron a un familiar a causa del cáncer y yo no supe estar a la altura porque no sabía cómo tenía que hacerlo”. Se refiere a una de sus amigas del alma, madre de tres niños, que perdió a su marido muy joven. «No sabes si llamar, si no hacerlo, si te estas acercando demasiado. Es una situación muy difícil para la que no estamos preparados».
Bajo esta premisa de ayuda, Carla decidió dar visibilidad, desde su experiencia personal, para que esta situación cambiara. “Uno acaba convirtiéndose en quien quiere ser gracias a las experiencias que ha tenido en su vida, las personas que nos hemos cruzado y de las que hemos podido aprender. Las situaciones más difíciles que nos toca afrontar son las que más nos sirven para avanzar”.
Su proyecto de ayuda a los enfermos de cáncer. Su legado
Está preciosa iniciativa la hace despertar cada día con la idea de que debe ayudar a aquellos que están pasando por una situación similar a situarse en el mismo plano de la realidad en el que la enfermedad la ha situado a ella. Su proyecto ha girado con el motor de la ilusión de quien sabe que no tiene tiempo que perder, promoviendo ideas fundamentales como el amor hacia uno mismo, la prevención precoz de la enfermedad, el trato con el paciente y la importancia del apoyo social para la investigación.
Fruto de esta inquietud surge su vinculación a la Fundación Contigo contra el cáncer de la mujer, de quien Javier Cortés, su oncólogo, es presidente; y a su proyecto en esta red social, donde la suerte, el destino, Dios o la vida, (más adelante lo sabré, porque esta última siempre te acaba explicando el por qué tenían que suceder las cosas), creyeron que debía conocer a Carla. Desde el primer momento que conversamos, me di cuenta de que era alguien muy especial. Teníamos experiencias en común que habíamos vivido recientemente y que, de una u otra forma, habían movido nuestros cimientos como personas. Tener casi la misma edad y haber perdido a nuestro padre a la vez, con unos días de diferencia, nos sorprendió a ambas entendiéndonos en experiencias muy trascendentales y similares que te llevan a crecer como persona y a hacerte muchas preguntas a ti misma. “Nunca me había planteado la muerte, ni si hay algo más allá. Ahora entiendo que la importancia no está en morir si no en no haber vivido. Cuando la tienes tan cerca y has sido capaz de vivir una vida maravillosa, haces las paces con ella. Estoy en paz y tranquila”.
Fotografía José Irún
“Me encantaría que lo que he empezado con tanta ilusión no quedara aquí, hay muchas personas que lo necesitan. Mi experiencia en recursos humanos, trabajando con tantas y tantas personas, me ha hecho entender lo importante que es saber decir adiós. Acabar el camino agradeciendo a las personas que han conformado la historia de tu vida.
“Desde mi enfermedad, me quiero más a mi misma, por eso, me voy en paz y tranquila”.
Carla fue siempre una niña muy tímida, y creció, según su percepción, tras los pasos de su hermana y su hermano mayor. Su voz se alegra cuando habla de ambos, se siente muy orgullosa. Ahora, cuando sus seguidores le dicen cosas tales como: Carla tienes una luz muy especial, es maravilloso lo que estas haciendo por tanta gente…ella aún se ruboriza y agradece los cumplidos que antes eludía, relatando como de niña nunca se sintió tan segura de sí. Ejemplo de discreción, la enfermedad la ha despojado de todo aquello que la limitaba, la ha ayudado a desgranar la vida poco a poco y a sacar el jugo a sorbos pequeños y muy intensos de todo aquello que merece la pena vivir antes de partir.
Un gran sentido del humor ante la vida y las ideas muy claras. Estos han sido dos de los pilares del estandarte que ha marcado su personalidad. Vestir la vida con una sonrisa es algo que siempre ha compartido con otra de sus almas gemelas, Elena, «su sentido del humor, muy parecido al mío, nos ha acompañado y lo sigue haciendo hasta el día de hoy» Es, sin duda, una de las características que la definen y que Carla considera importantes para afrontar la enfermedad. «Nos hemos reído mucho de la vida juntas, y hasta hoy, es admirable percibir la alegría de la que intenta dotar a cada situación. Eso, y que es muy dormilona, jajaja«, ambas ríen encontrándose la una a la otra en su colección de recuerdos.
Ponerse en guardia ante lo inminente ha permitido a Carla activar sus mecanismos más profundos para derribar barreras sobre las que ahora camina plena mientras que antes, en ocasiones, le faltaba la fuerza para plantarles cara. En tono jocoso y con la más bonita sonrisa nos dice que cree que ha perdido la vergüenza. A la pregunta de si hiciera balance de su vida ¿Qué cosas cambiaría? La castellonense de nacimiento y corazón advierte que: “ Me hubiera gustado no serle tan tímida a la vida. Siempre me he esforzado mucho por superar mis barreras. Desde que tengo la enfermedad ya no he vuelto a ser tímida. Es ahora cuando ya no lo soy. Desde que estoy enferma, es cuando más orgullosa estoy de mi misma. Me quiero tal y como soy”. Y añade con la sinceridad de quien nada esconde: “Marián, no le tengo miedo a nada, a qué puedo tener miedo ahora, si todo a lo que alguien puede tener miedo ya me ha ocurrido. Pese a que alguien pueda llegar a no comprender y lo respeto, ahora vivo la vida más plena que nunca”.
“Mi ejemplo es claro de que nos puede pasar a cualquiera”. La llamada de Carla
Antes de padecer la enfermedad, Carla no sabía nada acerca del cáncer. Muchas personas aún hoy, relacionan la enfermedad con los malos hábitos de vida. Piensan que es algo muy lejano a ellos, más aún, si no tienen antecedentes familiares. En este momento, nuestra protagonista hace una angustiosa llamada de atención para concienciar a la sociedad en la prevención para una posible detección precoz y clama hacia la solidaridad social en el trato con los pacientes y la necesaria colaboración económica para la investigación. “Todos somos parte de esto. Antes, yo no sabía nada del cáncer, no conocía ni en qué consistía una quimio. Yo era una mujer muy sana, comía perfectamente. En mi familia no hay un solo antecedente de cáncer. No he fumado ni bebido en mi vida. Si me hubieran preguntado de qué crees que vas a morir, habría contestado, no lo sé, de mayor o de cualquier otra causa, pero sin duda, no de cáncer”.
La sociedad tiene que dar ejemplo. Quizás mi misión es ser “un conejillo de indias”
“Siento que, aun sintiéndome tan malita ya, tengo la obligación de participar. Yo no pierdo nada ya, pero hay tanto que ganar por las que viene detrás”.
El conocimiento de la enfermedad, defiende la psicóloga con una entereza aplastante, debe ser temprano porque desgraciadamente nos puede pasar y lamentablemente a cualquier edad. Y esa es su lucha en pro de la formación y la información, “esto es lo que nos ayudará a ser más solidarios y a recaudar más dinero para la investigación que es tan necesaria”.
Hace solo cinco años, las cifras de mujeres diagnosticadas de cáncer eran 27.000 casos nuevos anuales en España. En 2022, se diagnosticaron 34.750 nuevos casos en nuestro país, según el Observatorio del Cáncer de la Asociación Española Contra el Cáncer, por lo que la cifra va en aumento. «Reducir la mortalidad pasa por apostar por una investigación que transforme la ciencia y permita avanzar en la lucha contra cualquier tipo de cáncer de la mujer», asegura Javier Cortés, presidente de la Fundación Contigo y Director del International Breast Cancer Center (IBCC) en una entrevista concedida a uppers. Considerado el experto número uno mundial en cáncer de mama HER2+, uno de los más agresivos, y cuarto experto, también a nivel mundial, en cáncer de mama, Javier, junto a su equipo, ha llevado a cabo multitud de ensayos experimentales, como al que estos días se somete Carla, a través de los cuales se están consiguiendo importantes avances en la lucha de su tipo de cáncer metastásico.
“El legado que quiero dejar es que la vida es maravillosa, es un regalo inmenso y tenemos que luchar porque lo siga siendo”
“Hay mucha gente que en mi situación diría ¿Por qué me pasa esto a mi?¿Qué injusta es la vida? Siempre quejándose de todo. Estoy muy agradecida a la vida, ¡qué bonita mi infancia!, he tenido el privilegio de crecer en el Voramar, respirar frente al mar, con unas amigas maravillosas que me han acompañado hasta aquí, me siento muy orgullosa de mi familia. Es tan importante la familia. De cualquier experiencia se puede extraer una enseñanza positiva que te ayude a crecer y a disfrutar de forma aún más real e intensa la vida.”
Una tregua para el amor.
“Cuando me mira, aun en mi situación, lo hace como si fuera la más bonita de todas”.
¿Y el amor? ¿Hay momento para el amor cuando padeces un cáncer tan agresivo?
Cuando estamos atravesando una situación difícil, el estado de ánimo se viene abajo. Nos creemos en la obligación de permanecer en una alerta constante que no nos permite respirar en otro sentido que no sea el de la responsabilidad hacia la enfermedad. Hay personas que se olvidan de que esto puede no ser un paréntesis transitorio en nuestras vidas si no el descuento definitivo. Carla nos traslada que el cáncer permite amar y es precisamente esto lo que, a veces, nos mantiene con fuerzas y con ánimo de seguir, porque tienes un ¿por qué? y un ¿por quién? En este sentido, la castellonense nos cuenta que tiene la fortuna de haber descubierto el verdadero amor. Un amor incondicional, aquel que no está reñido con nada porque no hay nada más importante que transformar el tiempo en muestra de lo vivido. Un amor que perdurará por siempre, aquel que también comparte con su hija.
“Estoy convencida de que esta experiencia ayudará a mi hija a ser capaz de sobreponerse de cualquier otra situación que enfrente en su vida más adelante e incluso a ser más empática y poder situarse al lado de las personas que la necesiten. Esto le va a hacer mucho mejor persona. Se que será amada y cuidada, señal de cuánto amor me llevo”
“Mueres físicamente, pero hay algo más allá, hay algo muy bonito en todo esto”
Dicen que todo en la vida pasa porque tiene que pasar… es la forma de entender que nos vamos transformando con cada experiencia que vivimos y que el resultado de todas ellas conforman nuestro ser. Nunca sabremos qué estaba escrito antes, si lo que tenía que pasar o lo que provocó que pasara. Lo único de lo que tengo certeza hoy, amiga, es de que “el tiempo en el amor y la amistad es relativo y nuestro concepto de la vida depende del lugar donde nos situemos para percibirla, y tú, amiga, has volado muy alto”
“La música puede cambiar el mundo porque puede cambiar a la gente». Bono, vocalista de U2
La música es emoción y lo que nos emociona nos hace sentir vivos. Por muchos es sabido que la música es infinita en beneficios para los seres vivos y, en particular, para el ser humano en su desarrollo y crecimiento emocional, espiritual y corporal.
Gracias a este arte que nos permite combinar sonidos de la voz humana o de distintos instrumentos conseguimos estimular multitud de capacidades en el ser humano desde edades muy tempranas. Favorece la actividad neuronal, fortalece los procesos cognitivos como la memoria, la atención y la motivación. Estimula la inteligencia emocional, despierta y desarrolla emociones y sentimientos que pueden modificar el estado de ánimo y promover la reflexión, el autocontrol y la seguridad en si mismo. Además, está demostrado científicamente que los niños que tienen experiencia en el aprendizaje de la música, desde pequeñitos, tienen un desarrollo académico más notable que el resto.
Si además de todo esto, proponiéndoles una actividad musical ayudamos a que nuestros hijos tengan una ilusión especial, como aquella que Ana María Archilés, guitarrista clásica, tenía desde pequeñita, estaremos dándole la oportunidad de crecer de la mejor forma posible. ¿Habrá algo más bonito que poner banda sonora a sus sueños?
“Imagino que la música debe ser algo innato en mi, porque no me di ni cuenta”
Ana María Archilés tenía solo 6 años cuando comenzó un camino que la llevaría a tener una vida mecida por la música, la de su guitarra, aquella que la ha convertido, hoy día, en una de las artistas más importantes de Castellón. Nos cuenta con cariño, que cuando comenzó a tocar los primeros acordes, muy pequeñita, ya aseguraba a aquellos curiosos que le preguntaban qué quería ser de mayor, que sería maestra de guitarra.
14 años de carrera y muchas experiencias vividas junto a su guitarra la separaban entonces aún de su sueño, aunque por todos es sabido que lo consiguió, y de qué manera. Aún así, la guitarrista nos cuenta que tenía tanta pasión por la música que para ella no fue un sacrificio y no sintió que la disciplina musical le pesara jamás.
A menudo me leéis, y sabéis que es algo en lo que hago mucho hincapié, que cada ser humano viene a este mundo con unas capacidades determinadas y nuestra misión como padres y educadores es ayudar a nuestros pequeños a desarrollarlas. Esas capacidades y no otras. No hablo de las capacidades básicas o las habilidades blandas, si no de aquello que nos distingue y nos concede cierto halo de originalidad a unas personas y a otras. A veces nos obcecamos en intentar que nuestros hijos realicen una tarea para la que no están preparados, no les gusta o, sencillamente no están capacitados. Lo peor es que para ellos, lejos de ser una ilusión, se convierte en un hastío que acaban por aborrecer.
En el entorno de Ana María, todos eran conscientes de que tenía muy desarrollada la Inteligencia Musical y en todo momento le apoyaron para desarrollarla.
De Castellón a recorrer el mundo
Muy pequeñita, con 9 años realizó su primer concierto, “es mi pasión, por lo que he vivido siempre. No he dejado nunca nada atrás, he salido y disfrutado de familia y amigos. Para mi, pese a la disciplina que exige la carrera musical, no lo he sentido así, salvo en algún momento que la vida me ha podido dar una coz y que, como es natural, te pueden fallar las ganas… Pero incluso ahí, la grandeza de la música me ha ayudado”. A partir de ahí, los conciertos se fueron sucediendo por diversos puntos de la geografía española y traspasando fronteras internacionales, Italia, Suiza, Francia, Portugal, Japón, Buenos Aires…
“¿Cómo es que la música puede, sin palabras, evocar nuestra risa, nuestros miedos, nuestras más altas aspiraciones?” Jane Swan
Siempre solidaria con las cuestiones de igualdad en el mundo personal y profesional, y con la reivindicación del papel de la mujer en la música, Ana María nos cuenta que ser músico en España no es fácil, y que como factor añadido, el ser mujer lo complica si cabe algo más, por ello defiende que la lucha por la equidad no debe realizarse con pancartas si no donde de verdad te debes medir, «en el campo de trabajo». A comentarios como los de que una mujer no tiene fuerza para tocar la guitarra, ella no entra a discutirlos, más bien a “demostrarlo con la guitarra. Hay tantos grandes músicos que apoyan la equidad que ya lo veo como pequeñas anécdotas sin mayor importancia.”
“Mis padres han sido mi gran referente”
Cuando le preguntamos a quién puede admirar alguien tan admirado, Ana María aún se ruboriza. Para alguien que rezuma humildad por todos los poros de su piel, “mis padres han sido mi gran referente. Pero en general, admiro a todas aquellas personas que son felices día a día, pase lo que pase, y que luchan cada día por cumplir sus sueños”. Y anima a todas aquellas niños y niñas que jueguen a cumplir sus sueños,” hoy día tenemos muchas más oportunidades que antes de poder desarrollar aquello que nos gusta. Debido a la globalización, toda la información nos llega antes y de forma más exhaustiva”.
Guitarrista clásica, nació en Almazora (Castellón) su gran facilidad y entusiasmo por la guitarra la llevó a ingresar en el Conservatorio “Mestre Tárrega” de Castellón a la edad de 11 años, donde realizó todo el grado medio con las máximas calificaciones siendo su profesor Manuel Babiloni Campos. Completó sus estudios superiores en el conservatorio “Joaquín Rodrigo” de Valencia bajo la tutela de la catedrática Rosa Gil Bosque, obteniendo matrícula de honor y mención honorífica final de carrera.
“Si la música, como dicen, es alimento de amor, tocad, siempre, tocad hasta saciarme.” William Shakespeare
Premio de la Música 2022 y número uno de la Comunidad Valenciana
Miembro de la orquesta de pulso y púa, Francisco Tárrega de Vilareal desde el año 1989, para Archilés, Premio de la Música 2022, uno de sus mayores logros fue conseguir ser la número uno en las oposiciones de la Comunidad Valenciana en su especialidad. “Me apetecía mucho aprender a tocar, a partir de ahí una ilusión muy grande de poder vivir de la música. Desde los 22 años, como concertista son golpes de suerte, gente que me conoce, me escucha , me llaman, no tengo manager. Me gusta viajar a pequeñas dosis, ya que uno de mis sueños era llegar a ser profesora y conseguí ser la número uno en la oposición de toda la comunidad valenciana”.
El sol del Mediterráneo
Separar a la Ana María personal de la guitarrista es complicado, pues la música es esencia de su ser, por ello cuando le preguntamos que le ha aportado a lo largo de su vida nos contesta que “si me pudiese abstraer de la música, lo que está ha supuesto para mi ha sido la satisfacción de la unión con la gente que me quiere, a través de su reconocimiento, y una forma de evadirme y seguir disfrutando de la vida, de mi tierra, pero con algo que para mi es hobby y es profesión”. Además de componer, la guitarrista disfruta enormemente “recreando lo que está escrito en la partitura. Me gusta mucho tocar todo aquello que crearon grandes artistas que ha dado la historia de la música, de todas las épocas y estilos. La música es inmensa e infinitamente disfrutable por la cantidad de variables por las que se rige”.
Encuentro Internacional de mujeres
Este último 2023, al igual que años anteriores, está siendo para la artista almassorina un año de reconocimiento y expansión. Su último viaje la ha llevado hasta Buenos Aires donde ha participado del Encuentro Internacional de Mujeres. Allí tuvo la oportunidad de deleitar al público asistente con obras tan bonitas como las de su gran amigo y compositor de Villarreal, Alfredo Sanz, “Falsa bulería a la pimienta”, director de la Coral San Jaime de Vila-real desde 1995 y compositor, entre otras, de obras como el himno del Villlarreal Club de Fútbol; así como “Lágrimas de Buenos Aires” y “Gris” de la compositora porteña, ya fallecida, Claudia Montero.
Ana María Archiles con el compositor Alfredo Sanz
“La música es suficiente para toda una vida, pero una vida no es suficiente para toda la música.” Sergei Rachmaninoff
Un sueño por cumplir…
“Que la vida me permita seguir siendo guitarrista y seguir pudiendo encontrar tiempo, siempre, para la familia, los amigos y para la música”.
Ayudémosles a crecer A lo que vayas a dedicar tu vida cuando seas adulto, la marcará por completo. Este será, sin duda, uno de los aspectos que definan tu persona y aunque no el único, obviamente, si la tarea que empeñas ha sido elegida y la haces con ilusión y por vocación, si tiene un […]